A las 9 p. m., risas de clase / El otro lado

A las 9 p. m., risas de clase / El otro lado

En RCN, los clase bien se ríen de los populares. En Caracol, los de abajo se ríen de los ricos.

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Ómar Rincón, crítico de televisión.

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Archivo / EL TIEMPO

30 de enero 2017 , 12:07 a.m.

A las 9 de la noche asistimos a un espectáculo maravilloso de colombianidad en el humor: mientras en RCN los clase bien se ríen de los populares (‘La ley del corazón’), en Caracol los de abajo se ríen de los ricos (‘Polvo carnavalero’).

Es como si cada canal fuera un país distinto, y uno se riera del otro. Y como hay más pobres que clase media ascendente, pues gana en 'rating' la risa popular. (Lea también: 2016: mal en la realidad, genios en la ficción)

‘La ley del corazón’ me gusta por la calidad visual, la diversidad de tonos actorales, el humor cínico, la potencia femenina, la pusilanimidad masculina y los casos ‘legales’ que hacen la historia.

Se ve bien, se goza suave, es un buen divertimento. Lo único que me enerva es los modos arribistas como se burlan de los dolores y goces populares. Esta serie es todo un acto de clase ascendente, que mira desde arriba al pueblo y lo encuentra grotesco.

‘Polvo carnavalero’ es una gran historia de humor popular. Retoma eso de que “pobre es quien no sabe bailar y no sabe gozar” y lo pone en escena en la máxima manifestación de la colombianidad: el Carnaval de Barranquilla, donde los límites del gozar ya no existen, se goza con el cuerpo mientras se diluye la identidad visible para ganar la máscara.

Y con máscara se nos sale el gozoso que llevamos dentro. Un humor gritón, juguetón, corporal por medio del cual el pobre se ríe del rico y le saca belleza a la vida de los comunes.

Desde la historia, la jugarreta cómica y el exceso carnavalero vale la pena ver a esta telenovela.

‘Polvo carnavalero’ es un homenaje al pueblo y encuentra maravilloso la guachafita popular. Aquí el pueblo goza, baila y sobrevive con humor. Y son muy populares los modos como desde el Carnaval con humor, gracia y cuerpo, se burlan de los clase-altos convertidos a los mantras de las apariencias de las buenas energías, el buenaondismo y la vida esotérica; es esta espiritualidad banal que niega lo gozoso corporal lo que produce la risa.

La pareja protagonista funciona porque al cachaco nueva era y la costeña sexi se les siente verosímiles, y la rival bogotana es muy bonita y con fuerza para hacerse querer.

Lástima que en lo visual es pobretona, la dirección tampoco existe en lo actoral; todo es exagerado, tanto que se pierden las situaciones en las actuaciones excesivas. Como es una historia de los populares, tal vez la hacen a lo pobre.

El ‘Polvo carnavalero’ es lo costeño como chiste y raza corroncha que se exhibe en la exuberancia y el exceso.

‘La ley del corazón’ es lo cachaco como chiste y raza solapada que se esconde en su clasismo y cinismo para existir.

Las dos Colombias a la misma hora y en clave de humor.

Y como la televisión es un goce popular gana el humor del pueblo, el goce de los de abajo, el cuerpo en estallido.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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