La soledad del hombre santo / Opinión

La soledad del hombre santo / Opinión

La cinta de Rodrigo García 'Últimos días en el desierto' plantea un reto en su apreciación estética.

fg

ImageDefault

Foto:

ul

07 de agosto 2016 , 01:07 a.m.

Se llama Yeshua (nombre de Jesús en hebreo), hijo de María y un carpintero, lleva varios días de ayuno y oración, no lejos de Jerusalén, y atraviesa una “profunda crisis espiritual” –según sus notas de producción–. No siendo la película bíblica propia de Semana Santa, Rodrigo García escenifica con libertad cierta ficción que expone las vulnerabilidades existencialistas de un eremita en su condición humana e incierta de ‘hijo’ predestinado de la divinidad e, igualmente, tentado por el demonio.

¿Alegoría religiosa? ¿Metáfora de una criatura en trance de conversión? ¿Parábola inenarrable? Porque además de las alucinaciones provocadas por el hambre y la falta de sueño, una temática adicional se impone de forma rotunda y compleja, evidentemente simbólica: el triángulo del padre (soberbio e iracundo), el hijo (rebelde y vacilante) y la madre (enferma en estado agónico). Lo anterior surge del encuentro casual con una familia disfuncional establecida en un campamento de piedra desde donde se divisa un majestuoso panorama.

Reflexiones profundas

Más allá de disquisiciones teológicas y planteamientos metafísicos, esta inteligente cinta plantea un reto en su apreciación estética. Por cuanto no asistimos a una versión clásica de la vida, pasión y muerte de Jesucristo, el espectador finalmente tendrá la oportunidad de aproximarse al dilema propuesto por la humanidad de quien camina errante sin destino fijo, cae postrado por el cansancio, ríe o se sonroja como cualquier sujeto, e indaga sobre su peculiar situación (‘¿dónde estás, padre mío?’).

Al debatirse entre la vida terrenal y una muerte atroz para redimir sus faltas, el magnífico actor escocés Ewan McGregor encarna la consabida dualidad divina y diabólica del magnánimo personaje creado a imagen y semejanza de sí mismo. Humanidad andrajosa y sucia que denota tormentos inimaginables y cuyo incierto destino posibilita la contemplación como tal y nos lleva a reflexiones trascendentales. Filmada en Borrego Springs (California), las extensiones desérticas recobran su incomparable belleza y uniformidad de color gracias al ojo iluminado del director de fotografía mexicano Emmanuel Lubezki (tres veces seguidas ganador del Óscar en su categoría técnica).

García Barcha, ateo y humanista –según sus propias palabras–, ha dirigido producciones importantes de corte feminista desde Los Ángeles. Entre ellas: ‘Cosas que diría con solo mirarla’ (5 episodios), ‘Nueve vidas’ (9 mujeres al borde de un ataque en planos secuencia de 17 minutos promedio), ‘Madres e hijas’ (Annette Bening y Naomi Watts), y ‘Albert Nobbs’ (Glenn Close transformada en hombrecito irlandés). Esta vez, el hijo cineasta de Gabo ha dado un vuelco interesante. ¡Amanecerá y veremos!

MAURICIO LAURENS
Especial para EL TIEMPOmaulaurens@yahoo.es

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA