'Esta no es la película sobre Neruda para ver en las escuelas'

'Esta no es la película sobre Neruda para ver en las escuelas'

El actor chileno Luis Gnecco habla de 'Neruda', la discutida cinta de su compatriota Pablo Larraín.

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La cinta comienza en 1948, cuando el poeta pierde sus privilegios en Chile y se ve obligado a huir.

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Archivo particular

15 de enero 2017 , 12:30 a.m.

El director Pablo Larraín es experto en provocar emociones encontradas. Los efectos de sus películas van de la risa incómoda al llanto, pasando por el fastidio y la rabia. ‘Neruda’, que se estrenó el jueves, encaja en ese estilo.

Si lo que usted espera de ella es una lección de historia sobre el célebre poeta chileno Pablo Neruda, ganador del Nobel de Literatura en 1971, tal vez se decepcione. “La película siempre estuvo pensada en tono mordaz, irónico. Esa fue la intención del director, que fuera una comedia negra. Mucha gente sintoniza con eso y otra tanta, no”, comenta el actor Luis Gnecco, quien se metió en la piel del escritor, político y diplomático.

Eso explica por qué ‘Neruda’ no tuvo una acogida masiva en Chile, no obstante los numerosos reconocimientos que recibió en festivales extranjeros –la ovación en Cannes del año pasado, por ejemplo– y en las entregas de premios como los Fénix mexicanos (obtuvo cuatro) y, más recientemente, los Globo de Oro, donde estuvo nominada en la categoría de mejor cinta extranjera.

“Mucha gente en mi país no se enganchó con esa mordacidad. No es una biografía tradicional, y jamás pretendió ser una lección de historia seria –acota Gnecco, que conversa con EL TIEMPO mientras sortea el tráfico de la hora pico en su natal Santiago de Chile–. De lo que sí vas a conocer más es de la mente retorcida de Larraín. Te garantizo que no es la película de mostrar en las escuelas”.

¿Qué tan fantasiosos o no son los personajes y las situaciones en el relato de Larraín? La cinta comienza en 1948, cuando se terminaron los privilegios de Pablo Neruda en Chile: la llegada de la Guerra Fría al país suramericano hizo que él se viera obligado a renunciar a su curul de senador, luego de acusar al gobierno del presidente González Videla de traicionar al Partido Comunista (fue cierto), al que pertenecía el poeta. Poco después debió huir al lado de su esposa, la pintora Delia del Carril (otro hecho histórico).

En la propuesta de Larraín, el sagaz escritor ve en su posición de fugitivo la oportunidad de convertirse en una leyenda, y para eso es fundamental su perseguidor, el prefecto de la policía Óscar Peluchonneau, interpretado por el mexicano Gael García Bernal. Incluso, Neruda le deja pistas para que su búsqueda se mantenga (el detective existió, pero el resto es improbable).

“La película echa mano de varios géneros. El personaje de Gael está inspirado en los detectives del cine negro, pero en el fondo es un oficial ridículo, no te puedes tomar ese rol en serio”, afirma Gnecco. La apuesta por tener un pie en la realidad y el otro en la ficción ha levantado ampolla. “¿Por qué conservar el nombre real si todo es ficción? El nombre de mi padre no sale bien parado”, le dijo a la BBC Jorge Peluchonneau Cádiz, hijo del policía que inspiró al personaje de Gael García.

“Larraín juega con eso, con la posibilidad de que lo que está en la pantalla sea real. Una actriz que conoció a Neruda vio la película y me dijo que muchas escenas se corresponden con lo que él era”, cuenta Gnecco.

“No sabemos si el poeta frecuentaba burdeles –como lo expone el metraje de Larraín–, pero sí podrían haber formado parte de su espíritu. La genialidad del guion radica en suponer que Neruda construyó su propio mito para poder escapar”, complementa. (Lea también: Di mi nombre / Séptimo Arte)

Carrera de 40 años

Luis Enrique Gnecco Dessy, de 54 años, es actor hasta el tuétano. “Pastelero, a tus pasteles”, se apresura a responder cuando se le pregunta si tiene inquietudes de dirigir o escribir un guion.

“No tengo la paciencia para dirigir, para que los actores se equivoquen y exploren. El primer día me enojaría mucho, mataría a todo el mundo”, bromea.

Su rostro ha hecho parte de unas 65 producciones para el cine y la televisión, incluidas las series Prófugos (de HBO) y ‘Narcos’ (Netflix), y las películas ‘El bosque de Karadima’, ‘Post mortem’ y ‘No’ –las dos últimas, bajo la tutela de Larraín–.

“Me gusta trabajar con Pablo porque con él se puede reescribir el personaje, ser autor de lo que estás haciendo. Con él no soy actor, sino autor de lo que hago”, puntualiza.

La versatilidad es tal vez lo que mejor define la carrera actoral de Gnecco. Sin embargo, ponerse en los pantalones de Neruda le representó “un desafío, por ser un mito conocido mundialmente y porque sabía que la visión que iba a resultar no era la académica. Durante años nos han enseñado que Pablo Neruda era un hombre serio, distante, brillante, burgués, que viajó por el mundo y que era un farsante de alguna manera (...). Seguro era un tipo serio cuando debía serlo, pero cuentan que tenía un excelente sentido del humor”.

El actor vive con su agenda copada, así que en los recesos se dedica a un papel que le encanta: ser papá. Tras un silencio breve al otro lado de la línea –y antes de que finalice la llamada, pues ha llegado a su destino–, retoma una idea sobre el personaje que más reconocimientos le ha merecido en una carrera que roza las cuatro décadas.

“¿Sabes que como espectador hubiera adorado ver un relato que imaginara, mejor, que ‘ficcionara’ los comportamientos de Neruda? La realidad es imposible de confirmar. Por ejemplo, hay una entrevista en video que el nobel de literatura chileno le hace a su amigo y colega colombiano Gabriel García Márquez. Es aburridísima, acartonada. Fijo, ellos estaban de broma, pero es muy complejo concebir a Neruda de esa forma seria, así que tienes que imaginar. A partir de lo que cuenta la gente que lo conoció, debes construir el personaje. El resto son prejuicios”, concluye.

Un obsesivo llamado Larraín

Era cuestión de tiempo para que el realizador santiaguino Pablo Larraín diera el salto al cine en inglés. Este año estrena ‘Jackie’, una mirada profunda a la vida de la viuda de John F. Kennedy (encarnada por Natalie Portman) tras el asesinato del presidente.

En una década de trabajo, el director, de 40 años, se ha forjado un estilo, caprichoso para algunos, que ha dado frutos en las salas, pero sobre todo en los festivales y las entregas de premios.

‘Fuga’ (2006), ‘Tony Manero’ (2008), ‘Post mortem’ (2010), ‘No’ (2011), ‘El club’ (2015) y ahora ‘Neruda’ son películas incómodas, a veces sórdidas, críticas y reflexivas.

“Pablo te invita a descubrir cosas, reescribe la historia y los personajes en el set, y eso incluye redecorar; por ejemplo, si la directora de arte había visualizado un tono rojo para un fondo y a él se le ocurre que hay que combinarlo con azul, se desbarata y se rehace. Y no es capricho, sino que algo sucede en su cabeza en ese instante”, dice el actor Luis Gnecco sobre Larraín, ganador del premio del jurado en la Berlinale del 2015.

SOFÍA GÓMEZ G.
Cultura y Entretenimiento

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