Los estragos de la religión / Opinión

Los estragos de la religión / Opinión

‘El discípulo’ es la más reciente cinta del polémico director de cine y teatro Kirill Serebrennikov.

Película El discípulo

Escena de la cinta ‘El discípulo’.

Foto:

Cortesía Cine Colombia

03 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

Drama juvenil acaecido en un lugar no identificado de la Federación Rusa de Vladimir Putin. ‘(M)uchenik’, su título original, con una eme inicial entre paréntesis, hace referencia a un alumno (‘uchenik’) mártir (‘muchenik’). Siendo esta desmembrada república excomunista de arraigado ateísmo, no obstante el influjo de la Iglesia cristiana ortodoxa, una pieza originalmente de teatro deja ver las nefastas consecuencias del tradicional fanatismo místico opuesto a un moderno sistema educativo de sus actuales juventudes.

Musulmanes, judíos, católicos y cristianos practican fundamentalismos piadosos e interpretan, cada uno a su manera, preceptos y textos sagrados en torno a la salvación eterna. Porque la fe y las creencias de artífices superiores inexistentes han dividido la humanidad en dos bandos, uno mayoritario y otro de minorías crecientes no despreciables: quienes acatan los dogmas o principios de alguna iglesia dominante y aquellos otros que son escépticos sin preocuparse de acatar cultos impuestos o transmitidos.

En este caso específico, los resultados de una moral radical o extremista están presentes en quien sabotea las clases de educación sexual, se opone al bikini de las compañeras de natación, niega las teorías del evolucionismo de Darwin y en su afán mesiánico predica que “no vine a traer la luz, sino la espada”. El muchacho llamado Veniamin acusa de pecadores a sus compañeros, desprecia las tendencias liberales o despreocupadas de los maestros, cita compulsivamente versículos de la Biblia que acomoda a su antojo y manifiesta un cuadro sicótico indiscutible.

Quien alucina en todo el sentido de la palabra cree ver la cruz como un símbolo fálico y en su endemoniado discurso apocalíptico atrapa al más débil para transformarlo en un apóstol crucificado a falta de más seguidores. No obstante su confusa y reiterativa perorata, la trama se desarrolla de una manera concluyente para caer en situaciones delirantes que ofrecen un panorama de verdad preocupante por cuanto sus convicciones están al margen del resto de la comunidad. El espectador sensible puede verse afectado ante la crudeza expuesta y preguntarse cómo es posible que persistan tantas telarañas.

El director de cine y teatro Kirill Serebrennikov, respaldado por la pieza del dramaturgo Marius von Mayenburg, ha sido presuntamente perseguido por las máximas autoridades del Gobierno ortodoxo y el pasado 22 de agosto fue detenido por malversación de fondos públicos, hasta impedírsele viajar a Roma para recibir una importante distinción teatral. Porque, más allá de su arenga, esta ficción genera desconcierto y surge como un reflejo de la contradictoria sociedad rusa. Cabe entonces resaltar la estruendosa melodía ‘metal’ industrial ‘Dios es Dios’, al estilo Ramstein, interpretada por la banda eslovena Laibach –nombre original de la capital conocida en español como Liubliana–.

MAURICIO LAURENS
Especial para EL TIEMPO
maulaurens@yahoo.es

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