Tras el rastro de las 600.000 obras de arte que se robaron los nazis

Tras el rastro de las 600.000 obras de arte que se robaron los nazis

El Führer y su obsesión por el arte, en el documental ‘Hitler Vs. Picasso’, en salas del país.

Hitler

Se calcula que, tan solo en Francia, 100.000 objetos fueron saqueados por los nazis o vendidos a la fuerza.

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Cortesía Cine Colombia

22 de julio 2018 , 06:01 p.m.

"Göring seleccionaba los objetos personales para él y para el Führer. Entre mis deberes estaba hacer la lista de los cuadros, de los muebles, de los tapices, participar en las subastas, conservar las obras en los refugios antiaéreos hasta febrero de 1944, cuando se entregó todo a Walter Hofer”.

Con estas declaraciones de Gisela Limberger, asistente personal del temido Hermann Göring –mariscal del Reich –, a las fuerzas militares de Estados Unidos, el 9 de agosto de 1945, comienza el documental 'Hitler Vs. Picasso: la obsesión Nazi por el arte' , que llega a las salas de cine del país.

Con documentación rigurosa y un guion que combina con acierto información reveladora, con anécdotas históricas curiosas y misterio, la producción le sigue el rastro a las más de 600.000 obras de arte que los Nazis se robaron durante la Segunda Guerra Mundial.

Setenta años después, y cuando muchos consideran que ya es tiempo de pasar la página del Holocausto, la historia se empeña en demostrar que todavía faltan muchas heridas por cerrar y secretos por revelar. Y en este caso puntual de las obras de arte robadas a coleccionistas privados judíos, museos, iglesias y galerías, la sombra de este otro acto atroz de los nazis se posa en pleno siglo XXI como un mensaje de alerta.

La producción le sigue el rastro a las más de 600.000 obras de arte que los Nazis se robaron durante la Segunda Guerra Mundial.

Aparte de contar en detalle cómo Hitler y sus secuaces se hacían a este ‘jugoso’ botín de arte, Sabina Fedeli, una de las guionistas de la producción, le contó a EL TIEMPO que una de las motivaciones del documental tiene su origen en una noticia reciente.

En el año 2010, un alemán de la tercera edad, de nombre Cornelius Gurlitt, viaja en un tren de Zúrich a Múnich. En una inspección casual, las autoridades le encuentran 9.000 euros en efectivo y deciden seguirle el rastro.

Al entrar a su apartamento en Múnich, le descubren más de mil obras de arte de su padre, mercader de arte al servicio de Hitler, que Gurlitt mantuvo escondidas. “Esto nos causó mucha impresión. Cómo setenta años después esta historia no ha acabado. Por eso, pensamos que hablar de estos saqueos era algo muy actual”, explica vía telefónica Fedeli, desde su oficina en Italia. Ella trabajó en conjunto el guion de la producción con Dini Gnocchi y Arianna Marelli.

Si bien la trama comienza cuando el Führer se suicida, su estructura hace un ‘flash back’ a la década de los años 30, del siglo pasado, y con rigurosidad detectivesca comienza a seguirle los pasos a la obsesión por el arte.

Hitler

Muchas de las obras de arte eran escondidas en minas en las montañas alemanas.

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Cortesía Cine Colombia

Una película de suspenso

La riqueza de imágenes de archivo fílmico sobre la opulenta vida de los militares nazis en sus elegantes casas de campo y el valioso testimonio de testigos de primera mano de los desmanes que cometieron convierten la producción, prácticamente, en una película de suspenso.

“Teníamos horas y horas de entrevistas y una cantidad de archivos increíbles. Contábamos, por ejemplo, con el organizado catálogo de las obras de arte de Göring, en Francia. Entonces como periodistas, sabíamos que si íbamos a revelar algo, teníamos que acompañarlo con su documento respectivo. La verdad tenía que poderse sustentar”, explica la investigadora italiana.

Fedeli destaca, por ejemplo, no solo el valioso aporte de los familiares de descendientes judíos que hoy viven en Nueva York, y que han podido recuperar varias de las obras de arte que les fueron robadas a sus familias, sino también testigos claves de primera mano.

La riqueza de imágenes de archivo fílmico sobre la opulenta vida de los militares nazis en sus elegantes casas de campo.

Es el caso de un vecino del Führer que aparece en la producción. “Él escribió un libro que se llama 'Yo era el vecino de Hitler', que encontramos durante nuestras investigaciones. Así fue como encontramos a su autor en Inglaterra. Está muy mayor, pero logramos hablar con él por intermediación de uno de sus hijos”, anota Fedeli.

Aunque, Hitler y Göring eran más cercanos a las obras del arte clásico, haciéndose a joyas de Vermeer, Rubens, Van Eyck, Goya, Tiepolo o Tiziano, no fueron ajenos tampoco a los modernistas. Entre sus colecciones se encontraban también obras de Otto Dix, Oskar Kokoschka o Paul Klee.

“Ellos eran contradictorios. Eran coleccionistas compulsivos y había una obsesión un tanto burguesa en los nazis. Querían ser más de lo que eran, parecer nobles. De allí que les gustaran tanto, por ejemplo, los cuadros alusivos a la caza y los retratos. Ellos utilizaron el arte como otro medio de poder”, explica la investigadora.

Fedeli comenta que usaron como hilo narrativo, también, la historia y el paradero de algunas de las obras de arte recuperadas, para contar también quiénes fueron sus dueños, en un intento por recuperar la memoria de esas familias judías.

Hitler

Afiche del documental.

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Cortesía Cine Colombia

Pues, como anota en el documental el abogado Christopher A. Marinello, experto en recuperación de arte internacional robado: “Más allá de coleccionar arte, poder acabar con toda una huella cultural fue otra de las armas de los alemanes”.

Narran las investigadoras en el documental que Picasso contó alguna vez a una periodista que un día le llegó a su estudio de París un oficial de la Gestapo. El artista tenía sobre la mesa una postal del Guernica. Y el oficial preguntó: “¿Usted hizo esto maestro?”. Picasso le respondió: “No. Esta es obra de ustedes”.

Más allá de coleccionar arte, poder acabar con toda una huella cultural fue otra de las armas de los alemanes.

Picasso le agrega a la periodista en marzo de 1945: “¿Qué cree usted que es un artista? ¿Un imbécil que si es pintor tiene solo ojos, si es un músico tiene solo oídos o si es un boxeador tiene solo músculos? Un artista es un político atento a los hechos desgarradores, ardientes o dulces del mundo. ¿Cómo es posible quedar indiferente ante los demás hombres? La pintura no está hecha para decorar apartamentos. Es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo”, concluyó Picasso, como lo recupera el documental.

En salas del país

El documental se podrá ver el jueves 26 y el viernes 27 de julio, a las 8:30 p. m. El sábado 28, a las 12 del mediodía, y el domingo 29, a 2 p. m. Salas seleccionadas de Cine Colombia de Bogotá, Medellín, Cali, B/quilla, B/manga, Villavicencio, Manizales, Ibagué, Pereira, Popayán y Cartagena. Info: cinecolombia.com.

CARLOS RESTREPO
CULTURA @Restrebooks

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