Jessica Lange, la gran dama de la TV

Jessica Lange, la gran dama de la TV

En ‘Feud: Bette y Joan’, la actriz interpreta a Joan Crawford, una de las divas del viejo Hollywood.

Jessica Lange

Sus personajes se caracterizan por el fuerte carácter. Aquí con Susan Sarandon (izq.) en la serie ‘Feud: Bette y Joan’.

Foto:

Fox

16 de abril 2017 , 01:34 a.m.

Hubo un tiempo en que, por increíble que parezca, las más grandes estrellas de Hollywood eran un misterio para el público que las adoraba en todo el mundo.

Su talento brillaba en la gran pantalla, pero, más allá de ella, casi nada se sabía. Toda la información sobre sus vidas privadas era creada y controlada por los grandes estudios, que, a su vez, eran amos y señores de sus carreras. Parte del mito de Hollywood y su industria del cine como la cuna de tantas leyendas se apoyaba en el retaceo de los detalles sobre las experiencias cotidianas de sus estrellas. Una estrategia tan rígida como redituable que se terminaba cuando las luminarias en cuestión empezaban a envejecer. El peor pecado que una actriz podía cometer en Los Ángeles. Un error de cálculo que aun hoy se paga con desdé

Mucho de todo eso es lo que cuenta ‘Feud: Bette y Joan’, la nueva serie creada por Ryan Murphy y que se estrenó hace unos días por la señal ‘premium’ de Fox.

La fascinante ficción recrea con cuidadoso detalle el vínculo entre dos de las más celebradas y exitosas actrices de Hollywood, Joan Crawford y Bette Davis. Una relación tan volátil como cada una de ellas, que pasaron de dominar la gran pantalla en su juventud a la falta de trabajo y atención cuando empezaron a envejecer.

Para hacerles justicia a dos de las leyendas más recordadas del cine clásico, Murphy convocó a un par de actrices con tanta presencia escénica como las divas que interpretan.

Para el papel de Davis, considerada aún hoy una de las mejores actrices de la historia del cine, el productor y director eligió y consiguió a Susan Sarandon, quien interpreta a la protagonista de ‘La malvada’ con iguales partes de fortaleza y vulnerabilidad.

Y para encarnar a Crawford, reconocida como una de las grandes bellezas de la pantalla y una personalidad tan cautivante como conflictiva, Murphy recurrió a quien ya se transformó en su actriz fetiche: Jessica Lange.

Luego de trabajar con ella en cuatro de las temporadas de la antología de terror ‘American Horror Story’, ciclo por el que Lange ganó dos premios Emmy, el productor pensó que no había nada mejor que ella para darle nueva vida a la mítica Crawford.

Cuando recién llegué al set no sabía cómo interpretarla. Estaba perdida porque no había tenido tiempo de investigar sobre ella

“Cuando recién llegué al set no sabía cómo interpretarla. Estaba perdida porque no había tenido tiempo de investigar sobre ella. Una vez que lo hice, encontré mi camino y ella me pareció fascinante porque tiene tantas facetas que la gente normalmente no veía porque ella usaba su creación, Joan Crawford, como una armadura. Era el trabajo de su vida, su inversión a la que atesoraba y cuidaba como una leona”, decía Lange hace pocas semanas en un reportaje durante el estreno del programa.

La historia no solo revela aspectos poco conocidos de ambas estrellas, especialmente los motivos de su histórica rivalidad y el detrás de escena de ‘¿Qué pasó con Baby Jane?’, el filme que las reunió en el ocaso de sus carreras, sino que se focaliza en lo que Davis y Crawford tenían en común.

“Cuando trabajaron juntas, ambas tenían más de cincuenta años. Era el final. Para Hollywood, estaban acabadas”, resume Lange, quien en su búsqueda por conocer más sobre la persona que le tocó interpretar descubrió una frase que la describía perfectamente hacia el final de su carrera.

“El alcoholismo es un riesgo ocupacional de los actores, de las viudas y de los solitarios. Yo soy las tres cosas”, decía Crawford. Y el programa tomó nota de aquella declaración mostrando siempre a la actriz con una plateada petaca cerca de los labios y una buena provisión de vodka en la heladera de su dormitorio.

Abatida por las deudas y la falta de trabajo, la diva decidió buscar un proyecto propio y lo encontró en la novela en la que se basó luego el filme ‘¿Qué pasó con Baby Jane?’ Una salida temporal a la falta de atención de los estudios. Una estrategia que en la actualidad sigue siendo una de las pocas maneras para que las actrices maduras consigan papeles dignos de su talento y experiencia.

“Para las mujeres, el declive comienza alrededor de los 45 años. Sin embargo, para los hombres, gente como Tommy Lee Jones o Jack Nicholson o quien sea que hayas tenido como coprotagonista en tu carrera, empiezan a trabajar junto con actrices que son diez, quince o hasta veinte años más jóvenes que ellos. En el caso de Joan, la dificultad con el tema de la edad era aún mayor porque ella era una gran belleza y la belleza en esta cultura equivale a juventud. En esta cultura no eres considerada bella si tienes más de cincuenta años. Siempre escuchas comentarios sobre lo hermosa que debe haber sido tal mujer en su juventud. Eso nunca lo escuchas sobre los hombres, porque vivimos en una patriarquía”, opinaba Lange haciendo clara referencia a su propia carrera y a cómo nada cambió demasiado en Hollywood en los últimos sesenta años.

NATALIA TRZENKO
LA NACIÓN (Argentina) - GDA

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