‘Mi objetivo no era instalar el tema trans en el debate público’

‘Mi objetivo no era instalar el tema trans en el debate público’

Sebastián Lelio, ganador del Óscar por ‘Una mujer fantástica’, revela detalles de su carrera.

Sebastián Lelio, director de 'Una mujer fantástica'

Lelio nació en Mendoza, Argentina, y a los dos años se instaló en Chile con su madre. Ya había triunfado con la película ‘Gloria’ (2013).

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Mike Blake / Reuters

12 de mayo 2018 , 11:58 p.m.

Ese día, Sebastián Lelio estuvo 22 horas despierto. Era el domingo 4 de marzo y abrió los ojos a las 6. Aún a oscuras, hizo ejercicio en un hotel de Los Ángeles. Pensaba en la expectativa que había. Era la segunda vez que una producción chilena estaba nominada al Óscar a la mejor película de habla no inglesa. A la una de la tarde, un auto pasó a buscar al equipo de ‘Una mujer fantástica’ para llevarlo al teatro Dolby. Iban su mujer, Virginia Acosta, la actriz Daniela Vega, Pablo y Juan de Dios Larraín, y Francisco Reyes. Se bajaron justo en donde comenzaba la alfombra roja, y la procesión duró casi una hora y media.

“Esa alfombra era demencial, como el bar de ‘La guerra de las galaxias’ –recuerda Lelio–. Antes de entrar nos dimos un abrazo con el equipo y me fui a sentar adelante, junto con Dani. Yo estaba al lado de Greta Gerwig, directora nominada por ‘Lady Bird’, y más allá vi a Guillermo del Toro, director de ‘La forma del agua’, ganadora del premio a la mejor película del año. Vi a Gael García y a Steven Spielberg. Me empecé a poner nervioso”.

Repasó mentalmente lo que tenía que decir; no tenía nada anotado. Daniela Vega se dio cuenta y le tomó las manos. “Me dijo: ‘Seba, acuérdate de cuando nos encontramos hace tres años y me dijiste que yo podía hacer esto. Esa convicción es la misma que debes tener ahora’. Le di un beso y le agradecí”.

Ya en la sala, antes de que se anunciara la categoría en la que ‘Una mujer fantástica’ competía, una encargada se acercó al director y le preguntó si era el “señor Lelio”. Le explicó que lo llevarían a un balcón, al lado del escenario. Cuando llegó el momento, volvió a acercarse y le pidió que se parara. Él le dio un beso a Daniela Vega. Volvieron de comerciales y ya estaba en el balcón. La encargada volvió. “Me dijo que si ganaba tenía 45 segundos. Y me apretó el brazo. Ahí dije: ‘Quizá sí, soy yo’ ”.

Apareció la presentadora de su categoría. Era la actriz Rita Moreno, protagonista de ‘Amor sin barreras’ y una de las 12 personas que han ganado Emmy, Grammy, Óscar y Tony. “Dije: ‘Oh, una latina’, y sentí adrenalina”. Lelio escuchó ‘A Fantastic Woman’, dio un aplauso y se bajó del balcón. Vinieron los abrazos sobre el escenario y la entrega del Óscar. Lelio vio un cronómetro. Su discurso duró 52 segundos.

Lelio escuchó ‘A Fantastic Woman’, dio un aplauso y se bajó del balcón. Vinieron los abrazos sobre el escenario y la entrega del Óscar. Lelio vio un cronómetro. Su discurso duró 52 segundos

“Acá (en América Latina), las películas se siguen haciendo con las manos. Es emocionante cuando los triunfos vienen con el fútbol, pero qué lindo es cuando las emociones de un país vienen de la cultura”, destaca el realizador.

Luego de ganar, empezaron a publicarse las felicitaciones que saludaban a Lelio, “el director argentino”. Él dice: “Es ridículo”. Aunque nació en 1974 en Mendoza, vivió solo dos años ahí, hasta que su madre, chilena y profesora de ballet, se separó de su padre, argentino y arquitecto. Llegaron a Viña del Mar y su madre comenzó otra relación. Sebastián creció y quiso cambiarse el apellido al de su “segundo papá”. Así se convirtió en Sebastián Campos, y con ese nombre filmó su primera obra, ‘La sagrada familia’.

“Fue una producción pequeñita, pero tuvo éxito y por primera vez viajé por el mundo. Empecé a tener crisis cuando me llamaban al escenario, porque algo no me calzaba. Y no tiene que ver con que yo no quiera a mi segundo papá, sino con que había algo que no estaba siendo expresado”. Mientras grababa su primer filme, el director se reencontró con su padre biológico. A los 27 años, Sebastián Campos volvió a ser Sebastián Lelio. “En ese sentido también soy trans (como la estrella de su película). Para mí fue una cosa importante. Lo hice simplemente porque no estaba cómodo”. Su segunda película fue ‘Navidad’. En una escena, Manuela Martelli escapa a Argentina y el inspector de la Aduana que la deja pasar es Gustavo Lelio, el padre del director.

***

Sebastián Lelio está en el apartamento que le arrienda a un amigo en Santiago. Su casa está en Berlín, pero apenas ganó el Óscar sabía que tenía que venir a Chile. Detrás de él, en una mesa baja, junto a una vela encendida, está su Óscar.

“Para mí la identidad siempre ha sido un tema. Mi identidad es también un acto creativo, siempre lo entendí así. Quiero cambiar y volver a cambiar. Si te quedas quieto, te mueres”, declara.

Lelio no para de moverse. Estrenó ‘Una mujer fantástica’ en Londres, después vinieron los premios Goya, luego fue a Nueva York a las rondas de preguntas y a Los Ángeles.

“En el último mes, la película arremetió. Cuando vi las encuestas del ‘Hollywood Reporter’, del ‘New York Times’, ‘Los Angeles Times’, me di cuenta. Empezó a estar arriba, en las listas de quién iba a ganar. Y esa arremetida tuvo que ver con que el estreno estaba siendo muy exitoso en Estados Unidos. Allá la leyeron muy bien, la comentaron muy bien por el momento histórico y político. Otro momento fue el espaldarazo del presidente de la Academia al invitar a Daniela a ser presentadora. Fue un hito”.

Por primera vez en la historia de los Óscar, habría una presentadora transgénero.

“Esto es un esfuerzo colectivo supergrande y a veces llegan comentarios que tiran para abajo, como que esto es puro ‘lobby’. Siempre dije que al primer chileno que se ganara la Palma o el Óscar le dirían que fue suerte”.

Daniela Vega

Hace dos meses, la chilena Daniela Vega, de 28 años, se convirtió en la primera trans en presentar un premio Óscar.

Foto:

Fábula

¿Sintió ese tipo de ataques?

Estoy preparado para empezar a sentirlos. Estoy contento por lo que genera el triunfo en la percepción colectiva de lo que somos capaces de hacer. Quizá la única manera de ir terminando con ese rasgo insular de la cultura chilena es con trabajo y con logros.

Quizá la única manera de ir terminando con ese rasgo insular de la cultura chilena es con trabajo y con logros

La película se estrenó en televisión abierta. ¿Estaba atento a los comentarios?

Lo que vi en Twitter fueron las dos caras que la película retrata. La que considera que todo es aberración, que Dios creó al hombre y la mujer y que a esta gente hay que encerrarla en una institución mental; y la otra, la que siente que esto es pura inspiración, puro futuro. Es abrazar la complejidad de la vida.

Que salga todo eso me parece justo, porque habla de la urgencia y de la vitalidad de la película. No se habla de una cosa abstracta, se habla de algo que pasa, que divide y que nos tiene a todos en una encrucijada. Es mucho más fácil vivir en un mundo donde están los buenos y los malos, donde están los locos y los cuerdos. Es mucho más fácil sentirse en un lugar correcto.

Gente conservadora lo felicitó luego de ganar...

Por un lado digo qué maravilla que no puedan evitar subirse al carro, porque han sido el sector que se ha opuesto a los avances de los derechos humanos. En ese sentido es una gran victoria, porque aunque sea a la fuerza, ese tuit se escribió. Y no es por forzar a alguien: es la belleza de que las cosas se muevan. Y por otro lado da rabia, porque dices: “Dónde estaban antes de que se ganara el Óscar. Por qué no tiraron buena onda antes”.

¿Cree que la película habría tenido el mismo éxito si otra persona hubiera hecho de Marina?

Creo que el éxito del proceso es producto de que todo vino de adentro hacia afuera. La necesidad de conocer quién está allá afuera, una mujer transgénero de verdad, que pudiera ser como el personaje, viene de adentro. No parte por el resultado, parte por las ganas de entender. Fue paso a paso.

¿Quería instalar este debate?

No era mi objetivo instalar el tema trans: mi interés era el tema humano. Mi causa es el cine.

Las personas trans podían sentirse no representadas...

Por supuesto. O te pueden acusar de oportunista, porque cuando la película se estrenó, el tema estaba en el aire, pero hace cuatro años, cuando empezamos, no. Esta es una película transversal, y el mayor premio es ganarse el derecho a seguir filmando. No queda más que seguir. Hice tres películas en dos años, sin parar. Me siento muy cansado de tanta exposición, pero también sé que es mi responsabilidad.

¿Cómo lidia su ego con que Daniela sea la estrella?

Creo que es un triunfo de la película y de Daniela. Es la película la que generó la visibilización, a nivel mundial clase A, de Daniela Vega. La gente entiende el esfuerzo que hay detrás, el trabajo colectivo, y creo que tenemos que aprender que también hay una dimensión del cine que tiene que ver con el ‘star system’. La película ‘Gloria’ también tuvo algo de la creación de un ícono, y dije: “Guau, ¿podré volver a hacer algo así?” Y pasó de nuevo. Y, de alguna manera, con un amplificador encima.

¿Qué es lo que más le agradece a la película?

Estar siendo un agente de cambio no solo en relación con dar un impulso a la ley (chilena) de identidad de género, sino con ser un agente de cambio de conciencia de lo que una mujer puede ser. De lo que el amor puede ser, de lo que la libertad significa. Eso es lo que más me ha emocionado en el último tiempo. En lo personal, la película me trajo demasiados regalos y como cineasta me dejó en un lugar nuevo, de exploración. De aquí no puedo volver atrás.

¿Ya no tiene opción de equivocarse después de ganar un Óscar?

Por suerte, yo ya filmé dos películas. ‘Disobedience’ se estrenó el 27 de abril. Y está el ‘remake’ de ‘Gloria’, con Julianne Moore, que se grabó en Las Vegas y se estrena a fin de año. Me pican las manos por escribir, hay proyectos que me tienen enamorado.

¿Siente la presión de que tiene que hacerlo bien?

Siento la presión de siempre. El director de ‘La vida de Adèle’, Abdellatif Kechiche, me dijo que siempre ha estado paralizado, siempre ha sentido el mismo miedo, y la única manera de vencerlo es seguir trabajando. Tenía toda la razón. El único antídoto es meterse en problemas más bellos y complejos.

***

Sebastián Lelio dice que quiere vivir un tiempo más en Chile, antes de volver a Berlín. En su último estreno, ‘Disobedience’, Rachel Weisz y Rachel McAdams interpretan a dos judías ortodoxas enamoradas. “No sé dónde voy a terminar, solo sé que quiero moverme. Quiero crecer, quiero expandir lo que yo mismo puedo soñar de mí. Por qué no hacer una película en inglés, quién nos lo impide. Hay que pasar de pedir permiso y solo hacer las cosas”, concluye.

CARLA MANDIOLA G.
EL MERCURIO (Chile) - GDA
En Twitter: @mandiu

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