'Hedi', una mirada íntima a la Primavera Árabe

'Hedi', una mirada íntima a la Primavera Árabe

Majd Mastoura, protagonista de la cinta, habla de los cambios personales de las revueltas del 2011.

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Majd Mastoura es el actor que le da vida a Hedi.

Foto:

Archivo particular

05 de febrero 2017 , 01:44 a.m.

Los cambios políticos y sociales que produjo la llamada Primavera Árabe –protestas masivas que se iniciaron en Túnez y que derivaron en la caída del dictador Zine el Abidine Ben Ali y fueron el detonante para otros alzamientos en países de la región–, también tocaron la esfera personal de sus habitantes.

De eso da cuenta la película ‘Hedi’, ópera prima de Mohamed Ben Attia, el drama ganador de los premios a mejor actor y mejor ópera prima en el pasado Festival de Cine de Berlín. Ben Attia se vale de la insurrección tunecina como metáfora para retratar la revolución interna que se produce en la vida de un joven –Hedi– cuyo destino, al igual que el de muchos de su país, fue decidido por sus padres a través de un matrimonio programado, con base en costumbres religiosas. Pero él decide romper con esa tradición y no dejar que otros tomen las decisiones más importantes de su vida.

“Mi idea inicial era contar la historia de un joven dividido entre dos mundos, entre dos caminos diferentes, cada uno de los cuales puede definir la vida. Después de las primeras elecciones democráticas en Túnez, todos empezamos a redescubrirnos. Antes, en la censura, estábamos anestesiados y tratábamos de vivir nuestras vidas sin hacer muchas preguntas. Y es este paralelo entre la nueva ruta de los jóvenes y lo que está sucediendo en mi país, lo que hace esencial a Hedi”, dice Ben Attia.

Majd Mastoura, actor que le da vida a Hedi, habló sobre esta producción:

¿Cuál fue su primera impresión al leer el guión? ¿Y qué hizo que deseara encarnar este personaje?

La primera impresión fue “Hedi es banal” y eso me molestaba porque me significaba “no hacer nada” al actuar, pero a medida que iba discutiendo con Mohamed (Ben Attia, el director) en los ensayos, descubrí que había un enorme trabajo por hacer para lograr esta honesta y vívida “banalidad”.

¿El papel le demandó un entrenamiento particular?

Cuando comenzamos el trabajo, el dilema era cómo encarnar este personaje tan diferente a mí, de manera espontánea.

Tardé horas de conversaciones con Mohamed para poder entrar al mundo interior de Hedi, entender sus motivaciones, deseos, su angustia... y mucho trabajo físico y psicológico. Tuve que esforzarme para enseñar a mi cuerpo a vivir en un modo de “ahorro de energía”. Todo este trabajo duró un mes.

¿Cuál es su opinión sobre el director Ben Attia?

Mohamed es una persona que aprendí a conocer. Me impresionó ver hasta qué punto tenía claro lo que quería, él imaginaba la película con lujo de detalles, las interpretaciones de cada actor, las ambientaciones, las luces en una oficina de 10 metros cuadrados. Tiene muy buen ojo para el detalle. Pero esta certeza de saber lo que quería no lo cegaba. Siempre estuvo abierto a propuestas de los actores, de la productora, del jefe de rodaje. Creo que el equilibrio entre la búsqueda de lo que piensa y quiere, y la capacidad de abrirse a propuestas de los demás, revela una inteligencia y humildad especial. Y él las tiene. Mantenía una gran proximidad con nosotros, lo que alimentó desde el principio nuestra capacidad creativa. Aprecio de él el respeto a sus actores y su humanidad; siempre estaba escuchando nuestros miedos y debilidades.

Esta fue la primera vez que se encontró en la pantalla con la actriz Rym Ben Messaoud. ¿Cómo fue?

Una encuentro es siempre un reto: es tener que hacer concesiones, admitir que nuestra visión no es la única, que nuestra manera de trabajar puede no ser la perfecta. Creo que para que un trabajo en equipo tenga éxito, y sobre todo si está propuesto como una colaboración artística, esto requiere una gran cantidad de tolerancia, humildad y amor por nuestra profesión. Creo que Rym y yo nos las arreglamos para superar cualquier diferencia, y que se dio ese colegaje por el amor que sentimos hacia nuestro oficio de actores.

¿El Majd poeta en qué influyó al Majd actor?

El uno es inseparable del otro, la actuación es la poesía del cuerpo y de las emociones, que se abraza en armonía siguiendo el ritmo interior. La poesía es una puesta en escena de las palabras y es imposible para mí disociar mi relación con el arte.

Hay dos tiempos en la película, el antes y el después del encuentro con Rym. ¿Cómo vivió la emancipación de Hedi?

Fue reconfortante. Tanto para Hedi como para mí era necesario ese momento en que saliéramos de esa introspección y pasividad, que son totalmente ajenas a mí, para embarcarnos en una revolución del cuerpo y de la mente, y sumergirnos en el mundo de la pasión, el amor, el arte, la sensualidad, el baile, la risa, el desapego..., en fin, es que él necesitaba empezar a vivir.

¿Cómo se sintió al ver por primera vez la película?

La primera vez es siempre la más difícil. Nos encontramos con una versión distinta a la que tenemos en nuestra cabeza, que debe soportar la carga de mirarnos en la pantalla durante hora y media. La primera vez no me gustó la película ni mi actuación, encontré todo extraño, y percibí mi actuación rara y banal, al igual que la primera vez que leí el guión. La segunda vez me fue mejor, fui capaz de mantener una distancia y saborear el gusto de este trabajo colectivo.

¿Cuál fue la escena más difícil de abordar?

La discusión con la madre. Cuando pensé en ello sabía que debía ser el momento más difícil de la vida de Hedi y esto exigía que debía trabajar mucho la escena. Fue muy difícil para mí, recuerdo que estaba pasando por un momento complicado de mi vida al mismo tiempo que actuaba en la película, y decidí seguir mis propias opciones de vida. Esta escena simboliza el acto de “matar al padre” en la vida de Hedi, y representa su nuevo nacimiento como un individuo autónomo que sabe lo que quiere, y como cualquier nacimiento es muy doloroso y hermoso a la vez.

Ópera prima del director

Mohamed Ben Attia nació en Túnez 1976. Realizó estudios en comunicación audiovisual en la Universidad de Valenciennes, en Francia, después de haberse graduado de altos estudios comerciales en el Institute Des Hautes Etudes Commerciales (IHEC). ‘Hedi’ es su primer largometraje.

Antes había realizado cinco cortos: ‘Romanticisme’: ‘Deux comprimés matin et soir’ (2004), ‘Kif Lokhrin’ (2006), ‘Mouja’ (2008), ‘Loi 76’ (2011) y ‘Selma’ (2013).

Lo que dice la crítica

“Tranquila y con actuaciones vibrantes, ‘Hedi’ hace evidente el renacimiento del cine en Túnez”.‘The Hollywood Reporter’

“Este primer largometraje de Mohamed Ben Attia comparte el naturalismo compasivo del enfoque de sus productores los hermanos Dardenne: convierte un drama doméstico en una alegoría del Túnez contemporáneo, un país atrapado entre la tradición y la modernidad”.‘Screendaily’

CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
* Entrevista cortesía Unifrance Films

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