Un documental retrata la extravagante y singular vida de Grace Jones

Un documental retrata la extravagante y singular vida de Grace Jones

Ícono de los 80, la cantante y modelo se muestra como nunca en ‘Grace Jones: Bloodlight and Bami’.

Grace Jones

En París, la excéntrica Grace Jones modeló para Yves Saint Laurent, Claude Montana y Azzedine Alaia, entre otros diseñadores.

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Página oficial de Blinder Films

22 de julio 2018 , 09:31 p.m.

“Soy malvada”, repite Grace Jones con aire juguetón en la pantalla, mientras despliega sus movimientos felinos y hasta menea un hula-hula, calzada en unos tacones de aguja. A los 70, que acaba de cumplir –según la prensa, en realidad, tendría unos tres años menos–, la cantante, actriz, ícono gay, modelo de look andrógino y reina de las discos –como Studio 54–, que se hizo famosa por su comportamiento excéntrico en la década del 80, es parte del imaginario pop y, ahora también, centro de un documental de la británica Sophie Fiennes, de 51 años, hermana de los actores Ralph y Joseph.

El filme, titulado Grace Jones: Bloodlight and Bami –en alusión en dialecto jamaiquino a la luz roja que se enciende cuando un artista está grabando y al pan o sustancia de la vida, respectivamente–, debutó en Estados Unidos hace unas semanas. Se trata de un retrato íntimo de la pantera negra en años recientes, a la que Fiennes –quien se inició en el cine como mánager de locaciones de El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989), de Peter Greenaway, y ha sido dibujante de storyboards– captura en el escenario y en sus roles de hija, hermana, madre y abuela, tanto en su Jamaica natal como en la cosmopolita París.

Fue la propia artista quien le propuso filmar un documental, luego de que ambas se conocieron en 2002, en el estreno de una película –Hoover Street Revival– que Sophie hizo sobre Noel Jones, el hermano de Grace que es pastor pentecostal en Los Ángeles. “Después de la proyección tuvimos una charla extensa. Además de buena compañía, me pareció una persona interesante, reflexiva. No es del tipo intelectual, pero le gusta desmenuzar las cosas”, dice Fiennes vía Skype, desde Londres. Durante el rodaje, que duró cinco años, ella y Jones se hicieron amigas.

Nacida en Spanish Town, hija de un pastor y una costurera, Grace y sus cinco hermanos se criaron en Jamaica con su abuela y su violento marido, un abuelastro –también pastor– apodado Mas P (por Master P) –cuyo sadismo era tal que tenía cinturones de diferentes grosores y nombres para propinar sus palizas–, luego de que sus padres emigraron a Estados Unidos. Cuando la niña cumplió 13, la prole se unió a sus progenitores, en Siracusa, Nueva York. Soñaba con ser actriz y había sufrido demasiado como para no convertirse en una rebelde.

‘París me adoró’

Tras cursar la secundaria, Jones se matriculó en pedagogía en español en la universidad y actuó en una obra, a pedido de un profesor que detectó su talento. Luego probó suerte en la agencia de modelos Wilhelmina, pero su look afroamericano y andrógino no era apreciado en la Gran Manzana y decidió mudarse a París, donde modeló para Yves Saint Laurent, Claude Montana y Azzedine Alaia, entre otros. “París me adoró... No tanto por mi aspecto, sino por lo chiflada que estaba”, relató en su biografía Nunca escribiré mis memorias, del 2015.

Aficionada a las drogas –“en Studio 54 aspirábamos cocaína como otros bebían café”, reconoció– y a desnudarse como si nada –una vez llegó a una discoteca solo con un collar de huesos blanco como atuendo y no hace mucho enseñó los pechos en Disney World y fue expulsada–, causó sensación por su desparpajo en los escenarios, donde versionó exitosamente a Edith Piaf, con La vie en rose, y a Ástor Piazzolla, con I’ve seen your face before (Libertango).

Después de la proyección tuvimos una charla extensa. Además de buena compañía, me pareció una persona interesante, reflexiva. No es del tipo intelectual, pero le gusta desmenuzar las cosas

Igual de imponentes resultaron sus apariciones en el cine: fue la temible Zula, al lado de Arnold Schwarzenegger, en Conan, el bárbaro (1984), y metió su escultural cuerpo en la cama con Roger Moore en 007 En la mira de los asesinos (1985). De esa época, en que se codeaba con Andy Warhol y Keith Haring, además de muchos pájaros nocturnos neoyorquinos que morirían a causa del sida, solo se arrepiente de no haber aceptado el papel de Rachael en Blade Runner (1982).

Fue en esos años que también golpeó al presentador de la BBC Russell Hartley por darle la espalda en su talk show. De la mano del diseñador, fotógrafo e ilustrador Jean-Paul Goude –padre de su único hijo, Paulo; ambos participan del documental de Fiennes–, también apareció en carátulas consideradas entre las más creativas y rupturistas de la historia.

Grace Jones

Afiche del documental ‘Grace Jones: Bloodlight and Bami’ que su directora, Sophie Fiennes, grabó desde el 2005.

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Instagram: @blinderfilms

“En los 80 una no podía ser ajena a ella: era parte del paisaje –comenta Fiennes–. Recuerdo haber visto la portada de Island life (1985), su primer disco recopilatorio, en la que ella aparece contra un fondo amarillo, en una pose imposible mientras sostiene un micrófono, y me impresionó. Me preguntaba: ¿qué tipo de mujer es esa? ¿Es real? También recuerdo el programa de Hartley. Él le preguntó qué perfume estaba usando y ella, que lucía bella, dijo: ‘Perfume corporal’. Me gustó de inmediato. La vi como alguien que podía descolocar a la gente”.

Un aspecto que a la realizadora le interesaba resaltar eran las impactantes performances de Jones, con sus llamativas prendas y los ojos desorbitados.

Fiennes estructuró su película temáticamente, a través de canciones como Slave to the Rhythm, William’s Blood –en que la diva habla de su madre– o Love is the Drug. “Tuve que crear el show y dirigirlo”, señala. También seleccionó los temas, como una versión de Amazing Grace que pone la piel de gallina. A cargo de la ambientación estuvo Eiko Ishioka, diseñadora de arte y vestuario con quien Jones trabajó para Issey Miyake en Japón y que colaboró con Francis Ford Coppola en Drácula. “Era fantástica. Ahora está muerta”, acota Fiennes. El show se rodó en el teatro Olympia de Dublín. “Elegimos ese sitio porque para Grace es importante la intimidad con el público. No le gusta cantar en lugares donde la gente está a millas de distancia y se conforma con ver al artista en una pantalla”, puntualiza.

Coraje inspirador

El personaje que Fiennes muestra en Grace Jones: Bloodlight and Bami es alocado y divertido –Jones compara las ostras con sus partes íntimas, desayuna champaña en París y bromea a menudo–, y muy humano –como cuando se desnuda y dice que le hace falta ejercitarse, o le grita a su mánager porque las cosas no funcionan como deberían, o se queja ante el productor de un show televisivo francés de un set con chicas en baby-doll que le han montado para cantar La vie en rose–: “Parezco la madama del prostíbulo”, expresa, aunque igualmente actúa con las chicas, porque le preocupa dejarlas sin trabajo. “Hay un coraje en ella que resulta inspirador, el coraje de una mujer hermosa que se deshace de todos los adornos para ser filmada completamente desarmada y sin maquillaje, y mostrar una parte íntima de sí misma. Algo que es muy atrevido”, declara Fiennes.

A la directora –que admira documentales como Titicut follies, de Frederick Wiseman; Belovy, de Victor Kossakovsky, o Gaea girls, de Kim Longinotto– le interesa hacer “documental de observación”, o sea, registros de momentos que transcurren ahora y que pronto se perderán. “Es algo que se ha hecho desde la época de las cavernas. En el caso de Grace..., dijo: ‘Es como una semilla que se ha plantado y luego se ve cómo crece’, y yo estuve abierta a eso, y filmé y filmé. Una no tiene control cuando filma, porque es la vida, pero sí tiene muchas posibilidades en la sala de edición”.

Impacta cuando, en el filme, uno de los hermanos de Grace cuenta que el abuelastro Mas P les hacía leer la biblia mientras los golpeaba

Impacta cuando, en el filme, uno de los hermanos de Grace cuenta que el abuelastro Mas P les hacía leer la biblia mientras los golpeaba. “Algo brutal”, subraya Fiennes, quien, en su película, atraviesa pero no se centra en aspectos trágicos vividos por Jones, como sí hacen biopics recientes de artistas como Amy Winehouse. “Hace poco vi Amy, sentí que no se muestran mucho su tenacidad y su creatividad, sino que todo tiene más que ver con su adicción a las drogas y la muerte”, analiza. “En realidad, no me interesa el entretenimiento, aunque adoro filmes como Gimme Some Truth, sobre la grabación de Imagine, de John Lennon”, agrega.

En un pasaje revelador de su película, Jones relata que en el escenario se apodera de la actitud terrorífica de su abuelastro y lo imita. Quizá sea eso lo que la hace tan poderosa en vivo. “Es fascinante. Lo descubrí en ese momento, mientras filmaba, y supe que era algo importante”, detalla Fiennes.

“En las conversaciones que tiene en el filme, uno ve que siente urgencia por tocar un tema que fue doloroso. Su padre, dice fuera de cámara: ‘No fue tan malo’. Algo a lo que Noel, el hermano de Grace, reacciona, gritándole: ‘No, fue abuso infantil’, porque siente que su papá nunca se hizo cargo de haber dejado a sus hijos en Jamaica. Es lo que tiene el abuso, por un lado el abuso en sí y por otro que la gente que debería haberte protegido no lo hizo. Como sea, yo no quería que esto fuera un gran drama sobre el abuso que Grace había sufrido, sino mostrar cómo ese Mas P había sido una especie de némesis y, al mismo tiempo, cómo un acto creativo podía ser transformativo, porque cuando ella se sube al escenario quiere comunicar algo más que un show”.

Lazos de familia

Sophie Fiennes –quien prepara un tercer documental con el filósofo esloveno Slavoj Zizek, con quien ya hizo Manual de cine para pervertidos (2006) y La guía perversa de la ideología (2012)– es la cuarta hija del matrimonio formado por la novelista y pintora Jennifer Lash y el fotógrafo Mark Fiennes, quienes criaron a seis hijos propios y uno adoptivo. La mayoría de los hermanos Fiennes son artistas.

Al preguntarle por Ralph Fiennes, dice que está muy orgullosa de lo que él hace. ¿Es Ralph su hermano favorito? “Todos nos llevamos muy bien”, responde Sophie, que ve eso como un triunfo de su mamá.

Francia Fernández 
LA NACIÓN (ARGENTINA) @LANACION

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