Te estoy hablando, inútil / El otro lado

Te estoy hablando, inútil / El otro lado

Paquita la del Barrio nos muestra un relato machista. Soldados 1.0, que el orden con dolor entra.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

Andrea Moreno / EL TIEMPO

03 de julio 2017 , 12:00 a.m.

En Colombia, el maltrato y el machismo son parte del manual de trabajo, del modelo de educar y del actuar político. Soldados 1.0 y Paquita la del barrio testimonian esta verdad.

En el país de la guerra se celebra todo lo que sea maltrato, llámese Desafío o Soldados 1.0. Este último es lo más parecido a Desafío que ha encontrado RCN.

Un poco de humanos sin atributos de cabeza pero sí de cuerpos, participan en un concurso donde el dejarse maltratar es la ley y sufrir es la mejor actuación.

Soldados 1.0 tiene más verdad, ya que tiene pruebas más reales y menos estúpidas que las tonteras inútiles que hacen en el Desafío. Aquí por lo menos son pruebas que usan los militares para existir, guerrear y sobrevivir, no concursos de excursión adolescente.

Soldados 1.0 es una apología a los militares, su lenguaje, sus modos de educar y formar guerreros. Y eso está bien, ya que las Fuerzas Militares merecen reconocimiento televisivo en un país que es muy guerrero.

Por ahora, no los va a hacer quedar mejor porque lo que muestra este concurso es que no saben hablar, usan el maltrato como pedagogía y forman para la guerra y no para la convivencia.

En este concurso se debe admirar que tenga como participantes a mujeres famosas que han demostrado ser buenas actrices y que ahora se someten a este maltrato público.

Valientes estas chicas Natalia Durán, Norma Nivia, Juliana Galvis, Jery Sandoval, Ángela Vergara y la bellísima Andrea Tovar. Admirable que estas actrices y modelos abandonen el glamour y el maquillaje y se la jueguen por el sacrificio y el vivir en carne propia los modos de lo militar.

En el país del machismo, la canción popular lo canta, lo celebra y, de vez en cuando, lo denuncia. Paquita la del Barrio es famosa por cantarles las cuatro verdades a los machos latinoamericanos.

Nos ha dicho que somos “ratas inmundas, animales rastreros”, que somos tan desabridos como “taco placero sin chile”, que debemos dejar de andar de habladurías y responder. Paquita canta el despecho femenino.

La historia de Paquita es maravillosa. Una bionovela en la que la música ranchera narra lo que no se puede decir con palabras y las mujeres gritan a los cuatro vientos que por favor las dejemos de ultrajar, maltratar y matar.

Nos ubica en nuestra esencia: los hombres estamos mal inventados y somos unos buenos para nada, por eso nos grita “¿me estás oyendo, inútil?”.

No es un relato mujeril o feminista; es más, es otro relato machista porque no busca otras condiciones de sociedad y otro modelo de relación entre hombres y mujeres.

Se acepta el machismo pero se grita que se quiere con más respeto, más cariño y más coherencia. Una catarsis al dolor cotidiano.

Paquita la del Barrio es una buena manera de mirarnos en el espejo de nuestro machismo cantando, y Soldados 1.0 es un reconocimiento a que la letra, la norma, el orden, con sangre y dolor entran. Dos maneras de reconocernos colombianos en el maltrato.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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