Artistas en un país comunista / Opinión

Artistas en un país comunista / Opinión

Mauricio Laurens analiza la cinta ‘Afterimage’, del director polaco Andrzej Wajda.

Película ‘Afterimage’

Cartel de la cinta ‘Afterimage’.

Foto:

Cortesía Cine Colombia

09 de junio 2018 , 11:55 p.m.

Biografía triste de los últimos años del pintor polonés más relevante del siglo XX, víctima de la persecución del régimen estalinista por defender la corriente abstracta neoplástica y oponerse al realismo social soviético de aquella era nefasta. Profesor emérito de artes varias y teórico de la visión y los movimientos espacio-temporales, Wladyslaw Strzeminski (1892-1952) fue una importante figura del vanguardismo ruso y polaco (alumno de Malevitch y ferviente admirador de Mondrian), simpatizó con la escuela de diseño Bauhaus y creó el concepto del unismo constructivista en la pintura.

Su título, en inglés, puede explicarse así: toda imagen observada detenidamente se refleja en el ojo, como un espejo, fracciones de segundo después. Una de sus primeras escenas resulta bastante significativa: tirado en el suelo y mezclando colores en su taller, se oyen discursos panfletarios con megáfono y los cantos de la Internacional; cuando un gigantesco pendón rojo de Stalin es colgado sobre la fachada del edificio, se enrojece la habitación y reacciona rasgando la tela como protesta al culto icónico de la personalidad.

Mientras se reivindica y rescata del olvido el vergonzante e ingrato destino final del personaje, la trama detalla una progresiva degradación de sus funciones académicas y las humillaciones puestas en marcha por funcionarios culturales de un Estado represivo e intolerante que lo conducirá hacia una muerte miserable, sin importar la solidaridad de la hija sobreviviente y unos pocos alumnos agradecidos. No obstante las dificultades para encarnar a un hombre admirable e íntegro que cayó en desgracia, afectado además por la falta de un brazo y una pierna, el señor actor Boguslaw Linda logra el adecuado registro corporal y emocional.

Se trata de la última película que finalizó Andrzej Wajda (1926-2016), al cumplir 90 años. Este gran maestro fue una verdadera institución polonesa y europea, y antes de finalizar los años 50 dio inicio a la nueva corriente cinematográfica de su país, junto a egresados y alumnos de la Escuela Estatal de Lodz. Así mismo, fue un militante activo comprometido con denuncias gremiales e ideas críticas de la situación política imperante durante cuatro décadas o más de intervencionismo (hasta que cayó la Cortina de Hierro).

Desde su trilogía trágica de la joven resistencia varsoviana (1955-58) al heroísmo inútil plasmado por ‘El hombre de mármol’ y ‘El hombre de hierro’ (1980-1982), Wajda nunca dejó de exponer las fatalidades de querer ser libre. En ese viacrucis lideró el grupo de producción Studio X, que diez años después acabó disuelto por la bota militar de Jaruzelski; fue diputado del movimiento Solidaridad, presidido por Walesa, y vio morir pronto la Unión de Cineastas Poloneses.

MAURICIO LAURENS
maulaurens@yahoo.es

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