Vida y obra de uno de los críticos de cine de 'The New York Times',

Vida y obra de uno de los críticos de cine de 'The New York Times',

A. O. Scott es uno de los invitados del FNPI, que comienza este jueves en Medellín.

fg

Anthony Oliver Scott tiene 50 años de edad, de los cuales ha dedicado 20 a ejercer como crítico cinematográfico. Su taller en Medellín gira en torno a su labor en los tiempos actuales.

Foto:

Archivo particular

28 de septiembre 2016 , 11:44 p.m.

Secuencia 1: la llamada y los motivos del regreso.
Lugares: Nueva York / Medellín.
“Hola, este es el número de Anthony Scott, por favor deje su mensaje”. El reputado crítico de cine de The New York Times no responde su celular a la hora acordada para la entrevista. Cuando finalmente contesta se excusa: “Estaba terminando de ver una película”.

Son las 4 p. m. en Nueva York y es su segundo filme de la jornada.Anthony Oliver Scott –más conocido en los medios como A. O. Scott– es un referente al momento de comentar un filme, una labor a la que ha dedicado casi dos décadas.

El crítico conversó con EL TIEMPO una semana antes de viajar a Medellín, donde es uno de los invitados de la cuarta edición del Festival Gabriel García Márquez de periodismo.

“Es mi segunda visita a Colombia. Estuve en Cartagena hace dos años, dictando un taller para periodistas, organizado por la Fundación Gabriel García Márquez. Fue una experiencia maravillosa”, recuerda.

Este jueves, de 2 a 6 p. m., en el Jardín Botánico de la capital paisa, Scott expondrá su posición respecto a su trabajo en estos tiempos.

El taller ‘La crítica en la era digital’ se fundamenta en el libro que publicó a principios de año, Better Living Through Criticism: How to Think About Art, Pleasure, Beauty, and Truth; un título tan largo que él prefiere abreviar como “un texto sobre la crítica”.

“El enfoque es acerca de la forma como se labora en mi campo hoy en día, con tantos avances tecnológicos y avasallados por las redes sociales. Abordo los diversos aspectos y la evolución de la crítica actual”.

Tiene 50 años y su pluma literaria es reconocida por su severidad: sus opiniones determinan lo que es relevante o no en el universo cinematográfico. Es un crítico que llegó a los medios tradicionales y que aprendió de sus mentores –Roger Ebert y Janet Maslin– la forma clásica de escribir sobre el cine.

“Todos los críticos hemos vivido un proceso de adaptación. Nuestro gran reto ha sido encontrar el punto medio entre mantener la crítica como profesión, en un medio, y lograr la conexión con la gente”. De eso, precisamente, conversará con los asistentes a su taller, cuyos cupos se agotaron desde hace días.

Antes del cine, Scott escribió sobre libros. En 1988 se graduó con honores de la carrera de Literatura en la Universidad de Harvard y tomó un énfasis en autores estadounidenses en la Universidad Johns Hopkins.

Desde su adolescencia demostró interés por los textos y las artes, un hecho en el que tuvieron mucha influencia sus padres, Joan Wallach Scott y Donald Scott, docentes en las áreas de Historia y Ciencias Sociales.

“La primera vez que escuché hablar acerca de Gabo fue en mi casa. Estaba muy joven y mis padres me recomendaron que lo leyera. En ese momento, soñaba con ser tan grande como esos escritores de los que ellos me hablaban”.

Secuencia 2. Gabriel García Márquez, libros y crítica.Lugares: Nueva York / Massachusetts

Anthony Oliver Scott no recuerda cuál fue el primer libro que leyó del nobel colombiano de literatura. En cambio, reconoce que el autor de la magia macondiana fue uno de los que motivó su idea de aprender a hablar y leer en español. Incluso, en una entrevista que dio hace dos años en Cartagena explicó: “Fui capaz de manejar el idioma bastante bien, pero lo perdí casi todo, al menos mi habilidad de hablar”.

En castellano no solamente leyó a Gabo, también se interesó en la obra de Pablo Neruda, Cervantes y Mario Vargas Llosa.

“García Márquez tiene una enorme audiencia. Me apasionó desde siempre su ficción, su forma de escribir y sus personajes que tenían muchas capas. Él podía decir lo que quisiera de cualquier forma que se le ocurriera, era un maestro. Es algo muy especial para mí volver a estar en Colombia como parte de un festival en su honor”, explica Scott.

El sábado, el último día de actividades del festival, el crítico y literato participará en la charla ‘¿Cómo pensar el arte, el placer, la belleza y la verdad?’.

Con él estarán Héctor Feliciano y Sylvia Colombo, en el conversatorio que forma parte del apartado Obsesiones de Gabo.

Antes de llegar a la que sería la casa mediática que le dio el reconocimiento internacional, Scott estuvo entre libros y reseñas en medios como el New York Review, el periódico Newsday, y fue colaborador en New York Review of Books y Slate.

En el 2000 empezó en la sección de arte del New York Times, donde su carrera daría un giro de la literatura al cine. Cuatro años más tarde, fue nombrado como el editor de críticos cinematográficos del prestigioso diario.

“Una de las cosas que debes aprender es a ser inquieto y hallar tu estilo. En mi caso, he construido una reputación en el NYT, un crédito en el entorno del entretenimiento, y eso es algo necesario. Eso hay que trasladarlo ahora a las redes sociales donde tengo que ser yo mismo, imponer una etiqueta, manejar una marca para destacar”.

“El proceso ha sido largo, al menos en los últimos diez años, pero lo he disfrutado más de lo que hubiera pensado. He hallado una forma de escritura particular para las reseñas críticas. Independiente de la opinión que tenga la gente, porque siempre vas a tener a alguien que está de acuerdo y a otros que no. Ha sido muy constructivo para mí”.

Secuencia 3. Familia, romance y cine
Lugares: Medellín / Nueva York

De su vida privada se conoce poco. Tampoco es algo que le guste ventilar. Eso sí, no ahorra palabras para declarar su amor al cine, un asunto que puede ser genético, pues por sus venas corre la misma sangre de su tío abuelo materno: el inolvidable actor Eli Wallach (El bueno, el malo y el feo, Los 7 magníficos).

¿A esta altura de su carrera cambiaría su aproximación con el séptimo arte; por ejemplo, dirigiría o escribiría el guion de una película?

“No, ni en mis sueños. Tengo claro que adoro el cine, es poderoso, complicado y en algunos aspectos desagradecido, pero me conozco bien, sé cuáles son mis retos y te aseguro que no van en esa dirección”.

Scott está feliz de visitar Medellín. La misma ciudad del extinto capo Pablo Escobar y del clima de la eterna primavera.

“Nueva York ya está frío; el verano se ha ido”, sentencia Scott, antes de refutar la mala imagen que tuvo la ciudad paisa tiempo atrás por sus altos índices de violencia, inseguridad y por ser sede de uno de los más famosos carteles de la mafia mundial.

“Sí, tuvo muy mala reputación hace años, pero ahora todo el que la ha visitado me dice que es una ciudad hermosa. Me llama mucho la atención ese coraje para dejar atrás las sombras y moverse hacia adelante para mejorar”, dice.
Como en una especie de obsesión con la cinematografía, Scott anota en una libreta los detalles que considera importantes de los filmes que reseña. Y también va a cine en sus días de descanso.

“Sí, confieso que lo hago de vez en cuando. Pero también salgo a pasear con mi perro y en vacaciones voy al campo para descansar”, atenúa.

El crítico que escogió El padrino, de Francis Ford Coppola, y La Dolce Vita, de Federico Fellini, como dos de sus cintas favoritas en la historia está en el proceso previo del que será su siguiente libro (el tercero, después de Sanctuary, de 2010, y del que analiza la crítica de cine).

“Estoy en la fase de recolección de datos. El libro contendrá los 20 años que he dedicado a mi labor”, adelanta.

¿Por qué usa solamente las iniciales de su nombre?

“La verdad, yo quería usar Tony Scott, pero resulta que es un nombre excesivamente popular en el ámbito cinematográfico (risas). Me decidí por A. O. porque son las iniciales del nombre de mi abuelo. Él tenía un negocio familiar, una empresa de construcción en Ohio, que se llamaba así”.

Comienza el festival de Gabo

Con actividades diversas comienza este jueves el Festival Gabriel García Márquez de periodismo, cuya sede principal será el Jardín Botánico de Medellín.

A partir de las 9 a. m., habrá talleres, charlas, muestras fotográficas, proyecciones de cine y debates con personajes como el periodista y escritor español Juan Cruz, el experto en realidad virtual Dan Archer y el brasileño Rosental Alves, entre muchos otros.

Además, se presentarán los trabajos finalistas al premio que también lleva el nombre de Gabo, y cuyo fallo final se conocerá esta noche, luego de la ceremonia inaugural, que contará con las palabras del director de ‘The Washington Post’, Martin Baron.

El periodista es recordado por haber encabezado, cuando trabajaba en ‘The Boston Globe’, la investigación que vinculaba a sacerdotes en varios casos de pederastia. El hecho inspiró el guion de ‘Spotlight’, ganadora del premio Óscar este año a la mejor película.

La cuarta edición del festival de Gabo se llevará a cabo hasta el sábado primero de octubre y la clausura será con un concierto de la artista mexicana Natalia Lafourcade, en el Orquideorama.

Todos los eventos son de entrada libre hasta completar el aforo, previa inscripción.
Consulte la programación completa y conozca a todos los invitados en la web: www.premioggm.org

SOFÍA GÓMEZ G.
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA