La ambigüedad entre realidad e ilusión en la fotografía
Por: MELISSA SERRATO RAMÍREZ |
Ana Adarve con su exposición 'Extremo Norte'.
Foto: Archivo particularAna Adarve presenta 'Extremo Norte', en la que pisa la delgada línea entre lo real y lo irreal.
Cuando se está frente a las fotografías de camiones, tráileres y paisajes áridos que presenta Ana Adarve, es inevitable preguntarse: "¿Esto es o no es real?". Y si la cuestión se le plantea a ella, entonces responde radicalmente: "Sí, pero yo lo hice".
Es que la ambigüedad es su apuesta, pues, aunque cada milímetro de las fotos que hacen parte de la exposición Extremo Norte es tomado de escenas que capturó con su cámara, la perfección y la minucia en el ensamblaje y en la posproducción digital son lo que hace que parezcan creadas.
"No quiero hacer algo irreal, no quiero apartarme de la realidad; lo que quiero es presentar mi versión de la realidad, pues este trabajo es como la mirada, porque no solo miramos con los ojos, sino también con el cerebro, con nuestras ideas, convicciones, contextos y prejuicios", dice la artista.
El escenario
Esta obra surgió de la experiencia que significó haber pasado un año de su vida en el norte de México, en Monterrey. "Es una franja híbrida, problemática en términos de identidad, insegura, peligrosa, de clima asfixiante, de intercambio cultural y comercial, llena de vacío y soledad, excesivamente agreste, inhóspita y dedicada más al tráfico y al tránsito que a la permanencia", describe ella.Entonces, además de observar, recorrer y fotografiar las carreteras, estaciones de servicio y tráilers que pasaban por esa zona, Adarve creó su propia visión del lugar para luego mostrarla en una serie de imágenes que unió frente al computador.
Así, uno de los tráilers que muestra una de sus fotografías está hecho de, por lo menos, quince tráilers diferentes. Con ello, crea un collage bajo la ilusión de la foto instantánea que bien podría engañar y hacer que parezca imperceptible todo el trabajo de "artesanía digital", como ella misma lo llama, porque son imágenes tan perfectas que podrían ser o no ser reales.
Con esto, no solo subraya la importancia del proceso de elaboración; además, revela elementos que pasan desapercibidos en ese escenario mexicano y que rescatan presencias en donde aparentemente no hay nada. Entonces, cuando alguna presencia intrusa se revela después de mirar varias veces, el efecto inmediato es que la monotonía del paisaje se rompe.
"Todo tiene que ver con lo que es y no es, porque el desierto es muy engañoso. Uno dice: 'Ahí no hay nada' o 'Esa es una foto cualquiera', pero mira bien y sí hay un montón de vida, de cosas, de gente, de detalles, de procesos", añade Adarve. De ese modo, ella da un paso al lado para mostrar lo que no se ve, en escenarios reales, con las propiedades mismas del lugar, pero creados por ella.
¿Dónde y cuándo?
Abierta hasta el 30 de junio, en la Galería El Museo, de la carrera 11 No. 93A-43.
MELISSA SERRATO RAMÍREZ
Cultura y Entretenimiento
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