Las palabras de Doris Salcedo / Ni blanco ni negro
Por: DOMINIQUE RODRÍGUEZ |
A veces las palabras sobran. Bastan los gestos, las presencias, la sensibilidad expuesta abiertamente en una obra. El más reciente trabajo de Doris Salcedo, actualmente en la galería White Cube de Londres, tiene un nombre que no necesita gran justificación: 'A flor de piel'.
Es una gigantesca piel construida por pétalos de rosa unidos unos a otros con delicadeza. ¿Cómo la hizo? Como una costurera que borda encaje, como lo ha hecho siempre a manera de ofrenda (en un trabajo previo hiló un cabello tras otro para darle vida a una mesa).
Así es la obra de Salcedo y esta piel enorme, angustiosamente bella y que quienes han estado allí dicen que invade el espacio con su olor, no requiere de historia para transmitirnos una. Para invitarnos a pensar en una. Por eso, cuando la artista le contaba al comentarista cultural británico Tim Marlow (como lo describe una colega de El Espectador), que la razón de ser de la obra fue su investigación del caso de una enfermera en Colombia que fue horriblemente torturada hasta la muerte y cuyo cuerpo desapareció, me pregunto si era verdaderamente necesario saberlo.
¿Cambia en algo el poder de la obra? ¿Necesitábamos conocer esta historia trágica para emocionarnos con ella? Yo diría que no. Allí, las palabras sobraban.
DOMINIQUE RODRÍGUEZ
Periodista EL TIEMPO
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