‘Romeo y Julieta’, en un mundo de mafiosos

‘Romeo y Julieta’, en un mundo de mafiosos

El Teatro Libre estrena nueva versión de este clásico que se inspira en los gánsteres sicilianos.

Ricardo Sánchez y Adriana Marín, Romeo y Julieta.

Ricardo Sánchez y Adriana Marín, Romeo y Julieta.

Foto:

Héctor F. Zamora / EL TIEMPO

21 de abril 2017 , 12:52 a.m.

“Imagínese que usted es la hija del Padrino”, le decía el director Diego Barragán a la actriz Adriana Marín en los primeros momentos del proceso de montaje de la obra Romeo y Julieta, estrenada este jueves por el Teatro Libre.

La referencia a ese mítico personaje de la literatura y el cine anticipaba cuál iba ser el tono de esta nueva versión del clásico de Shakespeare. La acción se desarrollaría promediando el siglo XX y se enmarcaría en el convulso ambiente de los gánsteres sicilianos.

“Diego me decía: ‘Imagínese cómo se comportaría una persona así’. Eso ya tiene un trasfondo porque es alguien acostumbrado a que todo el mundo cargue con un cuchillo, porque es normal... Que generan una reverencia a partir del miedo, porque uno no sabe cuándo va a sacar su puñal”, dice Marín, una literata que debuta como actriz del Libre con esta pieza.

Barragán cuenta que su primera inspiración para el montaje fue la traducción en verso que Pablo Neruda realizó del texto original, y, después de desechar la idea de hacer una versión isabelina, decidió que ese mundo de mafiosos era el escenario adecuado para ubicar la violenta lucha entre dos familias: los Montesco y los Capuleto.

“Me pareció muy interesante, sobre todo por lo que le da al cuerpo del actor, la moda que tiene y la manera en que se habla. Podía darles un peso a las relaciones entre los personajes”, asegura el director.

Romeo es un personaje eterno, con el que todos nos identificamos de alguna manera, precisamente por la pasión que lo lleva a la tragedia

El otro protagonista de esta historia, Romeo, será encarnado por Ricardo Sánchez, quien asegura que el heredero de los Montesco es un joven que también creció rodeado de poder, pero al mismo tiempo trata de tomar distancia de los negocios de su familia.

“Romeo es un personaje eterno, con el que todos nos identificamos de alguna manera, precisamente por la pasión que lo lleva a la tragedia... Desde el punto de vista de la estructura de esta última, el héroe se enfrenta a una disyuntiva, y Romeo se enfrenta a varias constantemente”, asegura Sánchez.

Más allá de la visión generalizada de que Romeo y Julieta es eminentemente una historia de amor, Barragán enfatiza en que es un canto a la vorágine de la juventud, a la locura que genera ese primer amor, que finaliza en una tragedia con cinco muertos
.
“Algo muy bonito que plantea Shakespeare es en qué puede desencadenar ese amor juvenil. Finalmente, todo eso termina siendo tan malo que trae algo bueno: la reconciliación entre las dos familias”, cuenta el director.

Una escuela de clásicos

En sus cerca de 45 años, el Libre, bajo la dirección de Ricardo Camacho, se ha convertido en uno de los principales referentes del teatro de repertorio en Colombia.
Desde ese primer montaje de un clásico (Rey Lear, también de Shakespeare, en 1978) el grupo empezó a caminar por un sendero en el que también hay piezas de Esquilo, Pirandello, Brecht, Ramón María del Valle Inclán, Chéjov, Moliére y otros más contemporáneos, como Peter Weiss, Harold Pinter y Jon Fosse.

En este Romeo y Julieta también se podrá ver en escena a actores que han recorrido ese camino, como Héctor Bayona, quien encarna al jefe de los Capuleto, y Ricardo Ríos, el líder de los Montesco.

Barragán asegura que el Libre está viviendo una nueva etapa, en la cual busca rehacerse pero basándose en sus valores tradicionales: la misma calidad, el compromiso y la entrega de sus actores.

“Tenemos encima esa visión que percibe el público del clásico del Teatro Libre y queremos renovarla un poco con un lenguaje más actual y un texto más charlado”, asegura Barragán.

En este montaje, por ejemplo, el texto toma elementos de la traducción de Neruda, conservando, por ejemplo, el decasílabo de cada verso, pero buscando que el lenguaje no estuviera tan alejado del espectador.

“La idea era que no tuviera palabras enredadas, que las imágenes del texto no ocuparan seis versos sino dos, para hacerlo más liviano para el público; quitarle el voseo, todos los españolismos y convertirlo en algo que sea fácil de oír para nosotros, sin que sea totalmente coloquial”, finaliza el director.

Funciones

Jueves a sábado, 7:30 p. m. Teatro Libre del Centro. Calle 12Bn.° 2-44, Bogotá. Informes: 217-1988. Boletas: 30.000 pesos.

Yhonatan Loaiza Grisales
Cultura y Entretenimiento
En Twitter: @YhoLoaiza

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