Lo que hay de Débora a Maluma / Columna sin título

Lo que hay de Débora a Maluma / Columna sin título

Una comparación desafortunada la del gobernador Luis Pérez, al ponerlos en igualdad de condiciones.

Nelly Peñaranda, crítica de arte

Nelly Peñaranda, crítica de arte

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

10 de abril 2017 , 12:16 a.m.

Poner en igualdad de condiciones la situación que vivió la pintora Débora Arango y las circunstancias controvertidas en las que se desenvuelve el cantante Maluma, como lo hizo el gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, al explicar la entrega al reguetonero del Escudo de Antioquia, es una comparación desafortunada.

Hablo del tema porque considero importante rebatir esta mención que afecta la visión que se puede tener de una de las pintoras más importantes del siglo pasado en Colombia. Dijo el Gobernador en su discurso que Débora Arango “fue perseguida y censurada en los años 70 porque pintaba trenes llenos de muertos políticos o porque pintaba desgarradoras imágenes de niños muriendo de hambre o de religiosos en actitudes mundanas”.

Es conocido que desde los años 40, Arango fue perseguida por una parte de la sociedad por desnudar las injusticias sociales, las diferencias de clases y los abusos de quienes desde el Estado o la Iglesia ostentaban el poder. También, que un sector de la sociedad se valió de críticas estéticas para demeritar su obra (quien quiera conocer más puede buscar los análisis escritos por el investigador Santiago Londoño Vélez) y es conocido, incluso, que jerarcas de la Iglesia la presionaron con éxito.

A Débora intentaron callarla por denunciar injusticias y pintar verdades contra el establecimiento e incómodas para sectores de la sociedad dominante de entonces. A Maluma se le critica especialmente por ‘4 babys’ (sic), cuya ficción no tiene que ver con una reflexión social, sino que narra las aventuras sexuales de un hombre con cuatro mujeres, contada de una manera que muchas organizaciones en pro de los derechos de las mujeres han criticado como denigrante. Los mensajes, los temas y las intenciones de la pintora más importante de Antioquia y las de Maluma son completamente diferentes y con un impacto social diametralmente opuesto, que no admiten comparación.

NELLY PEÑARANDA
Crítica de arte

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