'La pintura es una necesidad del hombre': Juan Cárdenas

'La pintura es una necesidad del hombre': Juan Cárdenas

El artista presentó una muestra en el Museo de Artes Visuales de la U. Tadeo Lozano.

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Juan Cárdenas, artista bogotano.

Foto:

Archivo particular

14 de octubre 2016 , 05:32 p.m.

 El artista bogotano Juan Cárdenas es una persona silenciosa. Prefiere hablar a través de su obra. Su pintura parece la voz de un sabio, que a lo largo de sus 77 años ha sido, ante todo, un observador de la realidad humana.

A propósito de su reciente muestra, que finaliza este sábado en el Museo de Artes Visuales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Cárdenas les comparte a las nuevas generaciones sus reflexiones sobre el arte.

¿Cómo siente que se da su acercamiento a la pintura?

La pintura, siendo el arte de poner marcas sobre una superficie, es, para el hombre, una necesidad genética, tan esencial, tan básica, tan arraigada a su condición humana para comentar sus vivencias, como lo es la necesidad de cantar una canción.

La hemos ejercido desde épocas prehistóricas, en las cavernas de Altamira, y no va a desaparecer porque algún Duchamp o algún teórico neoyorquino decidieron que había pasado de moda.

Cada generación y cada artista comentarán sus experiencias con su arte a su manera según las entiende. Si uno decide que ha de hacerlo con la pintura, ni la sociedad ni el establecimiento ni el historiador de arte tienen el derecho ni la autoridad moral de impedírselo, menos acudiendo a manipulaciones y técnicas de lavado cerebral masivo como se hace hoy.

Al desconocer la importancia de la pintura, el establecimiento intenta emascular el arte y volverlo inocuo e inodoro para no incomodar a los poderosos.

¿Cuál es su percepción de esa realidad que plasma a través de la pintura?

La historia del arte es tan solo un abrebocas de lo que la humanidad ha pensado y pensará. Veo esa historia del arte con una inmensa admiración y respeto.

No soy de los que creen que el arte comenzó con Warhol. En cinco mil años no hemos cambiado mucho genéticamente. Seguimos obsesionados con la guerra, el amor, el sexo, el dinero, la belleza, la falsedad, la pretensión, la soberbia, la religión, la corrupción, la sabiduría y la muerte.

Esclavizamos al prójimo, engañamos al semejante, mentimos y robamos igual que hicieron nuestros antepasados. Y de paso destruimos el medioambiente como hicieron ellos, aunque nosotros lo hacemos en gran escala.
Todo esto lo comento en mis cuadros y dibujos, cómo se está deshilachando la civilización, pero esta vez no habrá vuelta atrás.

¿Qué tanto siente que ha bebido de ese primer interés por la caricatura que tuvo en sus inicios?

En general no hay mucha diferencia entre la caricatura y la realidad, mucho depende del punto de vista personal. Mis personajes se trasladan del óleo a la tinta china, o viceversa, con facilidad.

Goya, Toulouse-Lautrec, Daumier, Da Vinci, Picasso, entre otros, fueron caricaturistas y en ellos me he inspirado. Me interesa la caricatura como obra de arte porque ella perdura, sigue comentando aun después de que el artista muere.

Deja constancia de un momento histórico y, si es buen arte, rehúsa morir. El límite que puede diferenciar a la caricatura de la obra de arte se borra con la calidad y maestría del artista. Además, no hay placer más grande y saludable que irrumpir en carcajadas con una buena caricatura a costillas de un majadero, un político, un zoquete o un bribón.

¿Hay una especial fascinación por la perspectiva cuando se enfrenta al lienzo blanco?

El mundo que habitamos lo percibimos en tres dimensiones y la perspectiva artística es el método para comentar ese fenómeno. No obstante, el movimiento modernista abstracto argumentó que una ilusión tridimensional era ficticia y, por tanto, el arte debía ser plano y abstracto, puesto que el plano sí era una realidad.

Así lo reiteraron Mark Rothko y Barnett Newman, en carta de 1943 a The New York Times en la que decían: “Abogamos por las formas planas porque destruyen lo ilusorio y revelan la verdad”.

Pero una superficie plana magnificada en alto grado resulta ser moléculas y aun átomos flotando en el vacío. La superficie plana es tan ficticia e ilusoria como un paisaje pintado e igual de engañosa.

La superficie plana solo existe en la geometría euclidiana y no en la naturaleza, luego esa premisa en que se basó el modernismo abstracto es falsa. Puesto que nuestro mundo es ilusorio, yo uso la perspectiva como herramienta para indagar, escarbar y jugar en la mente humana.

¿Cómo dialogan la perspectiva y el espacio, ese otro protagonista en su obra?

El espacio en un cuadro, o en la realidad, puede ser tan expresivo física y psicológicamente como un rostro o cualquier otro elemento pictórico. Cuán limitante y esterilizante sería la imposición de un arte que nos prohibiera tener recurso al mundo que habitamos.

La perspectiva, igual que el espacio o cualquier otro elemento visual, es una herramienta para manipular libremente el intelecto. Cualquier ideología artística que pretenda impedir o limitar su uso es culturalmente criminal e inaceptable. Claro, siempre habrá artistas y curadores que prefieren seguir las modas y que necesitan ser jalados de las narices para sentirse realizados.

CARLOS RESTREPO
Cultura y Entretenimiento

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