La espectacular biblioteca del futuro

La espectacular biblioteca del futuro

El edificio en Tianjin (China), tiene un auditorio esférico y capacidad para 1,2 millones de libros.

Biblioteca de Tianjin

La esfera central del atrio puede utilizarse como una sala de reuniones.

Foto:

Ossip van Duivenbode / MVRDV - EFE

03 de diciembre 2017 , 02:50 a.m.

Algunos la llaman ‘el océano de libros’ y para otros es un ‘mar de sabiduría’. Hay quienes la consideran la ‘biblioteca del futuro’ y otros la han bautizado ‘El Ojo’. Su diseño ondulante, los espacios amplios y las similitudes con la naturaleza (incluida la forma del ojo) de la futurista biblioteca que se inauguró en el distrito de Binhai, en Tianjin, no dejan indiferente a nadie.

El estudio de arquitectura neerlandés MVRDV fue el responsable de terminar la Biblioteca Binhai de Tianjin, un centro cultural de 33.700 metros cuadrados con un auditorio esférico luminoso alrededor del cual se despliegan las estanterías de piso a techo, con espacio para 1,2 millones de libros.

“Este proyecto se realizó en colaboración con los arquitectos del Instituto de Planificación y Diseño Urbano de Tianjin”, informa Isabel Pagel, responsable de relaciones públicas de MVRDV.

Según ella, las estanterías ondulantes se usan tanto para enmarcar el espacio como para crear escaleras, asientos, techos estratificados y lumbreras. Estas estructuras, conformadas por plataformas salientes en las que es posible sentarse a leer, o caminar sobre ellas como si fueran cornisas –además de acceder a los libros, dispuestos en anaqueles contra la pared–, son el principal dispositivo espacial del edificio, diseñado y construido en tres años.

La biblioteca está en Tianjin, una metrópoli costera. Está junto a un parque y forma parte de un grupo de cinco edificios culturales conectados por un corredor público y diseñados por un equipo internacional de arquitectos.

“La masa del edificio se proyecta hacia arriba y está ‘perforada’ por un auditorio esférico en el centro, mientras que las estanterías están dispuestas a ambos lados de la esfera y actúan como un todo, desde las escaleras hasta los asientos, e incluso a lo largo del techo, para crear una topografía iluminada”, describe Pagel.

Según Winy Maas, cofundador de MVRDV, “el volumen del edificio hace que su interior sea como una cueva en la que se produce una especie de abrazo entre los medios audiovisuales, que funcionan en el auditorio en forma de bola, y el conocimiento que representan los libros”.

Un ojo para ver y ser visto

“Su centro es una sala. Las estanterías son excelentes para sentarse y, al mismo tiempo, permiten el acceso a los pisos superiores. Los ángulos y las curvas están destinados a estimular diferentes usos del espacio, como leer, caminar, reunirse y debatir. Todos estos elementos juntos forman el ‘ojo’ del edificio: un ojo para ver y ser visto”, explica Maas.

El edificio, de cinco niveles, contiene amplias instalaciones educativas, accesibles desde el atrio.
“Los pisos primero y segundo alojan principalmente salas de lectura, libros y salas de estar, en tanto que los pisos superiores incluyen, además, salas de reuniones, oficinas, salas de computadores y de audio, y dos patios en la azotea”, concluye Pagel.

DANIEL GALILEA
EFE Reportajes

Más ilusión que libros

Tras la inauguración de la biblioteca, en octubre, algunos han criticado que placas de aluminio impresas hagan las veces de libros en los estantes superiores.

La biblioteca, construida con una técnica que engaña a la vista (trampantojo), cuenta con 200.000 libros y espera alcanzar una colección de 1,2 millones. Pero los lectores que contaban con sacar algún volumen de los anaqueles más altos se han quedado con las ganas.

“Hay una gran diferencia entre las fotos y la realidad”, afirma Jiang Xue, un estudiante de medicina de 21 años, junto a una estantería dedicada al Partido Comunista de China.

En el proyecto original, las estanterías más altas debían ser accesibles desde las salas situadas detrás de ellas, explicó el estudio neerlandés MVRDV. Pero un apretado calendario de obras los obligó a desechar la idea.

Para Liu Xiufeng, director adjunto de la biblioteca, el diseño del edificio es un quebradero de cabeza. Las escaleras blancas talladas de forma irregular suponen un problema, sobre todo para los aficionados a los selfis, que no apartan la vista del teléfono. “Mucha gente se cae. Hace unos días, una anciana resbaló y se dio un golpe fuerte en la cabeza. Sangró”, contó uno de los vigilantes.

El fin de semana, 15.000 personas en promedio visitan esta construcción, cuya exposición mediática provocó un aumento del número de lectores: los préstamos diarios de libros se han multiplicado por cuatro desde la apertura. Y las salas dedicadas a los niños desbordan de familias. Sin embargo, aumentar el número de abonos podría resultar difícil en un país donde muchas personas leen novelas en sus teléfonos o tabletas.

En el atrio de la biblioteca, el joven Yuan Jiwen, diplomado en comercio electrónico y apasionado por las novelas sobre la China antigua, sostiene un libro de bolsillo... que no lee, mientras mira a la gente pasar. “Pocas veces tengo en la mano obras de papel, pero sostener una aquí es pertinente. ¿No le parece?”, declara.

AFP
Tianjin

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