'Treinta', el tributo de Pedro Alcántara a Vasili Kandinsky

'Treinta', el tributo de Pedro Alcántara a Vasili Kandinsky

El caleño expone en la Galería Cano, una serie de 30 dibujos, en homenaje a Kandinsky.

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En sus dibujos Alcántara utilizó grafito, carboncillo y lápiz graso sobre papel Guarro blanco.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

09 de septiembre 2016 , 10:32 a.m.

“… el ojo es el martillo. El alma es el piano. El artista es la mano que, con una u otra tecla, hace vibrar el espíritu del ser humano”. Vasili Kandinsky

Hace treinta años no expongo en Bogotá. Mi nueva exposición, que se inauguró el 7 de septiembre en Casa Cano*, se llama precisamente ‘Treinta’.

No se trata de una referencia a mi ausencia de Bogotá mientras exponía en otras ciudades del mundo, sino de un homenaje al extraordinario pintor ruso Vasili Kandinsky, cuya obra titulada Treinta fue donada por su hija Nina al Museo de Arte Moderno de París, en 1976.

Es una obra de escasos sesenta centímetros pintada sobre una cuadrícula en blanco y negro en 1937, ejecutada como uno de sus habituales ejercicios sobre Punto y línea sobre el plano, obra teórica fundamental de la pintura contemporánea publicada cuando el maestro ya había emigrado de la Unión Soviética y hacía parte del Bauhaus en Weimar, en 1926.

En 1986 expuse en Bogotá la serie ‘Mitos y Leyendas’, rodeado de escoltas atónitos que pisaban una galería de arte por primera vez. La exposición se llevó a cabo en un pulcro espacio en el norte de Bogotá, propiedad de Esteban Jaramillo.

Senador, entonces, de la Unión Patriótica, este oficio ingrato y peligroso de legislador no me impidió nunca pintar ni contuvo mis deseos de contribuir a hacer un mejor país, incluyente, respetuoso de las diferencias y, sobre todo, más educado.

Acompañado de otras dos almas penitentes pero aventuradas como la mía, los senadores Pedro José Barreto y Jaime Niño Díez, comenzamos una ardua y rica discusión en el Senado sobre el papel que debía jugar la cultura en una sociedad como la nuestra y sentamos las bases de lo que sería años después, tras la Constituyente del 91, el Ministerio de Cultura.

Era una época de duras confrontaciones ideológicas por una democracia más participativa, más abierta a las urgencias de cambio que reclamaban nuestras regiones, y era también una época de aflicción y rabia por los asesinatos de los militantes de la Unión Patriótica y de valerosos líderes ciudadanos y comunitarios, a lo largo y ancho de todo el país.

Hoy, treinta años después, vuelvo a exponer en Bogotá pero esta vez rodeado de los espíritus iluminados de esa gran generación de creadores que acompañaron a Kandinsky en su aventura libertaria: los acmeístas, Anna Ajmátova y Ósip Mandelshtam, además del gran cronista Isaak Bábel, estos dos últimos sacrificados por ‘el montañés del Kremlin’ y, desde luego, Igor Stravinski, para quien Vasili ejecutaba tiernamente su chelo como tímido y fugaz retrato de toda una época gloriosa y épica para las artes pero con su tragedia histórica latente.

Mi homenaje

En la Galería Casa Cano, y siempre con la presencia de don Guillermo, expongo treinta dibujos de 70 x 70 cm y, como lo hizo Kandinsky en 1937, sobre fondos blancos y negros. A través de ellos busco penetrar en lo primario del artista indagando al mismo tiempo sobre mi propio origen y mi tradición.

Se trata de un diálogo anacrónico porque toda obra de arte es hecha de flujos de tiempos diversos, de experiencias múltiples, de impulsos que se dan cita en una propuesta estética y se resuelven en la imagen. Como afirma el poeta Julián Malatesta “… es también el modo como el artista se hace contemporáneo, ocupa su propio presente y funda una historia que no es lineal ni progresiva, sino que es fragmentaria y caótica”.

Busco un retorno al estudio de las formas, al redescubrimiento de la línea, a la potencia del círculo, al punto de partida y regreso que constituye el punto, al aprendizaje del aprendizaje y a la experiencia de la experiencia,escarbando en la tradición pictórica como un disciplinado discípulo de la historia.

* Galería Casa Cano: Cra. 7A n.° 69-45
La exposición de Alcántara estará abierta al público durante todo el mes de septiembre.

Pedro Alcántara Herrán Martínez

Nació el primero de septiembre de 1942 en Cali. Tras realizar sus estudios de primaria y parte del bachillerato en el colegio Bolívar de Cali, continuó la secundaria en el Coral Gables Elementary School cuando su familia se trasladó a Miami. La finalizó en Bolles Military Academy en Jacksonville (Florida). Quiso ser ingeniero aeronáutico, al parecer para combinar su placer por el dibujo con su afición por los aviones. Regresó a Colombia para estudiar Ciencia Política, pero su abuela le organizó un viaje a Europa. En 1960 partió a Italia y estudió Ciencia Política y Derecho Internacional, al tiempo que ingresó a la Academia Nacional de Bellas Artes de Roma. A los 21 años volvió a Colombia. Desde entonces se ha mantenido vinculado a los más importantes procesos sociales y del arte en el país.

Tomado de ‘Entorno íntimo’, de Adriana Pakarinen.

PEDRO ALCÁNTARA HERRÁN
Especial para EL TIEMPO

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