El comer como lugar político y social

El comer como lugar político y social

La muestra 'Un puesto en la mesa’,  se presenta hasta este martes 10 de octubre , en Espacio Odeón.

Un puesto en la mesa

La exposición refleja, a partir de la producción, consumo y distribución de la comida, nuevas formas de colonialismo y de poder.

Foto:

Cortesía Espacio Odeón

09 de octubre 2017 , 11:16 a.m.

Durante una semana, el alemán Christian Jankowski entró a diferentes supermercados de su país con un elemento vital para hacer sus compras, pero no tan usual para este tipo de lugares: un arco y una flecha.

La escena se vuelve más absurda, pues se acercaba a la comida y empezaba a ‘cazarla’, como si se encontrara en un bosque. Luego, con toda la tranquilidad del caso, se acercaba a la caja y pasaba los productos atravesados por flechas y los pagaba.

“Tiene mucho humor. Juega con la idea de que estamos totalmente desconectados de lo que consumimos y que por más que él se invente que va a cazar su propia comida hay que pagar por ella y lo tiene que hacer en un supermercado”, explica Alejandra Sarria, curadora de ‘Un puesto en la mesa’, muestra colectiva que se presenta en el Espacio Odeón, hasta el 10 de octubre y de la que hace parte Jankowski.

Desde hace un tiempo, Sarria tenía en mente realizar una exposición que tuviera que ver con la comida, pues le inquietaban las relaciones que se encuentran cuando aparecen elementos como lo transgénico.

“Empecé a investigar por qué estaba pasando todo esto, qué significa la comida transgénica, qué es un GMO y cómo es en Colombia la situación”, explica.
En un principio, Sarria si dio cuenta de que no estaba buscando de la manera adecuada, porque se enfocaba más en la comida en sí misma, que en las problemáticas alrededor de esta.

“A mí no me interesaba tener una escultura de chocolate para hablar sobre el cacao. Es claro que ese no era el camino para la exposición”, dice.

La exposición es más compleja que eso: se discute el rol de la comida como un elemento que abarca tanto la esfera doméstica como la pública y se relaciona directamente con nociones de trabajo, género, neocolonialismo, canibalismo y distribución.

Por ejemplo, el trabajo de Pedro Neves tiene que ver con los monocultivos transgénicos en Brasil.

“Él lo hace desde una especie de facción en la que construye un androide, que, al igual que las semillas transgénicas, es un ser modificado genéticamente. Hace un paralelo con qué pasaría si un humano se convirtiera en lo mismo que hacen con las semillas modificadas”, cuenta Sarria.

Los visitantes también pueden encontrar obras de Francois Boucher, María Buenaventura, Antonio Caro, Revital Cohen y Tuur Van Balen, Wilson Díaz y Juan Mejía, Herlyng Ferla y Ericka Florez, Jeremy Hutchinson , Maryam Jafri, Reyes Santiago Rojas, Martha Rosler, Juliana Sánchez Michelsen y Jaime Tarazona.

Laura Guzmán Díaz
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO 

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