El ciberespacio, un nuevo lienzo para la obra de Frida Kahlo

El ciberespacio, un nuevo lienzo para la obra de Frida Kahlo

Google lanzó la retrospectiva digital ‘Caras de Frida’, una exposición de la obra de la mexicana.

El ciberespacio, un nuevo lienzo para Frida KahloGoogle lanzó la retrospectiva digital ´Las caras de Frida', una exposición interactiva de la obra de la mexicana.
Obra de Frida Kahlo

AFP

03 de junio 2018 , 11:41 p.m.

Ahora hay dos maneras de ver a Frida Kahlo. Una es visitarla en los espacios físicos que albergan su obra artística. La otra, que se adapta a las nuevas audiencias, es mediante una aplicación móvil. Esta última opción la ofrece Google, que acaba de poner en la web la retrospectiva digital ‘Caras de Frida’, una exposición interactiva de la mexicana, la primera artista del siglo XX que tendrá la totalidad de su creación a un clic de distancia.

La exposición virtual cuenta con 800 imágenes de pinturas, dibujos, bocetos, cartas íntimas, fotografías y videos, además de 69 obras de arte que no son cuadros y 60 historias interactivas a disposición de los usuarios. Cada pieza puede ampliarse en la pantalla hasta apreciar detalles difíciles de captar a simple vista por el ojo humano. En el proceso se usó una cámara de última tecnología que el buscador llama Art Camera. Esta les permitió a los desarrolladores capturar los cuadros con una resolución medida en gigapixeles.

La exposición fue abierta a los internautas el 23 de mayo, en Ciudad de México, ante varios medios internacionales, entre ellos EL TIEMPO, y de inmediato puso sobre la mesa un interrogante: ¿El público dejará de ir a los museos?

Hasta hace muy poco, la forma de contemplar la desgarradora obra de la artista era venir hasta aquí y descubrirla en cada esquina, en cada calle, en el colorido folclor y la idiosincrasia de este país. En efecto, en estas tierras solo hay un ícono femenino que le pelea en popularidad a Frida: la Virgen de Guadalupe.

Por estos días, en los que florece la primavera, se ven por las calles de Coyoacán, en Ciudad de México, mujeres luciendo las prendas inspiradas en la obra de Frida Kahlo, con accesorios de su venerada imagen.

Varias de ellas van a la Casa Azul, ubicada en este barrio, donde Frida nació, sufrió, amó y creó un universo incomparable. Bordeada por un muro azul oscuro, con ventanas enmarcadas en color terracota y con una extensión de una manzana, alberga una edificación ante un amplio y cuidado jardín por donde ella paseaba con su esposo, el muralista Diego Rivera.

Al entrar, a la izquierda, los visitantes encuentran las habitaciones donde la pareja pintaba; y luego, en el centro, está la vistosa, amplia e iluminada cocina, en la que comían y bebían en compañía de poetas e ideólogos de izquierda, como el exiliado ruso León Trotsky. Después, el estudio donde la vieja silla de ruedas descansa frente al caballete, símbolos de una luchadora imposible de vencer.

Una mariposa que renace

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nació el 6 de julio de 1907. A los 6 años le detectaron poliomielitis y en su adolescencia sufrió un accidente que la postró en cama. Durante su existencia sumó 32 operaciones quirúrgicas y padeció fuertes dolores que, sin embargo, no la derrotaron. Así fue siempre.

Después del accidente, sus padres le adaptaron un pequeño espejo en el dosel de la cama y le entregaron pinceles y lienzos. El rostro que veía reflejado es el que hoy está en este y otros museos. “El arte más poderoso de la vida –decía– es hacer del dolor un talismán que cura: una mariposa que renace florecida en fiesta de colores”.

Colores que están presentes en las prendas que ella, en un acto de reivindicación de las mujeres marginadas, se puso desafiante, como si se tratara de prendas aclamadas por la moda. Empezó a vestirse como sus compatriotas del campo, como las vendedoras de las plazas de mercado. Incluso, el vestido que usó en su matrimonio era de su empleada doméstica. Las temáticas que abordaba eran un sacrilegio para una sociedad machista y conservadora: la bisexualidad, el derecho de la mujer a abortar, el amor libre y, sobre todo, la pasión para no dejarse opacar por la fama y el talento de su esposo.

Las temáticas que abordaba eran un sacrilegio para una sociedad machista y conservadora: la bisexualidad, el derecho de la mujer a abortar, el amor libre

Una adelantada a su tiempo, que hoy vuelve a marcar un hito con el lanzamiento del primer proyecto de arte retrospectivo en línea, a cargo de Google Arts & Culture. ‘Caras de Frida’ permite a los usuarios acceder de manera gratuita a piezas de arte y artefactos que usualmente no están disponibles al público. Incluye piezas de colecciones privadas que nunca antes han estado en línea, como ‘Vista de New York’, dibujada desde la ventana del Hotel Barbizon Plaza en 1932.

También, versiones de sus primeros trabajos, algunos dibujados en la parte de atrás de pinturas terminadas y que, por lo tanto, nunca antes habían podido ser vistos por los visitantes de los museos. ¿Cómo se hizo? “Es un trabajo largo, serio y muy cuidadoso”, le dice a EL TIEMPO Luisella Mazza, directora de operaciones del Instituto Cultural de Google.

Google Arts & Culture Frida Kahlo

Así se ve la exposición 'Caras de Frida', de Google Arts & Culture, enla que pueden verse 800 imágenes de cartas, pinturas, dibujos, bocetos, fotos y videos.

Foto:

Google Arts & Culture

Nuevo y revolucionario

Ella cuenta que este proyecto es tan revolucionario como nuevo: “Cuando llegué a Google, en el 2005, no existía Art Project. Hoy son 1.700 museos de 70 países que han prestado sus obras para su digitalización”.

En el caso particular de la obra de Frida Kahlo, el proyecto incluye 33 asociados de siete países, más de 800 piezas, 20 imágenes en superalta resolución y 5 recorridos en formato Street View que, por ejemplo, permiten a cualquier usuario dar un paseo virtual por la fascinante Casa Azul.

Algunas de las imágenes de obras capturadas por Art Camera pertenecen a colecciones privadas que no habían sido digitalizadas. “Se trata de un esfuerzo monumental y de altísima tecnología. Son millones de fotografías que luego se computarizan y dan una sola imagen, de tal manera que el usuario tiene el privilegio de ver detalles que el visitante de un museo logra detectar”, explica Mazza. “Es una forma maravillosa de acercar el arte a la gente. A nosotros en Google nos encantaría hacerlo también con un colombiano, como Fernando Botero”, dice Mazza.

¿Cómo se puede disfrutar de esta ciberexposición? Es sencillo. Una opción es entrar a g.co/carasdefrida y la otra es descargar en el celular la aplicación de Google Arts & Culture desde la Play Store (de Android) o la App Store (de Apple).

Mientras tanto, las inquietantes preguntas siguen gravitando en el ambiente. Pero, ¿no les va a quitar público a los museos? ¿Para qué ir? ¿Vale la pena someterse a una fila, a un viaje, pudiendo verlas a un clic de distancia? “No tengo ningún temor”, le responde a EL TIEMPO Carlos Phillips, director del Museo Dolores Olmedo, donde se alberga la mayor colección de Diego Rivera. “Para nosotros –agrega– lo importante, lo realmente trascendental, es que el público vea las obras de los artistas y ahora podrán hacerlo por millones”.

¿Y los derechos de autor? María Teresa Arnal, directora general de Google México, dice que las obras podrán verse en dimensiones jamás imaginadas pero que no se podrán descargar. “Nuestra tecnología nos permite acercar, como nunca antes, a los espectadores a cada una de las piezas pero, eso sí, siempre protegiendo la creación de los artistas”, asegura.

Las obras podrán verse en dimensiones jamás imaginadas pero no se podrán descargar

La colección de Frida llega en su totalidad al ciberespacio precisamente en momentos en que en el mundo corren tiempos favorables a la igualdad de género en todas sus variantes. ¿Qué mejor que haberla escogido a ella? “Hay una narrativa que dice que Frida fue una mujer sometida. Nunca. Ni sus heridas, ni sus enfermedades, ni Diego Rivera lograron quitarle esa autonomía que la llevó tan alto”, dice la mexicana Adriana Jaramillo, experta en su obra.

Tan intensa como corta fue su vida. Frida murió a los 47 años. Unos meses antes le amputaron cuatro dedos de su pie porque le dio gangrena. Pero ella, de nuevo, no se rindió: “Para qué quiero pies, si tengo alas pa’ volar”, escribió con su caligrafía firme y honesta, la misma que usó en las cartas que redactó para su mamá y que ahora usted también podrá apreciar en la comodidad de su casa, gracias a la tecnología.

Ella también es pionera en América Latina al llegar en su totalidad a la red. Aquí en la tierra no hay otra artista con tanto reconocimiento global. Y desde hace unos días, en cualquier lugar del planeta, los usuarios de internet pueden acercarse a sus lienzos para descubrir colores y texturas que señalan su estremecedora existencia. Frida ahora vuela en la red.

ARMANDO NEIRA
Editor de Cultura
Ciudad De México*
En Twitter: @armandoneira
* Por invitación de Google

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