Colombia quiere llegar al 'top' del teatro musical

Colombia quiere llegar al 'top' del teatro musical

María Isabel Murillo, Misi, habla de su nuevo estreno: el musical 'Peter Pan'.

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María Isabel Murillo, Misi, dice que la segunda etapa del proyecto cultural Proscenio, situado en el norte de Bogotá, va muy adelantada.

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Archivo / EL TIEMPO

22 de agosto 2016 , 11:07 a.m.

Usted nos sorprende con un nuevo musical cada seis meses. Acaba de estrenar ‘Peter Pan’. Las críticas son muy buenas. ¿Quién está detrás de esta producción?

Su director es Mitch Sebastian y la música de la letra y las canciones son mías. Sebastian entró a la compañía después de que se nos enfermó Rob Barron, a quien la compañía le debe todo, todo.

Llegó a ayudarme a montar una obra y después de eso se quedó como director y coreógrafo durante 25 años. Ese aniversario lo celebramos en Nueva York con 'Jesucristo Superestrella', donde nos dieron ocho nominaciones en los premios ACE (el premio de la crítica) y nos ganamos tres.

Sebastian, que nos ha dado un nuevo aire, es un inglés muy talentoso, muy recorrido en todos los ámbitos, porque él hizo parte de 'Les Miserables', de 'Cats', y ha sido el niño consentido del productor de musicales más importantes del mundo, Cameron Mackintosh.

(Además: Desde el país de Nunca Jamás llega Peter Pan a Bogotá)

Usted ha montado musicales infantiles como ‘Aladino’, ‘Oliver’, ‘La más grande historia jamás cantada’, ‘El mago de Oz’, ‘La novicia rebelde’, dirigidos a un público familiar. Pero también ha montado musicales para adultos como ‘Gaitán, el hombre a quien amé’ y ‘Avenida Q’. ¿Con qué público se identifica más?

Misi Producciones es una compañía que produce teatro musical, no dirigido exclusivamente a un público infantil y tampoco a uno de adultos. Es teatro musical como lo que usted ve cuando va a Broadway, donde usted se encuentra con un 'Rey león' o con 'Los Miserables' como género. Por lo tanto Misi Producciones puede ser desde 'Gaitán' o 'Avenida Q', un espectáculo fantástico donde utilizamos el humor y la música y las marionetas tipo Plaza Sésamo para burlarnos de los prejuicios de la sociedad y desbaratarlos y reírnos de nuestros problemas o disyuntivas. Si no, tomamos las cosas exageradamente en serio, le ponemos demasiado peso a una discusión y eso le hace perder objetividad. Son las únicas dos obras que no han incluido niños. Del resto, todos nuestros espectáculos son familiares.

Pero en taquilla no le fue bien ni a ‘Gaitán’ ni a ‘Avenida Q’...

Es cierto. Hay temas frente a los cuales, o por estar demasiado recientes o ser muy polémicos, el país respira distinto. Pero además, aquí no se ha consolidado definitivamente el teatro musical, que es relativamente reciente en Colombia. Hoy todos los colegios están haciendo musicales, y ahí está la semilla. Pero nuestra meta es poner a Colombia dentro de los cinco países más importantes de América Latina en este género.

Usted es promotora de Proscenio, un plan de renovación urbana con fines culturales que va a funcionar en la carrera 15 entre calles 85 y 87...

Llevo 16 años promoviéndolo, hasta que por fin fue aprobado. Tengo que hacerle un reconocimiento al empresario Nayib Neme, quien creyó en mí y compró el 51 por ciento de la primera manzana donde va a ser el centro cultural. Gracias a él se hizo una primera etapa, entraron los inversionistas y vamos en la segunda etapa, muy adelantada.

(Lea también: Proscenio el plan de renovación del norte avanza con paso firme)

¿Por fin lograron desalojar de la zona con miras a esta renovación al famoso prostíbulo llamado La Piscina y las compraventas del lugar?

Poco a poco se ha ido convenciendo a los vecinos. Una persona mal intencionada fue a decir que todo se iba a expropiar. Solo al que se atraviese por terquedad se le podría expropiar, porque esto es de interés social. Pero no ha sido fácil.

Para que no les expropien, ¿qué opciones tienen los dueños de predios en esta área?

Pueden vender a precio absolutamente comercial –recordemos que este era un sector absolutamente deprimido–, o pueden hacerse socios del proyecto. Son cinco manzanas. Tres se van a tumbar completamente y a volver a construir. Es la única manera de recuperar realmente el sector.

¿Quién está diseñando este centro cultural?

Foster + Partners, una firma de arquitectos ingleses que, por decirle algo, diseñó el aeropuerto internacional de Hong Kong y el nuevo estadio Wembley. Tiene íconos arquitectónicos alrededor del mundo como la Hearst Tower en Nueva York, el edificio de la Swiss Re en Londres (más conocido como ‘el pepino’), y la sede del parlamento alemán en Berlín, el edificio más visitado por interés arquitectónico en el mundo entero.

¿Qué va a tener este centro cultural?

Entre otras cosas, un teatro para 1.500 personas. La base es la Escuela de Artes Escénicas, con una capacidad mayor de la que ha tenido hasta hoy: habrá desde bebés hasta la carrera de teatro musical. No con grado universitario todavía, estamos precisamente buscando para eso la alianza con una universidad nacional y alianzas internacionales. Va a haber cinco escenarios en el bloque cultural del proyecto, que es uno solo en las tres manzanas.

¿Y en las otras manzanas?

El plan parcial de renovación urbana aprobó todos los usos: habrá hoteles, comercios, residencias, cultura y educación. Pero el bloque cultural es el corazón del proceso. Será una mezcla entre el Lincoln Center y la calle T. El negocio relacionado con la cultura florecerá de la misma manera a través de restaurantes, cafés, galerías de arte, salas de exposición. Queremos que la bandera de cultura en vivo se tome el lugar y se convierta en el corazón de la ciudad, que en muchos lugares del mundo ha sido el motor de la renovación urbana para regenerar zonas importantísimas.

¿Usted estará frente al bloque cultural?

Sí. Me encargaré a través de una fundación. Mi tema no es la parte inmobiliaria. Para eso entraron los inversionistas. El bloque cultural tendrá que pagar su parte para que a los vecinos no les afecte que haya un teatro ahí, sino por el contrario, que sea un motor de prosperidad del sector.

También tendremos un teatro pequeñito de 300 personas para que muchas personas puedan estudiar carreras que hoy no existen en Colombia como diseño de iluminación. Igualmente está planeada una plaza con un escenario al aire libre pero rodeado de agua para no molestar a los vecinos. Habrá tres sótanos de parqueaderos. La gente podrá hacer actividades de familia los fines de semana. No solo podrá ver teatro, sino que habrá taller de cuentos, de títeres, cosas para hacer con los niños distintos a jugar maquinitas.

¿Cómo hacer para que este proyecto no dé solo dividendos para los habitantes del norte de Bogotá?

Proscenio es un proyecto incluyente, lo cual es importantísimo. Es cierto que queda en la 87 con 15 y pueden decir eso. Se va a hacer ahí porque necesitamos poder adquisitivo para sostener las actividades culturales. Pero no será exclusivo para público del norte de Bogotá. Ya tenemos diseñados cinco proyectos sociales que irradiarán hacia las localidades con escenarios móviles. También trabajaremos con cabezas de familia de los departamentos para extender la red de cultura. ¿Qué tal la cantidad de artistas que hay en cada semáforo? Aquí podrán canalizar todo ese talento porque la cultura tiene que empezar a ser parte del día a día.

Todavía sigue siendo difícil que una persona viva del arte…

Vamos a romper con el tabú de que el que quiera ser artista, y no lo digo irónicamente, esté condenado a ser mochilero. Una persona debe ser capaz de sostener una familia haciendo arte. Y creo que es una casualidad increíble que este proyecto, diseñado hace 16 años, se esté consolidando precisamente en el momento que atraviesa Colombia. Queremos borrar las huellas de la violencia con una catarsis sobre el escenario.

(También: 'El Peter Pan de Misi' ya tiene protagonista)

De esa gran escuela de Misi, que ha educado a jóvenes desde muy pequeños, ¿hay ya alguien que se destaque a nivel internacional?

Sebastián Martínez es muy conocido en el ámbito nacional, y en el internacional, el muchachito que hizo de Michael Jackson, Manuel Beltrán, está estudiando música en Londres con una beca y muy pronto oiremos de él.

Celebramos 30 años el año entrante, poco tiempo para haber consolidado personajes a nivel mundial. Yo misma he ido madurando con la compañía. Y por eso el libro que hicimos para los 20 años se llamó 'El poder de los sueños'. He hecho lo que necesitaba hacer para cumplir con mis sueños. Y eso es algo que tiene mucho que ver con el personaje de Peter Pan, que acabamos de poner en escena en Bogotá.

Hablemos de Peter Pan. A propósito de toda la discusión reciente sobre el respeto al homosexualismo y la educación, siempre me he preguntado si Peter Pan es hombre o es mujer. ¿No es un personaje bastante andrógeno?

Qué pregunta tan interesante. Tradicionalmente Peter Pan ha sido interpretado por una mujer. El nuestro es un hombre. La idea era no mandar mensajes que confundieran. Para esa discusión sin tapujos hay otros escenarios, como lo fue 'Avenida Q'. Peter Pan es un niño que no quiso crecer.

Eso tiene un mensaje muy profundo, que es perseverar el niño interior como esencia de la condición humana. La novela original de James M. Barrie tiene muchísimos aspectos muy profundos para explorar, y en un montaje escénico no se pueden copar todos. Hay que escoger alguna manera de ver a Peter Pan.

¿Cuál es su Peter Pan?

Peter Pan viene del País del Nunca Jamás, donde no existe el tiempo y la vida es una aventura. En la obra, el cocodrilo simboliza el tiempo que te persigue. Los niños de Nunca Jamás todos son hombres, porque a los niños se les enseña desde pequeños que tienen que ser fuertes, que no pueden llorar, tampoco expresar sentimientos, y terminan en un mundo perdido.

Este espectáculo nos hace reflexionar como adultos para divertirnos como niños. Enganchamos al público de niños y grandes en una aventura que tiene un profundo significado. ¿Quién no ha querido volver a la niñez para quitarle peso a los problemas y vivir cada momento como la mejor aventura? La vida es un juego que hay que jugar en serio.

Peter Pan nos recuerda la importancia de que los adultos mantengamos la ingenuidad del niño para mirar la vida sin prejuicios. Nos enseña que la más importante enseñanza que les podemos dejar a nuestras nuevas generaciones es la capacidad de ser felices.

¿Qué idea quiere que se lleve un niño o un adulto cuando salga de ver esta obra?

En la vida se va planeando el futuro. Ojalá se lleven el mensaje de lo importante que es vivir la vida solo por hoy.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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