'Fidelio' o el amor conyugal / Martha Senn

'Fidelio' o el amor conyugal / Martha Senn

Análisis de la obra con la que la Ópera de Colombia celebra sus 40 años.

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La escenografía fue diseñada por el español Sergio Loro. La mayoría de la historia de 'Fidelio' se desarrolla en el interior de una cárcel.

Foto:

Archivo particular

21 de septiembre 2016 , 06:43 p.m.

¿Por qué, dentro de la amplia gama de cualidades del espíritu, Ludwig van Beethoven (1770-1827) escogió como argumento para su única ópera la fidelidad en el amor conyugal, y convirtió en heroína a Leonora, que se disfraza del centinela Fidelio (fidelidad) para buscar a su marido, preso político sepultado en las mazmorras de una cárcel de Sevilla?

Se sabe que en su aproximación a lo lírico, Beethoven trabajaba un drama erótico-fantástico, Fuoco di vesta, pero la propuesta del literato Sonnleithner, Leonora o el amor conyugal, lo decidió por esta ‘pieza con salvación’, Fidelio, una tragedia con final feliz, anticipo de la Novena Sinfonía.

El genio de Beethoven rondaba entre el erotismo, el amor, la confianza, la alegría y, para construir melodrama, la faceta maligna: el fundamentalismo, con personajes torturadores y corruptos, como Don Pizarro, gobernador de la prisión, castigado gracias a la valentía de la protagonista, que logra la liberación de Florestán, su esposo, y demás inocentes encarcelados.La Ópera de Colombia celebra así sus 40 años, con la presentación de esta ópera, por la afinidad de la argumentación vinculada al dolor, la pérdida de la libertad, la denuncia de la corrupción y el triunfo de la convivencia, lo que todos esperamos en nuestro país.

(Además: La ópera de Colombia, 40 años de perseverancia)

Es su manera de enviar el mensaje de mantener presentes los más altos ideales civiles, muy loables, porque sin el apoyo de los lenguajes metafóricos del arte es más difícil tocar las fibras de la sensibilidad de la que gozamos todas las personas, por el mero hecho de ser humanos.

Buena esta versión de Fidelio. El punto más alto, el coro dirigido por Luis Díaz Herodier. Final emocionante con un pueblo entero que canta celebrando la libertad de sus prisioneros y su derecho a la felicidad; nos trae lágrimas y anhelos por lo que en Colombia estamos tan próximos a lograr.

La Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, dirigida por el experto maestro Hilary Griffiths, favorece a los solistas que frente a una partitura de gran exigencia vocal y técnica se escuchan perfectamente, aunque videos inútiles distraen el disfrute sinfónico de las oberturas.

Bello timbre de Rocco, el bajo Ernesto Morillo. Exitosa Claudia Iten, Leonora/Fidelio, y convincente el Don Pizarro de Robert Bork. Los demás solistas, correctos.

La escenografía de Sergio Loro da credibilidad al argumento, lo mismo que la iluminación de Jheison Castillo. Directrices escénicas sencillas se agradecen a Alejandro Chacón, así como el bello vestuario de Adán Martínez.
Al final, el público aplaude. Dejamos el Teatro Colón agradecidos por este magnífico drama lírico en dos actos. ¡No se lo pierdan!

Próximas funciones: este jueves y el 24 de septiembre, en el Teatro Colón de Bogotá.

MARTHA SENN
‘Mezzosoprano’ colombiana

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