Bogotá en el 16.° FITB / Sin telones

Bogotá en el 16.° FITB / Sin telones

En las 12 obras de sala de Bogotá hay una variedad estética y temática digna de referenciar.

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04 de enero 2018 , 09:00 p.m.

En la reciente selección de las 12 obras de sala de Bogotá que participarán en el 16.° Festival Iberoamericano de Teatro, realizada por un equipo curatorial del cual hice parte junto con el director y dramaturgo José Domingo Garzón y el artista plástico Juan Carlos Aldana, si bien se buscó, como elemento común, un nivel de calidad acorde con la exigencia de un evento como el FITB, también se puede subrayar una variedad estética y temática digna de referenciar.

Hay compañías de gran trayectoria, como el Teatro Libre, con en Este pueblo no hay ladrones, adaptación del cuento de García Márquez, con tintes cinematográficos; o el Teatro Experimental Fontibón, con un consistente grupo de actores que interpreta Muerte, resurrección y muerte, obra sobre la justicia, escrita y dirigida por el español Raúl Cortés; u Objets-Fax, con Incurias, puesta que mezcla las artes visuales con la danza.

Junto a ellas, en el teatro de muñecos, La Libélula Dorada, con su última creación, Gárgola y Quimera, en la cual vuelve a salir el irreverente estilo que caracteriza a ‘los libélulos’; e Hilos Mágicos, con Breves historias del mundo, de talante más conservador.

También hay agrupaciones de más reciente creación, como la Compañía Nacional de las Artes, con Máxima seguridad, obra de una gran carga dramática, en la que resalta el nivel actoral, y el Laboratorio de la Máscara, con Las tres viejas, en la que se puede ver la técnica de la máscara muy bien representada.

Otra agrupación nueva en nuestro medio, pero con trayectoria en Europa, es Medea 73, dirigida por la argentina Lorena Briscoe, con 7 años de silencio, una llamativa composición plástica y actoral sobre la inmigración.

La muestra tiene un trabajo de gran formato, Marranos, escrito y dirigido por Santiago Merchant, cuya dramaturgia y estética constituye una mezcla de íconos de la cultura pop.

Hay tres trabajos que podríamos llamar unipersonales: Andrea Meneses, con La mujer que perdió la cabeza, en mi concepto la mejor de toda la selección. En este unipersonal la artista mezcla actuación, danza y circo de forma maravillosa.

Sofía Monsalve, discípula de Eugenio Barba, con Candy Land, tierra de lobos, destacada por la belleza de su puesta, y el clown Fernando Rojas, con La balada del maniki, trabajo en el que el artista hace gala de su gracia y espontaneidad.

ALBERTO SANABRIA
​Crítico de teatro
sintelones@hotmail.com

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