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Su directora, Fanny Mikey, dice que la bomba de 1988 fue el momento más doloroso. Dos semanas después, vino el más feliz cuando 80 mil personas llenaron la Plaza de Bolívar para despedir el certamen.
Ese día, durante la función de Los Comediantes, de Barcelona, juró que que trabajaría por el Festival siempre. "Ningún momento duro ha empañado la felicidad que nos produce hacerlo", dice el (...)
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