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Febrero 4 de 2008

Se resuelven conflictos: Natalia Springer

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Foto: Roberto Africano

Natalia Springer se ha especializado en resolución de conflictos, una profesión que lleva la marca del siglo XXI.

Se juega la vida en la búsqueda de la paz. Como cuando en medio de fuertes explosiones y bajo una recia balacera, el convoy en el que atravesaba Sierra Leona fue atacado por una de las  facciones que en esa región se disputan el control de los recursos, en especial los diamantes. De ascendencia austriaca, Natalia nació en Bogotá y a sus escasos 33 años es una de las personas que más sabe de conflictos armados en el mundo. Ha estado en misiones especiales de diagnóstico y prevención  en situaciones críticas como las de Bosnia- Herzegovina, Angola, Ruanda, Uganda, Irlanda del Norte y Colombia.

Amante rabiosa de la música vallenata, es además escritora y columnista. Egresada de Los Andes, es una sicóloga especialista en estudios avanzados de paz, master en derechos humanos y derecho humanitario y doctora en justicia transicional. Consultora de resolución de conflictos. Desarrolla análisis independientes para la Unhcr, alto comisionado para los refugiados, la Otan y la Fundación Maya Nasa. Su profesión la ha hecho trasegar de una confrontación a otra, proponiendo soluciones y comprobando casos tan dolorosos como los de mujeres africanas que tratan de regalar a sus hijos para que no mueran de hambre, o de niños a quienes aplican droga sobre una herida hecha en sus cabezas, para que combatan sin cansarse. Pacifista integral, sostiene que no es cierto que el conflicto colombiano sea imposible de resolver, porque no tiene involucrados elementos raciales ni religiosos, ni hay recursos naturales indivisibles en disputa: "Aquí hay agua en todas partes, tierra fértil y comida 365 días al año. Muy pocos saben lo que es dividir un río o lo que son los bloqueos alimentarios en zonas donde el frío hace que la tierra sea infértil por ocho meses. ¡Resulta brutal saber que pueden hacerse bloqueos militares para matar de sed y de hambre a una comunidad!  Algo atroz que afortunadamente no ocurre en Colombia. Aquí,  aunque  se presentan situaciones muy dolorosas, no se han degradado tanto como, por ejemplo, en Sierra Leona, donde llegamos a tener al 60 por ciento de la población viviendo en campos de refugiados y donde había reclutamiento -por la fuerza- de menores a quienes obligaban a asesinar a sus padres y a quemar sus casas para no volver". Cree que 'perdón y olvido' son sinónimo de impunidad y solo sirven para prolongar la guerra. Así, en una comunidad del sur de África ella optó por implantar un modelo exitoso de justicia y reconciliación; dice que para replicarlo hay que desarrollar un correcto uso del Derecho internacional, de las herramientas para el diálogo, y fortalecer los mecanismos de justicia.

"He comprobado que el perdón y el olvido siempre llevan a nuevos brotes de violencia mucho más graves. No es la primera vez que aquí hay crisis humanitaria y de rehenes, pero por fortuna existe un control bastante amplio sobre el territorio. Se puede hacer una labor maravillosa si se vela por los intereses de la Nación creando una política audaz y solicitando la ayuda que el mundo entero está ofreciendo, pero no se debe hacer política de la 'victimología', ni se puede convertir la institución del gobierno en una cosa personal.
Creo que falta una gran ofensiva diplomática y rescatar la legitimidad volviendo a reunir a las familias de los secuestrados alrededor de la iniciativa local. Las cosas no están tan desmesuradas como para justificar toda la locura que se ha visto alrededor de este proceso. Por otra parte, hay que procesar el hecho de que las Farc tienen un enorme interés en empezar a mostrar resultados y escalar la confrontación, minando la confianza ciudadana a través de atentados de alto perfil". 

Margarita Vidal

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