En este municipio todos se quejan por la proliferación de bandas de ladrones dedicadas a atracar a ciudadanos indefensos, robar celulares y desocupar casas.
La inseguridad acecha a Chaparral. Los hechos delictivos ya no se presentan únicamente en la noche y en sitios retirados. También los hay a plena luz del día y en sitios céntricos.
La última víctima de los delincuentes fue el conductor de Cointrasur, Jairo Enrique Torres, asesinado en la vía que conduce a Coyaima.
Otro hecho repudiado le ocurrió a una niña que fue amenazada con un cuchillo por un desconocido frente al Colegio Medalla Milagrosa, en el Centro. Martín Vizcaya, su padre, relata que la menor, de 12 años, salió a sacar fotocopias y por poco termina herida a cuchillo. "Un desconocido la atacó, le robó el celular y 2 mil pesos", señala.
"Los atracos son todos los días y en cualquier hora del día", relata el educador Edgar Haya, director de la Escuela Nuestra Señora del Rosario quien estuvo a punto de ser robado cuando desconocidos ingresaron a su casa del barrio Villa del Rocío. "Me sorprende, porque el ilícito ocurrió a las 9 de la mañana", asegura.
Otro ciudadano, Jorge Luis Botero, señala que los raponazos suceden permanentemente. "Caminar por las calles es un peligro", dice.
Las cosas van lejos. Esta semana la comunidad actuó por su cuenta e impidió un robo en Versalles. El ladrón fue entregado a la Policía.
Carlos Castañeda, propietario del Hotel Decameron, sostiene que desde que se dio la concentración de muchachos con problemas de drogadicción en la granja Sixto Iriarte, ha tenido problemas. "No puedo asegurar que sean ellos, pero me han robado cachamas de lagos", dice.
La situación es tan grave que el concejal Yordi Hernández citó a las autoridades a un debate. "La seguridad es el pilar del desarrollo, esto no puede seguir así", concluye.
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