Faltan 265 metros en la cordillera central de una de las megaobras de ingeniería más importantes del país.
"Sentimos tristeza de saber que ya se acaba la primera etapa y felicidad por haber atravesado la cordillera Central por primera vez", dice Juan Carlos Sánchez, director de la territorial del Invías en Quindío y supervisor del proyecto Túnel de La Línea.
A 830 metros bajo tierra, entre corrientes de agua y piedra, en plena cordillera Central, se respira nostalgia.
Por primera vez, un pelotón de hombres, que andan metidos entre enormes máquinas y barrizales, están a punto de atravesar esa montaña llena de desafíos.
Ellos están a metros de terminar el túnel piloto, Los dos frentes que trabajan en ese túnel, uno en Quindío y otro en el Tolima, ahora están a punto de encontrarse. Esperan llegar pronto al metro cero.
En el trabajo diario de escarbar entre la montaña, cada día el pelotón avanza ocho metros con 80 centímetros. Ya han acumulado 8.289,40 metros, de los 8.554,50 de longitud del túnel.
Cero carros
Pero, por este túnel, cuyo costo llega a los 133.000 millones de pesos y que reducirá la distancia entre Calarcá (Quindío) y Cajamarca (Tolima), de 47 a 14 kilómetros, no circulará un solo carro.
Eso si, en caso de emergencia servirá como túnel de rescate del central, que estará a 40 metros y tendrá dos carriles de tráfico en cada sentido. Gracias a las galerías que se le hicieron cada 460 metros, permitirá acelerar la construcción del Túnel de La Línea, con seis nuevos frentes de trabajo, pues dan acceso al subterráneo central.
Y aunque esos aportes son muy importantes, uno muy valioso es la información que el terreno ha revelado a los ingenieros, pues es material de estudio a la hora de construir el túnel principal, que soportará el tráfico vehicular.
"Con eso nos damos cuenta de los costos y de las dificultades con las que nos vamos a encontrar", dice uno de los artífices de esta maravilla de la ingeniería moderna.
El piloto ha permitido, por ejemplo, descubrir que las cenizas volcánicas caracterizan el terreno, que allí hay al menos cinco tipos de roca -grafito, lutita, pórfido, cuarzo y esquisto-, que en algunos pasos la tierra es inestable y que hay cuatro fallas geológicas: La Soledad, La Estrella, La Vaca y la del kilómetro 1+950.
La más larga, La Soledad, tiene 200 metros, pero el Invías asegura que nunca fueron ni serán problema. "Es un riesgo normal. Por eso se les inyectó concreto en esos puntos para instalar arcos en hierro y tornos sistemáticos para poder sostener todo".
Agua a chorros
Una de las características de la zona es la humedad. Cuando se recorre el túnel en la locomotora eléctrica que usan para sacar el material dinamitado, por todo lado bajan corrientes y caen del techo goteras de agua.
Como se necesita controlar la inestabilidad del terreno, se encausó por cunetas que la llevan a pozos especiales y la bombean por tubos a la superficie. Tras sacarle los sedimentos, la vierten a la quebrada Bermellón.
Bajando desde el Tolima, la pendiente es leve, 0,93 por ciento, y casi en una línea recta perfecta, totalmente iluminada y con buena ventilación mediante un tubo que lleva el aire desde la superficie.
En el frente de excavación hay un taladro de casi cuatro metros de altura. Se llama 'Jumbo' y con él se abren orificios de tres metros de profundidad en los que se instalan entre 60 y 80 kilos de dinamita por cada voladura.
Al día puede haber cuatro detonaciones que han dejado una circunferencia perfecta de 4,50 metros.
En octubre próximo se adjudicará la megaobra a alguna de las 171 firmas -entre ellas hay 64 extranjeras- que se han inscrito para quedarse con el contrato, que tiene presupuestados 719.000 millones de pesos y que permitirá conectar al centro del país con el puerto de Buenaventura y una ganancia en tiempos de viaje.
En medio de toda esa complejidad que significa meterse en las entrañas de la cordillera central y atravesarla por primera vez, hasta la fecha no ha habido un solo accidente, pese a que allí trabajan las 24 horas del día 370 obreros y 18 ingenieros.
Según Juan Carlos Sánchez, director de la territorial del Invías en Quindío y supervisor del proyecto Túnel de La Línea, hace un par de años hubo un deslizamiento de mil metros cúbicos de tierra en el frente ubicado en Quindío pero, para fortuna, nadie resultó herido en esa ocasión.
Además del túnel piloto que se está construyendo y está por finalizar, también avanzan otras obras como una vía de acceso al portal del túnel en el Quindío, con tres subterráneos cortos, que suman dos kilómetros: los Robles, los Chorros y la Estrella, y cinco puentes.
SANTIAGO MOYA ESCALLÓN
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
IBAGUÉ