Foto: Juan Manuel Vargas/Tolima 7 días
Maryuri Castellanos Gaona, hermana del Intendente Armando Castellanos, prepara la bienvenida de su hermano.
En la casa del intendente de la Policía Armando Castellanos Gaona, sólo se respira alegría.
La esperanza parece haber vuelto a entrar por las puertas y ventanas de la humilde vivienda del barrio La Gaviota en el norte de Ibagué.
Máryuri, una de los nueve hermanos que tiene el intendente Castellanos Gaona, prepara con entusiasmo, junto a sobrinos y amigos del barrio, carteleras y pancartas de recibimiento. Ahí, se expresan el dolor por su ausencia y la ansiedad ante el inminente regreso.
Si algo ha tenido el intendente Castellanos durante sus largos 10 años de cautiverio es hogar, el mismo que lo ha esperado desde el primer día en que fue secuestrado por la guerrilla de las Farc y que hoy lo espera para celebrar junto a familiares y amigos su regreso.
"Todos acá en la casa, la familia y los vecinos, nos hemos reunido para darle una bienvenida bien bonita, para que él se de cuenta que va a empezar una nueva vida y que va a contar con mucha gente que lo quiere y que siempre estuvo pendiente", asegura, con alegría, Máryuri, la hermana del intendente Armando, a quien él dejó de ver cuando ella tenía apenas 14 años.
Para la familia Castellanos Gaona, hacer frente al secuestro y ausencia de Armando no fue fácil, a lo largo de su ausencia nacieron cinco sobrinos, Harold, Valentina, Catalina, Yisela y Michael y falleció Camilo Andrés, tras una delicada enfermedad.
Durante el cautiverio nació su hija Britney Castellanos y la menor, que al momento de su secuestro tenía apenas cinco años, hoy es una adolescente de 15.
De acuerdo con Máryuri Castellanos Gaona, su hermano ha manifestado la clara intención de permanecer en la fuerza prestando su servicio en la Policía Nacional.
La familia, que espera la llegada del Intendente para el próximo viernes, prepara una gran fiesta, una celebración que se aplazaba un año y otro, hasta sumar 10, una década de dolor y amargura que, por fin, ha terminado.
Mientras sus padres lo acompañan en Bogotá, donde se realiza varios chequeos médicos, el resto de su familia, amigos y vecinos, preparan una bienvenida, que no es otra cosa distinta a una 'fiesta de la vida' para celebrar el regreso del hijo, el padre, el hermano y el amigo.
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