Foto: Archivo / Tolima 7 días
Encargado de serpentario manipula una Cascabel cuyo veneno es uno de los mas letales.
Suero antiofídico, necesario para curar las mordeduras, sigue sin llegar a dónde se necesita. En el departamento hay existencias, pero son insuficientes.
Si hoy una persona resulta mordida por una serpiente, en alguna región apartada del departamento, corre el riesgo de no recibir a tiempo el tratamiento para salvar su vida o evitar complicaciones severas.
De acuerdo con el director de socorro de la Cruz Roja en el Tolima, Miguel Carrillo, aunque por lo general hay una pequeña existencia del suero, esta no es suficiente, a tal punto que cuando ocurren accidentes ofídicos el procedimiento consiste en hacer, en medio del afán, la búsqueda de las dosis por toda la red hospitalaria de la región e incluso en otras zonas del país.
Lo curioso es que, de acuerdo con el Ministerio de la Protección Social y el Instituto Nacional de Salud, Colombia cuenta con dosis suficientes de suero polivalente para atender las cerca de 3.000 mordeduras que se reportan cada año y las guías de manejo de accidentes ofídicos.
También con normas como la circular 8 de enero del 2004, que ordena a las secretarías de Salud y a los hospitales "mantener una reserva del antiveneno y establecer los mecanismos apropiados para el rápido suministro del mismo".
El biólogo Héctor Charry Restrepo, autor del libro Epidemiología del Accidente Ofídico en Colombia, asegura que las ampollas que mantienen en reserva algunos hospitales alcanzan para atender un solo caso no grave.
"Algunos pueden requerir más de 20 dosis; en realidad los centros de salud nunca cuentan con más de 10 guardadas, cuando las tienen; no se previene, el medicamento solo se busca cuando se presentan los casos", aseguró.
El país cuenta hoy con cerca de 60.000 dosis anuales de suero polivalente (15.000 de ellas producidas por el INS), que sirve para tratar las mordeduras de uno de los dos grupos de serpientes venenosas que hay en Colombia.
Hace parte del POS, pero...
Luis Eduardo Mejía, director del INS, afirma que el suero antiofídico hace parte del listado de medicamentos del Plan Obligatorio de Salud (POS): "Hay que ser claros en el hecho de que, tanto las aseguradoras (EPS) como los prestadores (hospitales, clínicas y centros de salud) deben garantizar la provisión del suero a los usuarios del sistema".
En eso coincide el Ministerio. Luis Fernando Correa, coordinador del Grupo de Atención de Emergencias y Desastres de la entidad, sostiene, además, "que las secretarías de Salud están en la obligación de controlar el tema".
Las aseguradoras niegan tener la responsabilidad en la garantía de provisión de este insumo. Nelsy Paredes, vicepresidenta de Acemi (que agremia a la mayoría de las EPS), dice que "estos tratamientos son programas especiales que hacen parte del plan de atención básica; por esa razón competen al Ministerio y a los entes territoriales, que están en la obligación de otorgarlos en forma gratuita".
Lo cierto es que en muchas zonas en las que el suero se necesita, no siempre está, y cuando sí se dispone de él, en buena medida son los usuarios o los hospitales los que deben pagar los 30.000 pesos que cuesta una sola dosis.
"Es un problema serio. En las zonas alejadas, donde están los más pobres y expuestos a mordeduras, es adonde este recursos no llega", dice Ricardo Ayerbe, profesor toxinólogo.
Aunque la mayoría de los expertos consultados sostienen que en Colombia no hay disponibilidad de suero anticoral, el Ministerio de la Protección asegura que en los 23 Centros Reguladores de Urgencias del país existen 1.165 dosis reservadas para atender accidentes con estas serpientes.
¿Qué generan las mordeduras?
Víboras: Tienen una foseta termorreceptora que les permite captar el calor de su víctima para ubicarla; tiene colmillos móviles
para inyectar veneno; tiene la capacidad de destruir tejidos, de hecho estos animales lo usan para digerir a sus presas. Esa es la razón por la cual una mordedura causa daño de tejidos, dolor intenso, fuerte inflamación y anticoagulación de la sangre.
Las corales: Los accidentes con estas serpientes no son frecuentes, porque son dóciles; los ataques ocurren cuando son molestadas; su mordedura es grave y pone en riesgo inminente de muerte a su víctima: el veneno produce la parálisis de los músculos del cuerpo.
Para que estos accidentes no generen secuelas es indispensable aplicar suero antiofídico.
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