Foto: Jesús Manuel Becerra
En alerta naranja continúa el norte del Tolima pues las lluvias siguen cayendo. Santa Isabel (foto) es uno de los municipios más adectados.
Una mujer desaparecida, 30 municipios antioqueños incomunicados y una avalancha que afectó a 71 casas es el más reciente balance del invierno en diferentes regiones del país en las últimas horas.
En un humilde sector del oriente de Neiva murieron Felipe Cuéllar, de 11 meses, y su hermano, Jhon Fernando, de 7 años, cuando dormían en su casa, del barrio Las Palmas. Una pared se les vino encima a las 6:30 de la mañana.
Su papá, Hugo Aldemar Cuéllar, contó que a causa del invierno se cedió la estructura. Los niños murieron de manera instantánea y otro resultó herido.
El invierno también generó una empalizada del río Palo, que dejó a Cali sin agua potable, pues enturbió el río Cauca, que abastece a 80 por ciento de los hogares.
Las aguas llegan tan contaminadas a la planta de Puerto Mallarino, que Emcali decidió parar el tratamiento.
Igualmente, varias regiones de Antioquia están en situación crítica. El reporte de ayer daba cuenta de municipios, corregimientos y veredas incomunicados, derrumbes, pérdida de bancas, puentes colapsados y estructuras hidráulicas que han fallado.
El secretario de Infraestructura Física del Departamento, Mauricio Restrepo, dijo que el recrudecimiento de las lluvias mantiene incomunicados a los 30 municipios de las subregiones de occidente y Urabá, debido a varios derrumbes, que no podrán ser removidos antes de dos días.
En la vereda de La Selva, en Jardín, en el suroeste, sigue desaparecida desde hace tres días Luz Eugenia Echeverri, de 44 años y mamá de cuatro niños, quien fue arrastrada por un deslizamiento.
Otra víctima de creciente
Una emergencia más la vivieron al menos 990 familias de Hatonuevo, en el sur de La Guajira, en donde murió una bebé de tres meses, que fue arrastrada por una corriente junto con su mamá, cuando trataban de protegerse.
La avalancha que arrastró lodo, piedras y palos también causó daños en el Hospital Nuestra Señora del Carmen, en la estación de Policía y en la sede del ICBF.
El desbordamiento de los arroyos Seco y Britador, que pasan cerca del casco urbano, anegaron 71 casas de una decena de barrios. Las autoridades declararon la urgencia manifiesta para asegurar recursos del presupuesto municipal y atender a los damnificados por la avalancha.
"Jamás habíamos visto algo así. Las calles se convirtieron en un río y la gente salía a pedir auxilio", dijo el alcalde, Elmer de Armas.
CORRESPONSALES
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