El mandatario se despidió de él en las escalerillas de Palacio, gesto que se entiende como una muestra de cariño y consideración personal y política.
Uribe le pidió a Lozano, ir por un "Congreso de excelencia".
Esa será la misión que Lozano intentará construir a partir de mañana, cuando deje su carro oficial, su oficina y los privilegios del poder.
Lozano llegó a la Casa de Nariño desde comienzos de 2004, después de haber estado cerca de conquistar la Alcaldía Mayor de Bogotá.
Derrotado por Luis Eduardo Garzón, Uribe lo rescató y lo nombró consejero de política social. Después lo ascendió a alto consejero presidencial y en julio de 2005 lo nombró ministro.
Es la primera vez, desde que llegó a la Casa de Nariño en 2002, que Uribe salió a la puerta de Palacio a despedir a uno de los suyos.
A despedirlo de una manera especial, porque se va a cumplir otra misión: conformar el batallón que deberá tomarse las mayorías del Congreso en 2010.
Uribe y Lozano hablaron anoche y acordaron los términos de su partida. Este miércoles Lozano llegó a las 4 en punto de la tarde a cumplir la cita para entregarle, de manera formal, su renuncia.
El saliente ministro lucía entre alegre y nostálgico. Triste por la partida, pero feliz de contar con la confianza de Uribe para ir por semejante desafío.
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