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Reunión de Uribe con indígenas se frustró, pero el mandatario les propuso una nueva cita

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Foto: Julio Romero / ELTIEMPO

Los indígenas rechazaron la tardía presencia del Presidente Uribe.

Un encuentro para el próximo domingo en Popayán, con la petición de que previamente le anunciaran quiénes de ellos asistirían a la cita para garantizar la seguridad, planteó el jefe de Estado.

La tarde del domingo, el mandatario tuvo que subirse a un puente peatonal para poder dirigirse a la comunidad, quien le negó la palabra por no haber cumplido con la cita de reunirse con ellos en el Centro Municipal de Cali.

"Paraco, paraco", le gritaron algunos indígenas, muy molestos porque el Presidente llegó con más de tres horas de retraso al lugar donde lo habían convocado.

"¿Es ese el diálogo que quieren? ¿A eso me invitan a dialogar mañana?", respondió Uribe a quienes lo insultaban. El mandatario incialmente se negó a ir al Centro Administrativo Municipal aduciendo razones de seguridad.

Sin embargo, conforme pasaban las horas, Uribe cedió y acudió al lugar. Los indígenas, indignados con la demora, destruyeron la tarima.

Sugirieron que se reunieran mañana en el estadio Pascual Guerrero. En un principio, Uribe fue ambiguo sobre si iba a ir o no, pero luego, ante la pregunta de un hombre que estaba en el lugar, dijo que no.

"¿Para qué me invitan? Si el desayuno es de insultos, ¿cómo será el diálogo?", se preguntaba Uribe, rodeado de algunos de sus ministros y guardaespaldas.

La reunión que tenían prevista para hoy indígenas y Uribe tenía como fin solucionar los reclamos de tierras de la comunidad, así como revisar pactos de Gobiernos anteriores que no se han cumplido.

Los indígenas llegaron a Cali el sábado, luego de una marcha de 4 días desde sus territorios. Amenzaron que si la situación no se resolvía en la capital del Valle, podrían marchar a Bogotá. 

Indígenas abandonaron Centro Municipal

Cuando Uribe terminó montado en un puente peatonal al finalizar la tarde con un megáfono, tratando de llamar la atención de los indígenas, éstos comenzaron abandonar el lugar.

Algunos se quedaron, junto a otros curiosos que llegaron a la plazoleta. Mientras Uribe gritaba por el megáfono, fue chiflado en algunas ocasiones.

La llegada de Uribe se produjo cuando los indígenas decidieron que no lo esperaban más.

Tras la negativa de la comunidad de escucharlo, el mandatario se subió al peatonal, acompañado de ministros y escoltas. 

Minutos antes se le había negado la palabra al ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, quien trató de mediar en la tensa situación.

Mientras Uribe estaba en el puente, los indígenas lo ignoraban y abordaban 'chivas' para regresar a la Universidad del Valle, donde reposan desde ayer.

Silla vacía

En el Centro Administrativo los indígenas asignaron una silla que terminó vacía por la ausencia de Uribe. Sobre ella colocaron una bandera de Colombia.

Los gobernadores y las autoridades indígenas le habían dado hasta la una de la tarde al Presidente para que realizara el encuentro que se había planteado para la mañana del domingo en la capital del Valle, para buscar poner fin a la marcha, en la que reclaman por más tierras y el cumplimiento de pactos pasados.

Daniel Piñacué, líder de la movilización, dijo que estaban evaluando el tema "porque era un esfuerzo muy grande el que habían hecho para irse sin nada".

Tierras

Por su parte, la Procuraduría en un informe identificó 4 obstáculos para la entrega de tierras. Van desde la negativa de los propietarios a vender terrenos, hasta el rechazo de otras comunidades.

Los obstáculos a la entrega de tierras están consignados en un informe que la procuradora delegada para la Prevención en materia de Derechos Humanos y Asuntos Étnicos envió al jefe del Ministerio Público, Edgardo Maya, con fecha del pasado 16 de octubre.

El estudio se refiere a las 15.663 hectáreas a las que tienen derecho los indígenas paeces como reparación por la masacre de El Nilo (Cauca), en 1991, en la que murieron 20 nativos.

Cuatro obstáculos

El primero de los problemas es que algunos terrenos que quieren tener los indígenas son de particulares que no están dispuestos a negociar: "Se han presentado dificultades en la adquisición de predios porque las comunidades han priorizado algunos que no han sido ofertados por los propietarios, quienes han manifestado que no les interesa venderlas".

La segunda traba es de las administraciones municipales, las comunidades negras y de campesinos que "se oponen a la compra de predios con destino a los indígenas" en Santander de Quilichao, Miranda, Corinto y Caloto.

Un tercer obstáculo, a juicio de la Procuraduría, tiene que ver con "las ocupaciones de hecho de algunos predios por parte de los indígenas, que han generado situaciones de violencia y han provocado la suspensión del proceso por parte del Gobierno".

Y el último de los escollos es el aumento del costo de los terrenos "especialmente en el Cauca, que supera los cálculos iniciales y el valor promedio nacional de la tierra".

El informe de la Procuraduría destaca el último acuerdo suscrito entre las partes el 13 de septiembre del 2005, en el que se pactó incorporar 24.600 millones de pesos en los presupuestos del 2006 y el 2007.

No obstante, los dineros asignados para estos años, aunque fueron apropiados, no se ejecutaron en las correspondientes vigencias.

El Ministerio Público advirtió que en dicho acuerdo el Gobierno se comprometió a adquirir 6.615 hectáreas, pero que en los últimos cuatro años solo se han comprado 2.818 hectáreas: "Esto es el 42,6 por ciento de lo prometido", señaló el organismo de control.

En el informe se resalta el incumplimento de un estudio por parte del Incoder para identificar los predios donde se podrían comprar las hectáreas restantes y establecer su calidad productiva y costos.

El presidente Uribe ha dicho que las 3.797 hectáreas que faltan serán adquiridas en los próximos 14 meses: "Estamos haciendo un enorme esfuerzo para comprar este año 2 mil hectáreas, y el año entrante 1.797 hectáreas", dijo el mandatario la semana pasada, en medio de los enfrentamientos de la Fuerza Pública y los indígenas.

Hay un segundo compromiso de tierras que falta por cumplir. Se trata de un decreto de 1999, que pretende desarrollar la política integral indígena y obliga la compra de otras 8.000 hectáreas para las comunidades nativas.

Sobre este decreto, Uribe explicó que ya se han adquirido 4.673 hectáreas, para lo que el Gobierno ha desembolsado 33 mil millones de pesos. De estas hectáreas faltan por comprar 1.000 en Caldono, cuya negociación se ha frustrado porque los recursos previstos estaban muy por debajo del valor comercial de los predios.

El Ministerio Público, en sus conclusiones, afirma que el decreto de 1999, "se ha venido cumpliendo parcial y precariamente".

Los indígenas tienen una queja adicional. Dicen que de las 31,2 millones de hectáreas tituladas a los resguardos, 24,7 millones (el 79 por ciento) quedan en la Amazonía y la Orinoquía, en territorios no productivos. Allí, dicen, habitan 71 mil indígenas: el 5 por ciento de su población.

Cómo ha enfrentado Uribe la protesta

La ruta de aproximación del presidente Álvaro Uribe a la protesta indígena, ha estado marcada por varios hechos que no responden sólo a la coyuntura de esta semana, cuando el Presidente hizo el anuncio de tener diálogo directo.

Uno de esos hechos, es que la presión de los indígenas puso a prueba lo que el Presidente venía preparando desde hace unas semanas en el terreno de los reclamos sociales.

El primer campanazo lo dio en su discurso de instalación de las sesiones ordinarias del Congreso, el pasado 20 de julio. Ese día Uribe vaticinó "dificultades en la economía", pero al mismo tiempo anunció "toda la determinación para avanzar en lo social".

En Cartagena, el pasado primero de octubre, en el Congreso de Publicidad, Uribe hizo una apuesta pública: "El Gobierno piensa que es mejor acelerar la protección social, que acelerar la llegada del equilibrio fiscal".

Pero, incluso, fue más allá: "Nada gana un país con tener unos magníficos indicadores macroeconómicos, si su conflicto social aumenta".

Evidentemente las condiciones sociales han desmejorado. No solo por razones domésticas, sino como consecuencia de la destorcida económica mundial. En este lapso el país se notificó de una reducción de la expectativa de crecimiento para el 2008 (pasó del 5 por ciento al 4 por ciento); un aumento en la meta de inflación (se ajustó del 4,5 por ciento al 7 por ciento, promedio); y el desempleo llegó en agosto al 11,2 por ciento.

Pero también es cierto que la aproximación de Uribe a los indígenas estuvo precedida de otros hechos objetivos, como el endurecimiento de los sindicatos y el aumento de la protesta social.

Y, en el episodio específico de los indígenas, de una decisión de "rectificar", como él mismo lo dijo en su alocución del miércoles, cuando admitió que "la Policía sí disparó" en el resguardo de La María, donde los nativos preparaban su marcha hacia Cali.

Por eso, algunos creen que no ha habido un gran viraje de Uribe en el manejo de la protesta indígena, pero sí una disposición de salirle al paso a unos hechos sociales objetivos.

El mandatario decidió resolver el reclamo inicial de los indígenas, que es fundamentalmente de tierras.

En un consejo comunal realizado en el municipio de Quetame (Cundinamarca), ordenó comprarles los predios que se necesiten.

Los nativos respondieron que esa no era la única petición. Exigieron hablar con Uribe e iniciaron la marcha hacia Cali.

"El Gobierno pide la judicialización de los violentos y le pido a la Justicia que investigue conductas como la de Daniel Piñacué (líder de la marcha), que incita a la violencia", dijo entonces Uribe.

Pero vino luego su alocución del miércoles en la noche, cuando anunció que estaba dispuesto a hablar con los protestantes en Popayán, pero los indígenas le respondieron que sería en Cali. Uribe aceptó.

La agenda propuesta por los indígenas

El Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) propuso para la reunión en Cali una agenda dividida en 7 temas: tierras, medio ambiente, economía y seguridad alimentaria, derechos humanos, educación, salud y política pública.

De igual manera, habían pedido que al encuentro asistiera cada uno de los ministerios encargados de esos temas.

También solicitaron que estuvieran presentes los directores de Acción Social y el Incoder; la Gobernación del Cauca y la Vicepresidencia de la República.

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