Gobierno anunció que ni Canciller ni ministro de Defensa acudirán este viernes a Quito a analizar tensión con Venezuela. Argumentó que no hay condiciones de respeto, objetividad y equilibrio temático.
La Cancillería dijo que la escalada de agravios contra el país no abre la puerta a un escenario de respeto.
Por falta de garantías para desarrollar un diálogo con "respeto, objetividad y equilibrio", el gobierno colombiano decidió este jueves por la noche no enviar a sus ministros de Defensa y Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez y Gabriel Silva, respectivamente, a la cumbre de sus pares de Unasur, en Quito.
Tras examinar durante varios días la conveniencia de asistir a la cumbre donde se debatirán asuntos de seguridad de la región, pero en especial asuntos en su contra, Colombia prefirió enviar solo una comisión de carácter técnico de la Cancillería y el ministerio de Defensa.
EL TIEMPO pudo establecer que un hecho definitivo que pesó en la decisión de cancelar su presencia en Quito, fue la petición del presidente brasilero, Luis Inácio Lula da Silva, a los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe, por igual, para "entender que la guerra no es constructiva".
"Creo que el compañero Chávez y el compañero Uribe tienen que entender que la guerra no es constructiva, que la disputa insana no es constructiva", dijo Lula.
Las palabras de Lula no fueron de buen recibo en Bogotá, por considerar que Uribe se ha negado de manera sistemática a responder las agresiones de Chavez, y que su actitud de tolerancia no se compadece con la cotidiana agresión de Chávez.
En su comunicación oficial, Colombia hizo saber que el ambiente de Quito no es confiable, pues considera que "la actitud y reciente escalada de agravios que han recibido el gobierno y el pueblo de Colombia no permiten prever que las discusiones" se hagan en un clima de "respeto".
Además, se daba como seguro que en el primer punto de la agenda de hoy estará el convenio de cooperación entre Colombia y Estados Unidos, que desató la peor crisis política entre Venezuela y Colombia. Pero que también ha sido criticado por la mayoría de los países del área.
Para enrarecer más el ambiente, el gobierno de Caracas anunció que llevará a Quito la queja sobre una supuesta operación de espionaje de Colombia a Venezuela, Ecuador y Cuba.
"En Quito (...) vamos a abordar ese tema y vamos a llevar las pruebas de todo el plan de espionaje, y todo el plan de guerra a través de los paramilitares contra nuestro país y lo vamos a demostrar allí frente a Suramérica", dijo anoche el canciller venezolano, Nicolás Maduro.
En apoyo a la tesis venezolana, el canciller ecuatoriano, Fánder Falconí, calificó como graves tales hechos y anticipó que su país apoyará el examen de esa situación.
Y aunque Falconí aseguró que uno de los propósitos de la cita de hoy era "bajar la tensión" entre Colombia y Venezuela, por el contrario atizo las diferencias al afirmar que "tenemos un conjunto de documentación que llegó a nuestro país a través de las fuentes de inteligencia, donde se señala que el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad) de Colombia ha hecho intervenciones (de espionaje) en los tres países".
Y desde Manaos (Brasil), Maduro volvió a referirse anoche a Colombia como "un Estado mafioso).
Colombia se quejó el jueves por la noche de que Unasur se haya negado a "diseñar medidas de confianza frente a los acuerdos existentes con países de la región y extraregionales, junto con instrumentos eficaces contra el tráfico ilícito de armas, el narcotráfico, el terrorismo y la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley", tal como lo pidieron los jefes de Estado en su cita de Bariloche (Argentina), por solicitud suya.
En Bariloche, donde Chávez propuso por primera vez examinar la presencia estadounidense en bases colombianas, Uribe logró incluir en la agenda de Unasur esos otros puntos que apuntan a quitar el velo extendido sobre el apoyo de países vecinos a la guerrilla colombiana.
Colombia deploró que aunque en una "actitud de transparencia" hizo público el texto del convenio militar con Estados Unidos, no ha sido correspondida por "todos los estados miembros de UNASUR, en lo relativo a (la divulgación) de los acuerdos de cooperación militar que se suscriban en la región y con naciones extra regionales".
Este reclamo apunta a que también se divulguen los acuerdos militares de países miembros sobre asuntos militares.
Desde Cartagena, donde asisten a un congreso sobre infraestructura, los ex presidentes de Chile, Ricardo Lagos, y de Uruguay, Julio María Sanguinetti, criticaron el tono de confrontación del mandatario venezolano Hugo Chávez. Según Lagos, "no es precisamente cortado puentes como se mejoran los procesos de integración".
Sanguinetti, por su parte, afirmó que la política de confrontación de Chávez es el "alimento diario" que usa para dejar en segundo plano "los problemas internos" deVenezuela.
Igualmente, cuestionó la utilidad de la Unasur y aseguró que "nunca ha debido existir" porque "tiene una falla sustantiva que es alejar a México del diálogo latinoamericano".
REDACCIÓN POLÍTICA
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