Foto: Jaiver Nieto / EL TIEMPO
El representante David Luna defendió la forma como en la actualidad se escoge el Registrador y se opuso a que lo haga el Congreso.
La Comisión I de la Cámara de Representantes acogió la indicación del presidente Álvaro Uribe, quien el martes, calificó de "48 horas críticas" el tiempo que le quedaba a la agenda del Gobierno.
En la sesión estuvo presente únicamente un congresista de la oposición y el trámite apenas tuvo un desfase de apenas seis horas frente al plazo dado por el Presidente.
Eso sí, no todo fue 'color de rosa'.
El Gobierno tuvo que ceder en el punto de la reforma política que deja en manos del Congreso la elección del Registrador, tema que el martes generó tensiones entre el Gobierno y el liberalismo luego de que congresistas de ese partido le escucharan decir al jefe único de la colectividad, César Gaviria, que el uribismo quiere "robarse las elecciones".
La sesión en la Comisión, instalada a las 10 de la mañana, comenzó antecedida de una polémica. Una hora antes, a las nueve, el vocero liberal Carlos Piedrahita llegó al recinto. Siendo el único presente, pidió a la secretaria encargada llamar a lista.
Ante esa 'falta de quórum', Piedrahita levantó la sesión y convocó para el próximo martes.
Enterados del asunto, los uribistas, reunidos en un salón cercano con el ministro del Interior, Fabio Valencia, llegaron corriendo.
"Bajeza", "maña", "atropello" y "dictadura de las minorías", fueron algunas de las expresiones que resonaron en el recinto.
Pasado el susto, pero con una tensión palpable debido a estar corriendo contra el reloj, la sesión se instaló formalmente. En menos de tres horas, la coalición aprobó el referendo de cadena perpetua para violadores, asesinos y secuestradores de niños.
Acto seguido, y sin dejar que el quórum se disolviera se abrió la discusión de la reforma política.
Para entonces, 22 congresistas estaban presentes. Solo Guillermo Rivera, del Partido Liberal estaba presente. Tanto los otros siete congresistas liberales como los dos del Polo, se ausentaron. Lo mismo habían hecho seis meses atrás, durante el primer debate del proyecto.
Disfrutando de un almuerzo invitado por el Ministerio del Interior, los congresistas escucharon a los ponentes. La coalición uribista dejó en manos de Tarquino Pacheco, de Cambio Radical, la ponencia mayoritaria, lo que agilizó el debate.
Así, tras escuchar al también ponente y congresista de Por el País que Soñamos, David Luna, la Comisión procedió a votar. Habían pasado hora y 45 minutos desde que el debate comenzó.
Uno tras otro, la coalición aprobó de forma unánime los artículos. Pero lo que parecía un tren legislativo, encontró un bache en el camino. La votación y discusión del antepenúltimo y penúltimo artículos de la reforma, estuvieron a punto de hacer que la sesión se levantara por falta de votos.
El artículo 14 de la reforma, referido a la elección del Registrador, rompió la unanimidad con que se venía votando. David Luna, Carlos Motoa, Germán Varón y Roy Barreras, pidieron que el tema quedara como está actualmente -es decir, en las manos de las altas Cortes y no del Congreso-.
"Si se aprobaba la fórmula presentada, el periodo del doctor (Carlos Ariel) Sánchez, terminaría abruptamente y tendría el Congreso que elegir uno nuevo una vez entrara en vigencia la reforma", explicó Luna.
Se terminó aprobando una proposición sustitutiva, es decir, un cambio parcial en el texto que de todas formas no negó la propuesta uribista. Esto quiere decir que el tema de la elección del Registrador por parte del Congreso podría revivir en cualquiera de los tres debates que le quedan a la reforma política.
Los uribistas también tuvieron que ceder en el siguiente artículo, referido a una posible inhabilidad para que diputados, concejales y ediles en ejercicio, puedan aspirar al Congreso.
Sumados a Luna, Motoa y Varón, William Vélez (Colombia Democrática) y Óscar Arboleda (Alas), anunciaron que votarían en contra el artículo. Esto dejaba el número de votos positivos por debajo del mínimo requerido.
Al final, con un compromiso de parte del uribismo de que la inhabilidad quedará reducida a seis meses, los votos negativos se convirtieron en constancias de desacuerdo.
No obstante, al final de la sesión, el ministro del Interior Fabio Valencia, destacó que el proyecto de reforma "no tiene ningún inamovible distinto a combatir a todos los grupos criminales de cualquier índole que traten de penetrar a los partidos o movimientos políticos o que involucren a sus miembros".
En quince días calendario, la plenaria de la Cámara de Representantes podrá debatir la reforma política, que terminó, al menos por ahora, salvada de un hundimiento por falta de tiempo.
REDACCIÓN POLÍTICA
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