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En una reunión con funcionarios de ese país en Moscú, Juan Manuel Santos fue informado de que los ejercicios navales, que se harán en Venezuela, son parte del entrenamiento de su personal en el mundo.
El Ministro de Defensa ruso le aclaró a Santos - que cumple una visita oficial de cinco días en Rusia - que Pedro el Grande, el crucero que participará en las operaciones, no llevará ningún misil nuclear y que sus ejercicios navales no tocarán aguas en litigio.
"No son ninguna demostración de fuerza", le dijeron las autoridades rusas a Santos sobre las labores marítimas.
En la reunión también se firmaron varios acuerdos de cooperación para combatir el narcotráfico y el terrorismo, así como el apoyo en el área técnico militar de Rusia a Colombia.
Santos les expresó la inquietud que tenía, basada en información de organismos de inteligencia de Colombia, sobre la adquisición de armamento ruso de alta tecnología que las Farc querían hacer a través de terceros.
Al respecto, los funcionarios del consejo de seguridad se comprometieron a mantener un estricto control sobre la venta y entrega de cualquier tipo de armas con el fin de evitar que caiga en manos de grupos terroristas.
"Expresamos nuestra preocupación por ese tema (...) y el interés que mostró el gobierno de Moscú por evitar que esto suceda nos tranquiliza", afirmó Santos.
En marzo pasado, las autoridades tailandesas capturaron en Bangkok al ruso Víctor Bout, acusado de enriquecerse con la venta y tráfico de armas para varios gobiernos y organizaciones insurgentes en todo el mundo. Incluso, Pongpat Chayapan, jefe de la Policía Tailandesa, explicó entonces que Bout suministraba "armas y explosivos a los subversivos colombianos".
En el área tecnológica, los dos gobiernos acordaron que Colombia va a recibir de las autoridades rusas una propuesta de mantenimiento de helicópteros MI-17, derivado de las últimas adquisiciones que hizo el país.
El acuerdo incluye hacer el peritaje en Colombia producto de una compensación comercial. Los acuerdos binacionales dejaron abonado el terreno para una visita del presidente Álvaro Uribe a Rusia, que se realizará en los próximos meses.
Los acercamientos entre los dos países se acentuaron el año pasado, tras la captura, en ese país, del israelí Yair Klein, quien en los 80 entrenó a grupos paramilitares.
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