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Íngrid Betancourt rompió el protocolo del Vaticano y se lanzó sobre los brazos del Papa, para agradecerle su solidaridad.
La ex candidata presidencial le narró a Benedicto XVI durante casi media hora sus "experiencias espirituales" vividas en el cautiverio en un encuentro en la residencia papal de Castelgandolfo.
"Yo creo que esta es una buena oportunidad para mandarles un mensaje a 'Alfonso Cano', Jorge Briceño, 'Iván Márquez', 'Joaquín Gómez' (de las Farc)", anotó Betancourt, quien agregó: "Quisiera decirles que el mundo los está mirando y quiere que en sus corazones haya espacio para el amor y el perdón, así como lo hay en mi corazón, donde hay amor y perdón".
Íngrid relató que "después de una larga jornada caminando por la selva", encendió el radio y escuchó "la voz de Benedicto XVI diciendo mi nombre". "Tuvo un enorme efecto psicológico", contó.
Por ello, cuando llegó la ansiada liberación, Betancourt estaba deseando "ver y abrazar al Pontífice". Esta emoción provocó que durante el encuentro de ayer se saltara el protocolo vaticano y se echara a los brazos del Papa.
"Su Santidad lleva consigo el dolor de los que sufren, especialmente de mis compañeros todavía rehenes en Colombia.
Los tiene en sus oraciones, que también están dedicadas a pedir la paz en mi país".
"Él tiene esa lista (de los secuestrados), ora por nosotros, ora por la pronta liberación de ustedes, ora por Colombia", dijo Betancourt.
La ex candidata dio las gracias por el apoyo internacional recibido y afirmó que "hablar de las víctimas del terrorismo salva vidas".
Betancourt reveló que no desea aceptar un cargo en la Unesco, como se especulaba, ya que su proyecto es "formar un equipo de personas que tiendan la mano a los que lo necesitan, que alivien el dolor de los que sufren".
"La política en Colombia no es mi ambición", dijo ayer la ex candidata presidencial a la salida de un encuentro que sostuvo con el papa Benedicto XVI.
"Quiero trabajar por mi país, pero no desde la arena política", reiteró luego de hablar con Su Santidad por más de media hora.
En una intervención emocionada, que a veces se vio interrumpida por las lágrimas, Betancourt dijo que "los cambios que Colombia necesita se pueden hacer por vía democrática, salvaguardando los derechos de todos los colombianos. Hay que reconocer el derecho a pensar de otra manera. Si hay respeto, podremos encontrar una solución".
"Ahora que estoy fuera de la selva me sorprende cómo se ha instalado el miedo entre la gente, el miedo al otro", denunció, reprochando luego "el rechazo de los países ricos" a los inmigrantes originarios de las naciones pobres.
DARÍO MENOR
ESPECIAL PARA EL TIEMPO[
ROMA
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