La iniciativa, que en los próximos días y por diferentes vías llegará al escritorio del nuevo canciller, Jaime Bermúdez, buscaría bloquear la estrategia de las Farc en el exterior.
El periodista colombiano Eduardo Mackenzie, residente en París, advierte que todos los países, desarrollados o no, lo hacen y que es provechoso siempre y cuando se limiten a recoger información relevante -para diseñar políticas respecto a cada país- y no se tornen en espías.
Plinio Apuleyo Mendoza, ex embajador en Portugal y el analista César Castaño, de 'Verdad Colombia', creen que sería un mecanismo válido para descubrir a los agentes, organizaciones y medios que usan las Farc para desplegar su estrategia.
Es más, países como E.U., Inglaterra, Francia, Alemania e Italia tienen en sus oficinas diplomáticas un agregado de inteligencia, que no está necesariamente acreditado como personal militar. De Cuba y Venezuela también se dice que cuentan con este tipo de asesores.
No rotundo
Pero el ex presidente Ernesto Samper -miembro de la Comisión asesora de Relaciones Exteriores- cree que la idea no solo es inconveniente sino que, además, deslegitimaría la diplomacia: "No se necesitan oficiales de inteligencia sino personas que tengan contacto con defensores de derechos humanos, que participen en foros para sentar la posición del Gobierno y que le hagan seguimiento a los actos donde podrían llegar a participar voceros de las Farc".
Y añade que si hay que hacer inteligencia sobre operativos militares o ventas de armas, para eso están los convenios internacionales que permiten hasta el desplazamiento de personal colombiano para perseguir el delito.
Al ex canciller Augusto Ramírez Ocampo le parece simplemente inapropiado discutir el tema públicamente.
"Si es una operación de inteligencia no tiene mucho sentido publicitarla", dice Ramírez, quien manifiesta con mayor preocupación la poca acción internacional de la sociedad civil colombiana: "La única que tiene voz, es la que está sesgada contra del Gobierno", asegura.
EL TIEMPO, intentó, sin suerte, conocer con anticipación la opinión del canciller Bermúdez sobre este polémico tema.
Y aunque, extramicrófono, a varios funcionarios les sonó la idea, el consejero José Obdulio Gaviria dice que el Gobierno hoy no está pensando en eso: "Se profundizan las relaciones con las autoridades de cada país y la colaboración tanto en materia de seguridad como en el ámbito judicial. Lo que sí se ve mal es que los países no cooperen".
Piden fortalecer estrategia contra las Farc en el exterior
La misma semana en la que el éxito de la operación Jaque le daba la vuelta al mundo, fundaciones y ONG de derechos humanos de Inglaterra -afines a las Farc- intentaron torpedear la participación de funcionarios colombianos en foros sobre comercio y sindicalismo.
Lo ocurrido en esa jornada -que incluyó pancartas desobligantes y un 'bombardeo' por Internet- tan solo confirmó lo que ya sabe pero preocupa: que a pesar de los esfuerzos políticos, diplomáticos y militares del Gobierno, las Farc continúan posicionadas en algunos países.
No en vano, el consejero presidencial José Obdulio Gaviria admitió hace unos días que el reducto más activo y efectivo que les queda es el que se mueve por Internet (el internacional), "unido a las acciones de la Coordinadora Continental Bolivariana".
El episodio llevó a varios funcionarios a plantear que, además de las reformas a la Justicia y a la Política, se haga una para la diplomacia.
El diagnóstico
"Nuestros diplomáticos siempre han estado en desventaja frente a las Farc. En esa materia, hace cinco años veníamos del infierno", dice Gaviria, quien cree que hay que hacer un frente unido en el que los empresarios, por ahora esquivos, hagan presencia.
Pero otras voces opinan que el problema está en las políticas internacionales y en sus delegaciones: "Jamás nuestra diplomacia ha logrado articular una respuesta de conjunto efectiva", dice Plinio Apuleyo Mendoza. Y añade que las embajadas suelen limitarse a enviar cartas de rectificación a medios que recogen versiones de las Farc.
Eduardo Mackenzie se atreve a decir, incluso, que hay una actitud pesimista, negligente y hasta de sumisión ante el agresor.
Y César Castaño dice que a la regular labor que desempeña buena parte del cuerpo diplomático se le une un total desconocimiento del funcionamiento de la comisión internacional de las Farc y sus redes de apoyo.
La Cancillería, por supuesto, refuta este diagnóstico, se cobra para sí la inclusión de las Farc en la lista de terroristas y, además, destaca la estrategia de haber nombrado a un ex secuestrado de las Farc -Fernando Araújo- como cabeza de la diplomacia colombiana, así haya durado tan solo 17 meses.
Embajadores en Europa y Cancillería se defienden
EL TIEMPO consultó la opinión de cinco embajadas de Colombia en Europa y todas coincidieron en destacar como el principal logro de la diplomacia la inclusión de las Farc en la lista de grupos terroristas y la expedición de las resoluciones 1373 y 1369 de la ONU contra ese delito.
Voces de la embajada en Dinamarca y Suecia dicen que ellos han librado batallas jurídicas contra la presencia de Anncol (agencia que difunde información de las Farc), la ONG Rebelión y la organización Figthers & Lovers, que recaudan dinero para la guerrilla.
Pero voceros de otras misiones diplomáticas en Europa, que pidieron el anonimato, admiten que hay una gran deficiencia en la información que poseen sobre los contactos de las Farc en el viejo continente.
Al respecto, un funcionario de Bélgica sostiene que las acciones contra estas personas deberían hacerlas no las embajadas sino el Gobierno a través de los mecanismos de cooperación en materia judicial.
En Bogotá, portavoces de la Cancillería manifiestan que sí hay claras directrices a las misiones de Colombia en el exterior sobre cómo deben actuar frente a las acciones de las Farc.
Es más, sostienen que parte de una estrategia del Gobierno para deslegitimar a esa guerrilla fue el 'reclutamiento' de dos ex secuestrados: Fernando Araújo, como canciller, y el policía Jhon Frank Pinchao, como 'embajador' en Europa.
Ambos, añaden, representan el drama del secuestro que realiza el grupo armado, delito cuya denuncia mundial ha logrado que más de 90 países y organizacionrd condenen los métodos de las Farc contra la población civil.
No obstante, esta estrategia ha sido criticada por girar en torno a personas y no a políticas de Estado, más aún después de la corta estadía de Araújo: 17 meses. Pero no todo es crítica.
Tanto Plinio Apuleyo Mendoza como el analista César Castaño destacan la labor de algunas misiones como la de Noemí Sanín, en Inglaterra; y la de Carlos Holmes Trujillo, durante su paso por los países nórdicos.
u.investigativa@eltiempo.com.co
<< Anterior Artículo 2 de 7 Siguiente >>
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.