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"Mi familia me pidió que no esté en la marcha del 20 de julio", dice Ingrid Betancourt desde París

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Foto: AFP

'No quiero pensar que la única manera de servir a Colombia es a través de la Presidencia de la República', le dijo ayer Ingrid a ELTIEMPO.

En entrevista con EL TIEMPO desde París, agrega que "es algo que está muy anunciado y cualquier persona que quiera hacer daño tiene tiempo suficiente de preparar algo".

Y subraya: "Mi familia teme que las Farc tomen represalias, porque quedaron muy heridos con ese golpe". Aunque dejó claro que "yo quiero estar allá, quiero acompañarlos, porque es para pedir la libertad de los demás colombianos secuestrados: un compromiso absoluto".

EL TIEMPO ¿Y qué hará ese día, entonces?

Estamos pensando organizar algo que nos permita estar allá sin estar allá. Estoy pensando, por ejemplo, en hablar con el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, acerca de la posibilidad de instalar un sistema de pantalla gigante en la Plaza de Bolívar. Y en movilizaciones acá, para que los secuestrados de Colombia sientan el apoyo de todo el mundo.

Las condiciones del cautiverio

Usted que permaneció tanto tiempo con las Farc, ¿en qué estado se encuentran?

Es difícil saberlo, pero sí es muy obvio pensar que con la muerte de 'Raúl Reyes' y 'Marulanda' la cúpula esté resquebrajada. De lo que sí he sido testigo es que de unos años para acá todo es más difícil. La comida no llega, es imposible tener botas nuevas, las carpas están vueltas nada, los útiles de aseo hay que guardarlos como un tesoro. Pienso que eso da indicaciones de las dificultades operativas y logísticas que ellos están teniendo.

Una de las cosas que se comenta es que usted estuvo en otros países...

No sé, creo que no, pero también es posible. Eso sí, siempre llegaron productos de afuera. Por ejemplo, la leishmaniasis se cura con Glucantina, y siempre era venezolana o brasilera. Las botas eran de Ecuador; los uniformes, de Venezuela y Brasil, y los cigarrillos, de Brasil. Que estuvimos cerca de fronteras, sí. Había momentos en que se cogían mejor las emisoras de Venezuela o de Brasil.

Un momento crítico fue cuando dijeron que usted estaba muy mal de salud...

Me hubiera gustado ir a un centro de salud y jamás me llevaron a uno. Las Farc siempre me negaron esa posibilidad y la de tener medicamentos. Si yo no hubiera tenido el apoyo de William Pérez, el enfermero que me atendió, yo no estaría acá, porque la decisión de las Farc en cuanto a la salud de los prisioneros es terrible.

Creo que para ellos, a la final, que un prisionero muera es algo bueno, porque les permite hacer presión sobre el acuerdo humanitario.

¿En algún momento pensó en suicidarse o dejarse morir?

Todos pensamos en el suicidio en algún momento del cautiverio. Para mí esa opción siempre estuvo ahí. Pero uno siempre conserva la esperanza. Es un equilibrio entre la tentación del suicidio y la esperanza de que de pronto mañana o pasado mañana nos liberan. Para mí el mejor antídoto era escuchar la voz de mi mamá en la radio.

¿Le apostó más a la liberación o al acuerdo humanitario?

Yo creo que el acuerdo humanitario está empantanado. Si queremos sacar a los secuestrados que quedan no creo que esa sea la vía. Claro, si se logra el acuerdo, bendito sea mi Dios. Pero en este momento no lo veo, porque el gobierno está muy radical en que no habrá zona de despeje y los guerrilleros no ceden en ese aspecto. Hay la opción de las liberaciones unilaterales, y ya lo han hecho dos veces.

El futuro político

Al momento de su liberación usted le agradeció al presidente Uribe muy efusivamente, pero ya aquí, en Francia, se vieron más sus diferencias políticas con él...

Son diferencias de apreciación de la situación política. Uribe parte de la base de que la crisis social colombiana es producto de la violencia. Yo parto de que la violencia es fruto de la crisis social colombiana. Yo creo que es muy importante la inversión social, pero para Uribe es más importante la inversión en seguridad.

En todo caso, a mi me parece muy bueno y exitoso lo que ha hecho. Y en este caso, en concreto, le agradezco sobre todo por haber tenido la valentía de haber tomado la decisión de hacer un operativo riesgoso. Porque de haber fracasado, el golpe para Uribe y para el prestigio de su gobierno habría sido terrible. Eso no quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que se hace en el Gobierno.

Acaban de aparecer unas encuestas en las que los colombianos la ven como su próxima presidenta...

Solo quiero decirles a los colombianos que me siento orgullosísima de ser colombiana, y que si tiene razón de ser mi vida, y ahora mi libertad, es para poder ayudar en lo que sea necesario. ¿Cómo se puede hacer esa ayuda? No sé cómo. Pero no quiero pensar que la única manera de servir a Colombia es a través de la Presidencia de la República.

MARÍA CAMILA MORALES
PARA EL TIEMPO
PARÍS

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