Talleres de confección: puntadas para cambiar la vida

Talleres de confección: puntadas para cambiar la vida

En el Valle del Cauca, una alianza entre la Gobernación y Fundación Singer capacitó a 500 mujeres.

Talleres de confección

Las beneficiarias del programa aprendieron a manejar diversas máquinas industriales de confección.

Foto:

Cortesía Fundación Singer

26 de agosto 2017 , 11:04 p.m.

Xirney Martínez creyó haberlo perdido todo el 21 de mayo pasado, cuando los desmanes producidos durante el paro cívico de Buenaventura acabaron con el negocio en el que había invertido todos sus ahorros.

Variedades Mi Angelita, el local de venta de pelucas, extensiones de pelo y productos de belleza ubicado en el centro comercial Bellavista, fue completamente saqueado. Xirney calculó las pérdidas en unos 140 millones de pesos y tuvo que prescindir de varias empleadas.

Entre ellas estaba Karen Dayana Avin, una joven de 23 años con labio leporino que hacía poco había conseguido en ese negocio una oportunidad de trabajo.

Esto, gracias a que se estaba capacitando, junto con otras 200 mujeres, a través de un programa de formación de operarios confeccionistas como parte de una alianza entre la Gobernación del Valle, la Alcaldía de Buenaventura y la Fundación Singer.

“La contraté porque ella estaba aprendiendo a manejar máquinas industriales de confección. Ya había tenido 15 días de inducción y llevaba dos trabajando cuando ocurrieron los saqueos”, cuenta Xirney.

Por eso, cuando su local tuvo que cerrar y Karen se quedó sin trabajo, ambas pensaron que los sueños habían quedado truncados. Sin almacén, sin maquinaria y sin empleo, no veían un panorama alentador.

Sin embargo, cuando finalizó el programa de capacitación, ambas se llevaron una sorpresa. La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, que había conocido el caso, decidió regalarle dos máquinas industriales de confección a Xirney para que reactivara su negocio y volviera a contratar a Karen.

Hoy por hoy, ambas están trabajando de nuevo y con grandes sueños en mente. Karen aspira a terminar su bachillerato, ganar experiencia y convertirse en empresaria de la confección. Por su parte, Xirney espera que su negocio crezca tanto que pueda emplear a más operarias, exportar pelucas y apoyar a fundaciones de niños con cáncer.

Experiencia replicable

Y es que para muchas mujeres en Buenaventura la opción está en montar sus propias unidades productivas. “Como se trata de un distrito en el que no hay industria de la confección, paralelamente nos enfocamos en realizar capacitaciones en modistería básica para que aprendieran a elaborar prendas de vestir y pudieran montar sus propios talleres de confección”, explica Henry Zambrano, coordinador de proyectos de la Fundación Singer.

Por su parte, la gobernadora anunció que se adelanta un convenio para que en Buenaventura sean estas mujeres quienes confeccionen los uniformes para los estudiantes del puerto. “Vamos a conformar un taller donde emplearemos a unas cien mujeres, que serán las encargadas de elaborar las camisas escolares que luego les obsequiaremos a los niños de Buenaventura”, señaló.

Esta oportunidad me permite darles un futuro mejor a mis hijos

Los casos exitosos de mujeres que adquirieron habilidades para el empleo a través del conocimiento de máquinas industriales de confección no solo se restringen a este importante puerto del Valle del Cauca.

En El Cerrito, Palmira, Guacarí, Florida, Pradera, Candelaria y Cali también abundan historias esperanzadoras. “Para mí, esta capacitación representa el esfuerzo como mujer, el ingreso para nuestras casas y la posibilidad de darles un futuro a nuestros hijos”, comenta Lina Marcela Calero, una de las 300 beneficiarias de esos municipios.

Ella, al igual que sus compañeras, recibió formación en valores, en habilidades de autocuidado y en fortalecimiento de su autoestima.

Al ser habitantes de sectores vulnerables con altos índices de necesidades básicas insatisfechas e indicadores de violencia intrafamiliar, el programa fue también una excusa para que ellas aprendieran a reconocer las diversas formas de maltrato contra la mujer y conocieran cómo acceder a las rutas de atención.

“Trabajamos con ellas en muchos temas de superación personal. Les ofrecimos acompañamiento psicosocial y las empoderamos para que se convirtieran en mujeres emprendedoras”, explicó Zambrano Muñoz.

Este programa, en el que la Gobernación del Valle ha invertido $ 1.700 millones y la Fundación Singer, $ 630 millones más, ya ha dado resultados: de las 500 graduadas en el programa algunas se han vinculado a importantes empresas de la región.

“Ya tienen empleo directo formal 135 personas en dos compañías de la región y 165 se encuentran en proceso de pasantía en otras cuatro empresas más”, manifestó la secretaria general, María Leonor Cabal.

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