Siete mil millones ‘enterrados’ en una represa en Santander

Siete mil millones ‘enterrados’ en una represa en Santander

Esta infraestructura, que está ubicada en Vélez y que contempló millonaria inversión, no sirve.

Represa en Vélez

El proyecto cumple siete años y comprometió una inversión superior a los 7.000 millones de pesos.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

04 de agosto 2018 , 11:19 a.m.

La represa La Batanera de Vélez, en Santander, cuya construcción inició en el 2011 para darle solución de abastecimiento de agua potable a 20.000 habitantes, 7 años después no funciona y no lo hará nunca porque sencillamente lo que allí se invirtió ($7.507 millones) quedó bajo el lodo y no se puede recuperar por una mala planeación y ejecución del proyecto.

Esta fue la conclusión a la que llegó un estudio que se adelantó entre la Universidad Industrial de Santander (UIS), la Sociedad Santandereana de Ingenieros, y la Empresa de Servicios Públicos de Santander (Esant).

Tras la evaluación se detectó que la principal falla de la represa estuvo en la instalación de un tubo, en lo profundo de la construcción, que no era el requerido.

Esta pieza, tal vez la más importante del proyecto, se rompió, generó filtraciones de agua que desestabilizaron el muro de la presa y la hizo inviable.

“La conclusión primordial es una falla en el tubo que debía ser usado como manejo de aguas durante la construcción. El tubo que debía ser en material clase cuatro y usaron uno de clase uno, se rompió y luego tomaron la decisión de colocarle un tubo metálico por dentro y de utilizarlo como desagüe de lodo para que trabajara a presión, pero ese sistema no estaba adecuado para trabajar a presión”, señaló el director de Proyectos de la Esant, Juan Carlos Carvajal.

El funcionario agregó que una vez se inició con el llenado de la presa el tubo dejó escapar agua y esto saturó el cuerpo de la estructura (en tierra armada) y por eso colapsó.

El estudio reveló que el terreno seleccionado para construir la obra tenía un coluvión, pero cuando el contratista inició excavaciones, complementó Carvajal, no dijo nada y continuó con los trabajos. En conclusión, la obra empezó mal desde el inicio y nunca la detuvieron.

Represa en Vélez II

Incumplimiento de los tiempos de ejecución y malos manejos habrían llevado a esta represa al colapso, según estudio.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

¿Y los responsables?

La construcción de la represa La Batanera, en la vereda Batán y que tomaría aguas de las quebradas Chitoca y Batán, se contrató en la administración del entonces gobernador de Santander, Horacio Serpa Uribe, el 10 de noviembre de 2011, a 51 días de terminar su mandato. El proyecto costaba inicialmente $5.514 millones y se le adjudicó al Consorcio Vasca, cuyo representante legal es Jesús Alberto Almeida Saaibi. La interventoría tuvo un valor de $413 millones y se le entregó a Civing Ingenieros Contratistas. La fecha de inicio fue el 12 de diciembre de 2011 y debía estar lista en agosto de 2012.

Sin embargo, los plazos no se cumplieron y se adicionaron recursos. Bajo la administración del hoy senador Richard Aguilar, y con el hoy representante a la Cámara, Edwin Ballesteros en la gerencia de la Esant, al contrato se le sumaron $1.324 millones y $255 millones a la interventoría. La nueva fecha de entrega se pactó para el 27 de agosto de 2015 y se liquidó el 1 de diciembre de 2015, mientras que la interventoría no se liquidó.

Ante las dificultades del proyecto, la Esant contrató el estudio que determinó las causas del colapso de La Batanera y corrió traslado de los hallazgos a los entes de control.

Además, según explicó el abogado de la Esant, Carlos Rojas, se hicieron actuaciones administrativas y legales y se establecieron las cuantías que deben pagar el contratista y la interventoría por las fallas. “Las aseguradoras ya están respondiendo por el 30 por ciento del total del proyecto y el 70 por ciento restante se cobrará a los responsables a través de un juez contencioso administrativo. Hay daños colaterales por $2.365 millones que no se pudieron establecer a través de lo administrativo y para esto tenemos la conciliación el 28 de agosto y vamos a demanda de reparación directa”, apuntó el abogado.

Así las cosas, el 30 por ciento de lo invertido se puede recuperar, pero el 70 por ciento restante estaría en duda.

Una vez se registró la emergencia en Vélez, según la actual gerente de la Esant, Mónica Paola Monsalve Monroy, se hizo un convenio con los Bomberos para hacer monitoreos a la zona y evitar accidentes. Además, se contrató el suministro de agua para los veleños.

BUCARAMANGA, EL TIEMPO

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