Santos, con las botas puestas en Mocoa

Santos, con las botas puestas en Mocoa

Desde el día de la tragedia, el Presidente viajó a la zona y asumió la coordinación de la crisis.

Santos, con las botas puestas en Mocoa

El Presidente participó ayer en un sepelio colectivo de las víctimas de la avalancha.

Foto:

Jaime Saldarriaga / Reuters

04 de abril 2017 , 11:09 p.m.

Con la tragedia de Mocoa, Putumayo, los colombianos han visto al presidente Juan Manuel Santos en botas y con el barro casi llegándole a las rodillas. Y aunque no es la primera vez que el mandatario personalmente atiende una emergencia en el país, sí se lo ha visto más sensible y compenetrado con el sufrimiento humano.

Desde el sábado, pocas horas después de que se conoció la tragedia por la avalancha, el jefe de Estado viajó a la capital de Putumayo para asumir directamente la coordinación de las agencias del Estado con capacidad de mitigar la emergencia invernal, y hasta este martes ha viajado en tres ocasiones a Mocoa; incluso, el pasado lunes pernoctó en el departamento.
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Desde que Santos asumió la coordinación de las soluciones de la crisis humanitaria, ha tomado decisiones como decretar la emergencia económica, que permite habilitar millonarios recursos para atender a los más afectados; nombró al ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, gerente para la reconstrucción, y también se ha ocupado de cosas pequeñas, como ordenarle a la Policía que mejore las condiciones del tránsito local.

Si bien todos sus días en la capital del Putumayo no han sido fáciles, la jornada que vivió el lunes pasado, y que se extendió hasta la tarde de este martes, fue de las más duras. Santos llegó pasado el mediodía a la ciudad, para, como lo había hecho en los días anteriores, ponerse al frente de la situación.

Con las botas de caucho negras para estar en terreno, desde el comando de la Policía tomó el control de la situación y empezó a impartir instrucciones. Llamó a los ministros para hablar de los proyectos grandes, pero también a funcionarios de menor rango para asuntos aparentemente menores, pero que eran neurálgicos. Así fue todo el día y parte de la noche.

Antes de la medianoche, Santos llegó a la base militar de Villagarzón, donde por protocolo de seguridad debía quedarse, aunque su labor de coordinación estaba lejos de terminar. En medio de una cena con pasta y gaseosa, siguió concentrado en la tarea.

Al ministro Villegas le dijo que hiciera todo para que los puntos de recepción de ayudas estuvieran listos a las 10 de la mañana del día siguiente; a la ministra de Vivienda, Elsa Noguera, que había que avanzar en la construcción de las casas. Y los citó para las 7 de la mañana.

En efecto, a las 7 en punto estaba en el kiosko de la Brigada. Antes de desayunar con fruta y regresar a Mocoa, hizo llamar a Carlos Iván Márquez, director de la Unidad para la Gestión del Riesgo, para saber cómo iba la entrega de los cuerpos de las personas muertas. Le dijo que había que agilizar y que quería ir a una misa y hablar con los familiares. Mientras tanto, la primera dama, Clemencia Rodríguez, separaba una ropa de niños para entregar.

En su trasegar por la zona de la tragedia, Santos fue testigo de cómo a veces la vida se abre paso en medio del drama y del dolor. Durante una visita al hospital José María Hernández encontró a una joven pareja con su hijo recién nacido. Alegre y regocijado por el feliz acontecimiento, el jefe de Estado abrazó a la familia, la felicitó y le dejó un mensaje de esperanza.

Vamos a seguir con toda la capacidad del Gobierno, trabajando coordinadamente, para salir adelante de este momento

Pero muy cerca de allí, en una habitación contigua, el mandatario tuvo que consolar a una mujer que con voz entre cortada relató cómo la avalancha le había arrebatado de sus brazos a su pequeño hijo de 5 años.
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El mandatario también escuchó a otros sobrevivientes en el centro hospitalario, quienes le agradecieron el apoyo y la asistencia brindada por el Gobierno, una escena que se repitió en su recorrido por las calles del desolada ciudad. Incluso, una mujer le pidió ayuda para una fórmula médica y otra, para que atendieran a una menor.

Y antes de partir para Bogotá, el Presidente le dijo a Villegas que había que apurar en la reconstrucción. “Mocoa no está sola. ¡Ánimo! Vamos a seguir con toda la capacidad del Gobierno, trabajando coordinadamente, para salir adelante de este momento”, le dijo a su ministro y ahora también gerente para la reconstrucción de Mocoa.

Primeros pasos para la reconstrucción

El nuevo hospital
El presidente Santos anunció que el nuevo hospital para Mocoa tendrá dos fases: la primera, que ya se inició, requerirá recursos de 30.000 millones de pesos y se espera que esté finalizada dentro de 14 o 15 meses. La segunda tendrá un costo de unos 20.000 millones de pesos. El proyecto se financiará con recursos de regalías y del presupuesto nacional.

Realizar obras por impuestos
El alto consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, anunció ayer que el Gobierno Nacional expedirá un decreto que permitirá que el Sistema de Impuestos por Obras también contemple actividades relacionadas con la reconstrucción de la capital de Putumayo.

Explicó que la declaratoria de emergencia que hizo el consejo de ministros puede permitir que esto se haga. “Ese decreto es uno de los que se están preparando en desarrollo de la conmoción”, señaló el Alto Consejero.

Revisan lotes
Expertos del Ministerio de Vivienda y de Findeter estaban ayer en Mocoa haciendo los análisis de rigor en tres lotes de la ciudad para ver dónde se pueden comenzar a construir casas para los damnificados de la avalancha. “Vamos a contratar de inmediato la construcción de las nuevas casas”, dijo el presidente Santos.

Cómo puede ayudar a los afectados

Los colombianos habían donado, al cierre de la edición, 1.841 millones de pesos por medio de las cuentas de ahorros que habilitó el Gobierno para ayudar a las víctimas en Mocoa.

Las cuentas habilitadas son: la 021666888 de Davivienda, la 309-021012 del BBVA y 048-983438-26 de Bancolombia, estas últimas a nombre de Fiduciaria La Previsora.

Según el Gobierno, esos dineros serán administrados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo. También desde ayer empezaron a recibir donaciones en especie la Cruz Roja, el Bienestar Familiar, la Defensa Civil y las bases militares. Además, los usuarios de Claro pueden donar enviando mensajes de texto con la palabra ‘Sí’ a la cuenta 87889; los de TigoUne, en la línea 019015551111, y los clientes prepago de Movistar en la zona de la tragedia tienen una recarga de 10.000 pesos y abrió la opción de consignar dinero en línea.

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