Irregularidades en embalse dejan pérdidas por más de 9 mil millones

Irregularidades en embalse dejan pérdidas por más de 9 mil millones

La construcción colapsó hace tres meses, apenas dos semanas después de su llenado inicial.

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Por el estado de la presa, resultará muy difícil repararla. En la obra se habrían usado materiales de cuestionable calidad.

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Archivo particular

07 de septiembre 2016 , 04:53 p.m.

Una cadena de irregularidades habría generado el colapso prematuro de una presa en Vélez, Santander, según una auditoría especial hecha por la Contraloría del departamento.

El organismo de control hizo un análisis de los contratos y la construcción del embalse que colapsó hace tres meses, apenas dos semanas después de su llenado inicial.

En la millonaria obra, que tenía una capacidad de 175.000 metros cúbicos de agua, se invirtieron más de 9.394 millones de pesos por medio de 2 contratos, en los cuales se ejecutaron los trabajos de construcción del vaso de la presa, el dique y la impermeabilización.

En un informe de 127 páginas, la Contraloría estima que el daño fiscal a la Nación y al departamento, de donde provienen los recursos, llega a la totalidad del dinero invertido, pues por el estado de la presa resultará muy difícil reparar la obra, donde se habrían usado materiales de cuestionable calidad y se hallaron daños en las partes central e inferior del muro.

Diego Frank Ariza, contralor de Santander, calificó el embalse de “un elefante blanco” porque se habrían perdido cuatro años de trabajo e inversión en una obra que estaba programada para ocho meses de ejecución.

“Los recursos que se invirtieron allí no están prestando ningún servicio. La Contraloría estará muy atenta para analizar la solución definitiva que va a plantear la Empresa de Servicios Públicos de Santander (Esant), que liquidó el contrato y recibió la obra sin hacer pruebas. Compulsamos copias a la Procuraduría para que investigue a 3 exsecretarios de Infraestructura del departamento y un exgerente de la Esant para que se determine si tienen algún tipo de responsabilidad en lo ocurrido”, agregó Ariza.

Mauricio Cuadros Rodríguez, auditor fiscal de la Contraloría, dijo que lo ocurrido fue “la crónica de un colapso anunciado” porque en el año 2014 un peritazgo de la Contraloría General de la República advirtió sobre la necesidad de hacer ajustes para evitar posibles averías en la presa.

Múltiples fallas

La auditoría de la Contraloría determinó que el contrato se inició con fallas en la planeación, pues la obra –que comenzó a construirse en diciembre del 2011– fue entregada por el Consorcio Vasca en diciembre del 2015 tras diez prórrogas y nueve suspensiones.

Tan solo ocho días después de haberse firmado el contrato se dio la primera suspensión por 44 días. Los trabajos duraron suspendidos 580 días, lo que equivale a 19,93 meses, es decir, un 291,62 % del tiempo inicialmente pactado. Las 10 prórrogas sumaron 17,73 meses, un 221,62 por ciento del tiempo planteado.

“Eso refleja graves fallas en la planeación y proceso constructivo. Cada prórroga debía conducir a la finalización total de la obra y a no dilatarla más, que fue lo que ocurrió. A esto se suma que cuando se inició el contrato, no se había adquirido el ciento por ciento de los terrenos y tampoco había vía de acceso al lugar”, complementó el auditor.

Pero los errores no paran allí. Según el ingeniero civil Pedro Alejandra Pedraza, que hizo parte del grupo evaluativo de la Contraloría, para la compactación del muro de la presa se habría usado material que no cumplía con las especificaciones técnicas del diseño original de la obra. El experto concluyó que la interventoría no hizo un seguimiento serio a la cimentación de la presa y a los ensayos que se exigen para corroborar la calidad de los materiales.

“Una hipótesis de las fallas es que no quitaron el material residual producto de los coluviones y que no es competente para una presa con 100.000 metros cúbicos de tierra armada, que es un peso gigantesco. Al no buscar un suelo consistente se producen unos asentamientos que combinados con el material de mala calidad de la presa pudieron originar el colapso”, añadió Pedraza.

EL TIEMPO intentó contactar en varias oportunidades al representante legal de la interventoría, Civin Ingenieros, pero no respondió las llamadas a sus celulares. Jesús Alberto Almeida, el principal directivo de la empresa contratista, fue imposible de localizar.

Félix Leonardo Quintero
Corresponsal EL TIEMPO

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