Solo les quedó el amor: parejas que sobrevivieron a la avalancha

Solo les quedó el amor: parejas que sobrevivieron a la avalancha

Tras perderlo todo, valoran el hecho de estar juntos para volver a empezar.

Solo les quedó el amor: historias de parejas sobrevivientes

 Luz Dari Sevillano (izq.) y Édison Díaz (der.) sobrevivieron a la avalancha de Mocoa, pero su hijo, recién nacido, murió.

Foto:

Santiago Saldarriaga / EL TIEMPO

04 de abril 2017 , 10:42 a.m.

Volver a sus raíces campesinas, cuidar gallinas y cultivar plátanos fue el sueño que siempre tuvo María Luz Dary Ijajoi con su esposo Manuel. Es por eso que hace algunos meses habían comprado un humilde lote en las afueras de Mocoa, donde criaban 10 gallinas.

En la noche de la tragedia, la pareja sintió que era necesario salir del barrio San Fernando, donde estaban viviendo en arriendo, para visitar el que sería su nuevo hogar.

“El fin de semana era perfecto, los niños se fueron a quedar donde unas tías y nosotros quisimos ir a arrancar unos plátanos”, relató la mujer.

Exactamente a las 6 p. m. comenzaron su viaje.

“Un vecino nos ‘arrastró’ en su moto hasta la zona céntrica y justo cuando comenzó a llover llegamos a la casita”, dijo.

A las 11 p. m., la quebrada Taruca comenzó su paso devastador por el barrio, llevándose todo lo que tenían.

“Donde estaba mi casa solamente quedaron piedras, una de ellas aplastó la camita donde dormíamos. Esas gallinas nos salvaron la vida”, contó.

Hemos pasado necesidades, pero ahora estamos juntos, solo nos queda volver a comenzar

Unos metros más arriba, en el barrio El Bosque, Édison Díaz y Luz Dari Sevillano, una pareja de esposos de 28 y 21 años, respectivamente, celebraban el nacimiento de su primer bebé. El viernes pasado, en el hospital del municipio, Antoni Samuel llegó a consolidar su amor.

Durante la noche de la avalancha, la pareja se acostó con su pequeño y, mientras dormían, el sonido de las piedras al bajar y los gritos de las personas los despertaron.

“Apenas abrimos la puerta, en medio de la oscuridad, la avalancha nos arrastró. Yo abracé a mi esposa y en los brazos de los dos estaba Antoni; bajamos varios metros juntos, pero un tronco nos separó. Apreté con fuerza a mi niño hasta que una roca me lo arrebató de las manos”, aseguró, entre lágrimas.

Al amanecer del sábado, Édison se levantó en medio del lodo y de los muertos que lo rodeaban. Semidesnudo, fue auxiliado por personal de la Defensa Civil y, horas más tarde, en el refugio del ITP (Institución Tecnológica del Putumayo), en medio de más de 500 personas y llena de golpes, encontró a Luz Dari, su amor.

“Hemos pasado necesidades, pero ahora estamos juntos, solo nos queda volver a comenzar”, finalizó.

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