El temerario que opera una torre grúa a 115 metros de altura

El temerario que opera una torre grúa a 115 metros de altura

Óscar Arnache, un joven de 22 años, trabaja en la construcción del viaducto de la vía al Llano. 

Profesión peligro: operario de grua

Óscar aprendió a manejar este tipo de herramienta desde los 19 años.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

10 de noviembre 2017 , 11:05 a.m.

A 65 kilómetros de Bogotá, en el municipio de Guayabetal (Cundinamarca), Óscar Arnache pasa 11 horas de lunes a sábado encerrado a 115 metros de altura en la construcción del viaducto que conecta a Bogotá con Villavicencio, en la vía al Llano.

Esta pequeña cabina, de 1.80 por 1.50 metros se ha convertido en su hogar. Desde aquí, el paisaje, verde en su totalidad, se combina con el cielo en una hermosa mezcla que de vez en cuando es surcada por un arcoíris. Sin embargo, ese paisaje se puede convertir en una trampa mortal, ya que de llegar a caerse la torre grúa que Óscar opera, no habría posibilidad de sobrevivir.

- ¿Cuál ha sido su mayor susto trabajando aquí?

- ¿Sustos? Todo el tiempo, esto es de mucho riesgo.

Este joven de 22 años es el más temerario de las 160 personas que trabajan en esta gran obra de ingeniería en el puente Chirajara. Óscar es el operador de la torre, una gigantesca máquina que ayuda a transportar a los trabajadores, a elevar las cargas y mover las plataformas que finalmente van a conformar el puente.

De su puesto de trabajo no baja ni para almorzar con sus compañeros. Durante seis días de la semana se la pasa encerrado sobre ese inmenso valle que se aprecia sobre esta importante vía del país.

Profesión peligro: operario de grua

Oscar trabaja a 115 metros de altura en la construcción del viaducto que conecta a Bogotá con Villavicencio, en la vía al Llano.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

La operación de esta estructura metálica en la construcción es vital para el transporte y desmonte de carga. Óscar aprendió a manejar este tipo de herramienta desde los 19 años, lo hizo de manera empírica, cuando empezó a trabajar en las obras de Hidrosogamoso, en Santander, a 137 metros de altura. A veces la necesidad puede más que el miedo a la muerte.

“Más adelante recibí una certificación del Sena -cuenta Óscar-; pero lo que sé ha sido porque un día me dio por aprender y en estas sigo”.

La torre grúa tiene una capacidad de carga de hasta 16 toneladas. El viento, o una carga mal instalada, representan los sustos que a diario Óscar debe enfrentar. A esa altura, los movimientos se hacen más fuertes y la fatídica idea de caer al vacío no se borra de la mente de este joven que hoy solo cuenta con el bachillerato, ya que la situación en su hogar no le permitió acceder a una carrera universitaria.

“Imagínese uno allá montado -habla mientras pone un arnés en la estructura metálica para bajar de la grúa-; si uno se cae, hasta ahí llegó, nada lo salva”.
En la obra, Óscar tiene compañeros hasta con 30 y 40 años de experiencia. Todos lo aplauden por su valor, a todos les parece impresionante que un joven de 22 años pueda operar tan bien la torre grúa.

Imagínese uno allá montado, si uno se cae, hasta ahí llegó, nada lo salva

Oriundo de Curumaní (Cesar), Arnache vive en la actualidad en Ibagué con su familia. Su necesidad de trabajar para tener el dinero que un día le permita ser el dueño de su propio negocio lo trajo desde muy joven de su ciudad natal.

Profesión de riesgo

El turno empieza a las 7 de la mañana. Óscar llega a la obra, se pone su uniforme, prepara su equipo de seguridad y empieza a escalar la gigantesca torre color naranja, labor que le toma unos 10 o 15 minutos, ya tiene dominado el monte y desmonte del arnés, y se sienta en su segundo hogar.

En una pequeña cesta, Óscar empieza a elevar a los soldadores; cuando ya los tiene en su puesto, las varillas empiezan a subir por medio de la grúa, también el cemento y algunas placas. Toda esta actividad Óscar la controla con su mano derecha, la cual se encarga de mover las cosas, mientras con la izquierda se cerciora de tener todo bien sujetado y mover el vehículo.

Pese a las pautas de seguridad, la tragedia puede aparecer en cualquier momento, en abril de este año, dos personas murieron en el municipio de Bello (Antioquia) cuando una torre grúa se desplomó en una construcción del sector. Según las autoridades, la caída fue por causa de la mal construcción de la estructura, lo cual llevó a su debilitamiento y posterior tragedia.

Profesión peligro: operario de grua

Solo para escalar la torre y llegar a la grúa, Óscar tarda entre 10 a 15 minutos.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

De acuerdo con datos del Ministerio de Trabajo, de enero a junio de este año se registraron 60.255 accidentes de trabajo en el área de la construcción y 58 muertes. En el 2016, el saldo final fue de 105.782 accidentes y 126 muertes.

Óscar luce tranquilo. Sobre el valle no se escucha nada más que los gritos de los trabajadores y el martilleo o el caer de algún elemento metálico. Arriba, Óscar no escucha nada. Él está solo acompañado por el paisaje.

Sobre el mediodía, los compañeros se preparan para subir de nuevo a la cesta, se hacen unos cuatro viajes hasta que todos estén abajo. Luego Óscar saca su almuerzo y come mientras observa el imponente paisaje.

El año pasado, la falla de una torre grúa ocasionó el desprendimiento de la canasta que transportaba a algunos trabajadores en una obra de la vía que del municipio de San Andrés conduce a Málaga, en Santander, durante la construcción de un viaducto. El saldo fue de tres obreros muertos.

Profesión peligro: operario de grua

En el 2016, se registraron 105.782 accidentes y 126 muertes, en el campo de la construcción.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

15 años atrás, cuando se construía el puente Chirajara -el mismo en el que hoy trabaja Óscar-, dos obreros murieron por la caída de una torre grúa.

“Yo trato de no pensar en nada malo -dice Óscar-; uno a veces siente el tirón de la máquina y cuando menos piensa está mirando al vacío. Es horroroso pensar que uno va a terminar cayendo”.

Los días que Óscar tiene algún problema estomacal no puede ir al trabajo. “Allá arriba no hay dónde hacer nada, tengo que estar sentado trabajando, pendiente de que todo esté bien sujeto y bien puesto en su sitio”.

La ingeniera Tatiana Estrada, encargada de supervisar el área de seguridad de la obra que se realiza en el levantamiento del viaducto, señala que desde marzo del año pasado que se dio inicio a la obra no se han registrado graves accidentes.

“Golpes, algunas cortadas -resalta Roldán-, pero nada de gravedad, hemos contado con un buen trabajo por parte de los empleados, quienes han velado por mantener un clima de trabajo seguro”.

Las labores concluyen sobre las 6 de la tarde. Óscar baja de la cabina y desciende de nuevo entre el enramado metálico sin descuidar el arnés, unos diez escalones separan cada piso de la torre. Ya conoce de memoria la bajada, sus movimientos son seguros. Un improvisado puente separa el viaducto de la torre, Óscar lo camina con cuidado pero ágilmente, prefiere salir de ahí con buen paso.

Profesión peligro: operario de grua

Sus compañeros destacan su valor. A todos les parece impresionante que un joven de 22 años pueda operar tan bien la torre grúa.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Los riesgos que rondan esta profesión, y más el manejo de la torre grúa, son un compromiso para que los empleados no corran peligros y mantengan la seguridad en sus zonas.

Óscar es consciente del riesgo que corre con su profesión. Mide más de un metro con 80 centímetros y su rostro es aún el reflejo de un adolescente. Sonríe y enseña sus brackets cuando se le pregunta si su objetivo es seguir en el área de la construcción.

“No, para nada -dice-; yo sé que esto es de mucho riesgo, sino que uno trabaja por empezar a despegar, por tener algo que le permita a uno sostenerse, pero yo no pienso seguir en esto toda la vida. Mi sueño es tener un negocio propio, vivir de algo mío. Esto es muy peligroso y no me quiero morir aquí”.

Luego de pasar todo el día en la obra, Óscar pasa la noche en Guayabetal. Cuando tiene un turno diferente tiene la oportunidad de ver a sus padres en Ibagué. La jornada seguirá así hasta diciembre, cuando la obra sea entregada.

MIGUEL ÁNGEL ESPINOSA
En Twitter: @Leugim40
Redactor de EL TIEMPO

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA