Labriegos de La Secreta están sembrando paz

Labriegos de La Secreta están sembrando paz

En la vereda, ejemplo exitoso de restitución de tierras, comunidad decidió asociarse y trabajar..

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La producción de aves de corral hacen parte del proyecto de vida de los residentes en La Secreta, que han retornado y trabajan por un mejor futuro.

Foto:

Paola Benjumea/ETCE

22 de agosto 2016 , 11:08 a.m.

Entre el verde de las montañas y los cafetales está La Secreta, una vereda del municipio de Ciénaga (Magdalena), a unos 700 metros sobre el nivel del mar, que fue golpeada por la violencia paramilitar a finales de la década de los 90 y comienzos del 2000, donde hoy los campesinos que retornaron voluntariamente están empeñados en forjar un mejor futuro.

En junio de 2012, cuando se inauguró la oficina de la Unidad de Restitución de Tierras, en Santa Marta, Silver Polo, líder de la comunidad, logró después de mucha insistencia que el entonces ministro de Agricultura, Luis Camilo Restrepo, priorizara a La Secreta para devolverles sus tierras a los campesinos que salieron años atrás desplazados por los ‘paras’.

“Eso abrió el camino a todo el desarrollo que ha venido teniendo la comunidad de La Secreta. De ahí en adelante empezaron a abrirse puertas de diferentes instituciones y se articularon varias como el Ministerio de Agricultura, a través de la Unidad de Restitución de Tierras, la Unidad de Víctimas, el Departamento para la Prosperidad Social (DPS), el Consejo Noruego para Refugiados, la Embajada de Suecia y la Alcaldía de Ciénaga”, dice Polo, quien es el gerente y presidente de la junta directiva de la Asociación de Agricultores Orgánicos de La Secreta (Agrosec), que fue creada en 2005, pero empezó a dar sus frutos en 2013.

Después de la desmovilización de los paramilitares en 2006, 42 familias habían retornado parcialmente a la vereda, pero no permanecían por mucho tiempo porque aún sentían temor. Con el proceso de restitución de tierras cerca de 90 familias volvieron a ocupar sus fincas.

En 2013 emitieron la primera sentencia. Un juez de restitución de Santa Marta les devolvió 25 hectáreas a las trillizas Dania, Dalia y Daniela Castillo, quienes quedaron huérfanas el 13 de octubre de 1998 cuando paramilitares al mando de Adán Rojas Mendoza, alias ‘El Negro’, asesinaron a sus padres Ana María Legarda Ballén y Marco Tulio Castillo Acosta, su hermano Darwing Trigo Legarda y el tío Florentino Castillo Acosta en la finca en La Secreta.

Cuando ocurrió la masacre las trillizas tenían apenas tres años, por lo que quedaron a cargo de sus hermanos mayores con quienes se fueron a vivir a Riosucio (Caldas), pero años después decidieron regresar. Cuando salió la sentencia tenían 16 años.
Actualmente, en La Secreta hay 52 sentencias proferidas por los jueces de restitución, que benefician a 81 campesinos, y 17 demandas están en trámite, según datos de la Unidad de Restitución de Tierras Territorial Magdalena.

A través de las sentencias, los jueces ordenaron que les entreguen proyectos productivos y mejoren las condiciones de vida de la comunidad con la instalación de paneles solares para que tengan energía eléctrica y el mejoramiento de las vías de acceso, que hoy son trochas que en época de lluvias son intransitables.

Juan Olivares, quien salió desplazado de La Secreta y vivió por un tiempo en la vereda La Aguja, retornó para recuperar la finca La Estrella, que sus padres sacaron adelante con sudor y esfuerzo, donde volvió a cultivar café y a comprar los animales que los ‘paras’ les quitaron como pago de ‘vacunas’.

“Todo lo de acá se había roto, se veía imposible. Hoy gracias a la Unidad de Restitución de Tierras y la Unidad de Víctimas ya muchos han recibido títulos, otros están esperando y otros ya tienen sentencias. Todo está bastante avanzado, acompañado de un proyecto productivo que ha marcado esperanza porque hay unos que tienen ganado, aves de corral”, cuenta Olivares, cuya sentencia fue dictada en 2014, pero aún no le han titulado la tierra por demoras del Incoder.

Café de exportación

Los proyectos productivos han favorecido la economía de la región porque los campesinos empezaron a renovar sus cultivos, principalmente de café, que es el producto emblemático de La Secreta.

Agrosec, conformada por 56 asociados, empezó a fortalecerse y en octubre 2014 el DPS les entregó un centro de acopio con los equipos necesarios para procesar el café orgánico, que ya están exportando a Japón y Estados Unidos a través de las alianzas con CI Kyoto e Inconexo.

“Antes lo cogíamos de la mata, le hacíamos el beneficio y salía mojado para donde el intermediario, se perdía mucha plata. Por eso hoy en día la gente mejoró sus ingresos”, dice Polo.

Ahora están incursionando en el mercado de los cafés tostados y molidos gracias a la donación que les hizo el DPS de una trilladora, tostadora y molino industrial. “Ya nosotros teníamos la empacadora. Esto nos terminó de arreglar el negocio. Ya hoy estamos los asociados teniendo nuestro propio negocio y con una proyección muy grande. A este mes no tenemos café para vender porque todo el que tenemos está comprometido con exportadores hacia Estados Unidos y Japón”, cuenta Polo, quien asegura que la meta el próximo año es exportar directamente, sin intermediarios.

En La Secreta no solo cultivan café, sino que también están produciendo miel de abejas. Hay 46 familias dedicadas a la apicultura y recientemente la Embajada de Suecia les aprobó un proyecto para construir un centro de acopio para el procresamiento de la miel de abejas y sus subproductos y dotar con más colmenas a los productores. “La miel va a salir de los apiarios al consumidor”, dice Polo.

Además cultivan aguacates - recogen 500.000 por cosecha una vez al año-, mangos, frijol, maíz y hortalizas como cilantro, que también comercializan.

La clave de los avances en La Secreta, que hoy es un ejemplo exitoso del proceso de restitución de tierras, está en que la comunidad decidió asociarse y trabajar por un objetivo común.

“Aquí el que se ponga a esperar algo sentado no lo va a conseguir nunca. Las cosas hay que gestionarlas y organizadamente porque si se va de manera individual no vamos a conseguir nada nunca. Nos asociamos y todos nos direccionamos hacia el mismo lugar y esto nos cambió la vida. Hoy prácticamente nosotros somos autosostenibles”, afirma Polo.

Proyectos claves pendientes

Pese a los avances, algunos proyectos aún no se materializan.

Silver Polo dice que unas de las deudas que tienen con la vereda es la construcción de 92 viviendas rurales, que ya fueron aprobadas, pero están a la espera de que la Alcaldía de Ciénaga termine la negociación de los lotes.

Otro es el mejoramiento de la vía de acceso con placa huella que, según Polo, fue radicado por el municipio en el Instituto Nacional de Vías (Invías) y priorizado por el Ministerio de Transporte por más de 9.000 millones de pesos, pero aún no ha empezado su ejecución.

“Necesitamos el empujoncito para que esto lo puedan ejecutar de manera rápida, estamos presionando a los jueces para que ellos de la misma manera presionen a las instituciones porque esta es una orden judicial”, expresa Polo.

Hace dos semanas, la Alcaldía de Ciénaga empezó a nivelar el terreno y mejorar el acceso a la vereda, pero falta el 50 por ciento del tramo.

Paola Benjumea Brito
Enviada especial de EL TIEMPO
La Secreta (Magdalena).

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