La travesía que busca ayudas para una joven con parálisis cerebral

La travesía que busca ayudas para una joven con parálisis cerebral

Carlos y Angie Sánchez recorren Suramérica para buscar soluciones a la enfermedad de la joven.

Angi y Carlos Sánchez

Angie y Carlos Sánchez viven en Mosquera (Cundinamarca) y recorren en moto Suramérica.

Foto:

Tomada del Facebook de Carlos Sánchez

08 de agosto 2017 , 06:28 p.m.

“Me duele perder mi trabajo, pero está primero que mi hermana salga adelante”, dice Carlos Sánchez en una quebrada en Gualanday (Tolima), una de las primeras paradas de la aventura que emprendió este joven en busca de ayudas que le sirvan para que ella, Angie, con parálisis cerebral espástica, cumpla sus sueños.

Los dos últimos años de Angie, que se graduó de un colegio en Mosquera (Cundinamarca) en 2015, han sido tétricos. Encerrada en su casa de ese vecino municipio de Bogotá, la joven de 20 años pasa sus días viendo por la ventana ante la imposibilidad de movilizarse con la libertad que quisiera.

Hace seis meses, Carlos, de 24 años, pensó que lo que pasaba con su hermana no era la vida que ella se merecía. “Angie, qué tal si nos vamos a buscar una solución para tu enfermedad por Suramérica”, planteó Carlos.

La parálisis cerebral espástica que tiene Angie afecta su cadera, coxis y rodillas. Buscando una solución a estas dificultades, Carlos tiene la esperanza que esta travesía sirva, especialmente, para llamar la atención de alguna fundación médica que resuelva los problemas de movilidad de su hermana.

A tomar carretera

Desde hace una semana se aventuraron por las carreteras del país en la moto de Carlos. Este joven estudiante de licenciatura en Educación Física, en la Universidad Minuto de Dios, aplazó su semestre y dejó su trabajo en un centro comercial de Mosquera para hacer realidad el sueño que tenía junto con su hermana.

Para Carlos, “la vida no se trata de dejar las cosas tiradas”, pero ahora que tiene las fuerzas para salir con su hermana es el momento adecuado para recorrer Suramérica, luego otros compromisos pueden aplazar el deseo y las expectativas de una recuperación de ella.

En dos ocasiones la posibilidad de una cirugía para Angie se ha dilucidado por problemas con la Eps, eso cuando ella aún era una niña. Resignados, la familia dejó de intentar la búsqueda de la operación que ayudaría a resolver sus dificultades en movilidad, pues la negativa de la entidad y los gastos en traslado lo hacía
complicado, pero Carlos quiere volver a probarlo.


Desde Mosquera, los hermanos viajan en una moto Pulsar hasta Argentina. Sus primeros pasos serán por Ibagué, ciudad que ya pasaron, Neiva, Mocoa, hasta llegar a Ecuador.

Desde el país vecino atravesarán Perú, Chile y Argentina, en un trayecto en el que calculan un año tocando puertas que favorezcan la súplica que tiene Angie.

Gratitud

Angi, que puede caminar pero desde hace dos años le es más difícil hacerlo, dice que este es un paso para salir adelante y mostrar que “las limitaciones están solo en la mente”, tal y como lo ha hecho su hermano mayor.

Óscar, de 26 años, sufrió la amputación de sus dos piernas a los 12 años por una trombosis múltiple. Para orgullo de Angie, esa prueba que le pusieron a su hermano no fue motivo para rendirse y esa senda es la quiere seguir.

Sobre la decisión de su hermano Carlos de ayudarla a conseguir soluciones a sus dificultades. Angie, con algo de nostalgia, comentó: “No todo el mundo hace eso, es amor de verdad el de mi hermano. Esto supera cualquier cosa”.

No todo el mundo hace eso, es amor de verdad el de mi hermano. Esto supera cualquier cosa


Pese a las intenciones de Carlos y Angie, sus padres fueron resistentes a la idea que plantearon. “Cómo es posible que hagan eso, son conscientes de lo que puede pasar con la niña”, decían.

Luego de muchas tardes pidiendo el beneplácito, decidieron apoyarlos. Carlos, ahora, traslada a su hermana en moto, la carga en hombros cuando llegan a algún destino y tras caminar se cansa. Hace todo lo posible para que esté bien, pues Angie a los 6 días de recorrido ya deseaba ver a sus padres. El camino será largo.

En los primeros días de travesía, hacen paradas en piscinas o ríos donde Angie pueda hacer las terapias que acostumbra. En el agua, la movilidad se le facilita.

Ahora, se hospedarán en Gualanday (Tolima), donde aseguran que los mosquitos se los están comiendo, y seguirán su paso imponente porque “los sueños hay que cumplirlos”, aseguran.

*Si quiere ayudar a Carlos y Angi pueden comunicarse con ellos al teléfono 319 752 5120.

ELTIEMPO.COM

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