Interno, el restaurante que funciona en una cárcel

Interno, el restaurante que funciona en una cárcel

Bajo el lema 'Creemos en las segundas oportunidades', las reclusas deSan Diego, en Cartagena, se entrenaron para elaborar platos de alta cocina.

fg

El uniforme que utilizan las trabajadoras es camiseta y pantalón negro, turbante y sandalias rosadas.

Foto:

Yomaira Grandett / EL TIEMPO

16 de diciembre 2016 , 08:21 p.m.

Una noticia internacional fue para la modelo y actriz Johana Bahamón una luz para un nuevo proyecto social carcelario.

“Hace seis meses escuché de la apertura de un restaurante en una cárcel de Milán (Italia) atendido por los reclusos. Empaqué maletas y me interné varios días en ese lugar para conocer los detalles”, dijo Bahamón, directora de la Fundación Teatro Interno, que desde hace cuatro años realiza trabajo social con las comunidades carcelarias del país.

En Milán, aprendió todo sobre seguridad y capacitación de los reclusos, servicio al cliente y cómo plantear una propuesta gastronómica novedosa.

“El 18 de septiembre pasado iniciamos con todo el montaje del restaurante. Ahora, tres meses después, el sueño se está haciendo realidad para las 180 reclusas de la cárcel de San Diego”, agregó.

El resultado es Interno, un restaurante ubicado dentro de la cárcel de mujeres, a media cuadra de la plaza de San Diego, en el Centro Histórico de Cartagena, que abrió sus puertas ayer y cuya cocina y atención está en manos de las reclusas del penal, quienes fueron capacitadas por expertos internacionales y nacionales en cocina, así como por maestros en protocolo y etiqueta.

El proyecto tiene el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo, la Gobernación de Bolívar y empresas privadas.

“Se ha tenido en cuenta el comportamiento y el porcentaje de pena cumplida, y a varias de las reclusas que están próximas a salir, y hay tres que ya han sido beneficiadas con permisos de 72 horas otorgados por jueces de ejecución de penas”, señaló Ramiro Cuadro, director del penal.

Inicialmente, Interno atenderá solo en horario nocturno, a partir de las 6 de la tarde. El uniforme que utilizan las trabajadoras es camiseta y pantalón negro, turbante y sandalias rosadas.

“Este proyecto le trajo a la cárcel unión, acogió a todas las reclusas y eso es importante”, dijo Paola Maldonado, una de las mujeres que hace parte de Interno.

En el centro carcelario también se está creando una panadería con marca propia, que aspira en pocos meses a surtir de exquisitos panes a los hoteles y restaurantes del sector. Además, las reclusas bordan mochilas que se venden en la vecina plaza de San Diego, frente al hotel Santa Clara.

Muchas de las detenidas también se han preparado para ser guías turísticas y han hecho sus primeros pinos en el aprendizaje de un idioma extranjero. Este lunes, tres de ellas recibirán su grado de bachiller.

Trabajando en prisión

De productividad dentro de la cárcel habla con propiedad Marcela Téllez, quien lleva 20 meses en prisión por el delito de narcotráfico y quien fue una de las seleccionadas para trabajar en Interno.

“Tengo tres hijos que los cuida mi mamá. Yo con mi negocio de arreglo de uñas a mis compañeras y a las visitas de los fines de semana procuro mandar así sea 300.000 pesos al mes”, aseguró Marcela, quien, para estar en el restaurante, se capacitó en etiqueta, glamour y atención al público. Además, ya recibió su grado de bachiller, por parte de la Universidad San Buenaventura, mientras se prepara para un periodo de prisión domiciliaria, el cual quiere purgar en Cartagena, para seguir trabajando en Interno.

“Con el trabajo en el proyecto descuentan tiempo de condena y tienen herramientas para la vida: lo que aprendieron y aplican en el restaurante lo pueden aplicar en un futuro inmediato, cuando recuperen su libertad, y en proyectos propios”, dice Luz Adriana Díaz, administradora del restaurante y productora de todo el proyecto.

Por su parte, Johana Bahamón añadió que la Fundación Teatro Interno también fomenta el emprendimiento para la persona que ya ha cumplido con su condena, quien puede aspirar a una línea especial de crédito bancario.

“El dinero recaudado en Interno será tomado como una donación destinada a mejorar la calidad de vida de las reclusas de Cartagena, sus familias y demás privados de la libertad”, señala la carta del lugar, donde el plato por persona tiene un costo de $ 80.000.

JOHN MONTAÑO
Corresponsal EL TIEMPO
CARTAGENA

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA