‘La ONU tiene que sacar a mi hermano de allá’

‘La ONU tiene que sacar a mi hermano de allá’

Habla por primera vez familia de Herledy López, funcionario secuestrado por disidencia de las Farc.

Familia de Herledy López Hernández

Estas son las cuatro mujeres de Herledy. De izquierda a derecha: Janeth López, hermana; Rosa Delia Hernández, madre; Marcela López, hermana, y Pilar Rodríguez, su pareja.

Foto:

Salud Hernández-Mora

11 de junio 2017 , 01:24 a.m.

Lleva un mes y una semana en manos de la disidencia del frente primero de las Farc y muy poco se sabe de su vida. La ONU cubrió con un manto de silencio el primer secuestro de uno de sus funcionarios en Colombia y no ha sido fácil para la familia de Herledy López decidir levantarlo.

Ahora creen que ha llegado el momento de alzar la voz porque sienten que el organismo con sede en Nueva York no hace lo suficiente por lograr su libertad. Y la condición que impuso la guerrilla de que Simón Trinidad regrese al país, desvanece las posibilidades de tenerlo en casa pronto.

“¿Cuántas familias van a tener que vivir esto para que la ONU entienda que tiene que sacar a mi hermano de allá y sentar una posición firme ante el Gobierno, la comunidad internacional y la opinión pública en el sentido de decir que si no hay garantías para su gente, no puede seguir mandando funcionarios a esas regiones ni continuar apoyando los programas humanitarios del Gobierno y las comunidades?”, se pregunta Marcela López.

Junto con ella, su mamá, Rosa Delia Hernández, viuda de López; su hermana Janeth, así como Pilar Rodríguez, con quien convive Herledy desde hace tres años, aceptan hablar con este diario. Desde que el 3 de mayo la guerrilla lo secuestró en Barranquillita, Guaviare, cuando participaba en un programa encaminado a promover la sustitución de cultivos ilícitos, las consume la incertidumbre y la angustia.

¿Quién es su hijo?

Tiene ese nombre porque se lo puso el papá por un íntimo amigo. Mi esposo murió hace 22 años y quedé al cargo de mis cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres. Herledy, que cumplió 50 años el 8 de mayo, estaba muy unido a mí. Estudió ingeniería de sistemas, tiene dos hijos, de 25 y 26 años, y es un gran ciclista, va a Mesitas, a Paipa. También hace promesas y va en bicicleta hasta Buga, en diciembre fue a Las Lajas. Es abierto, alegre, le gusta bailar, el karaoke, fue rescatista de la Cruz Roja. Por un amigo se postuló a la ONU hace ocho años y entró a trabajar con ellos.

¿Usted temía que le pudiera pasar algo así?

No, jamás. Él iba a zonas en el Vichada, Putumayo. Ama su trabajo y va siempre con la convicción de que Naciones Unidas es una garantía de que nunca le pasará nada. Yo también vivía tranquila, pensaba que mi hijo estaba protegido donde fuera si llevaba el chaleco de la ONU. Si le hubieran dicho que eso es un riesgo altísimo, probablemente, no hubiera ido.

A Herledy lo secuestran en Barranquillita, corregimiento de Miraflores, en Guaviare, que es cuartel general del frente primero en esa zona. ¿Tenía previsto la ONU un plan si se los encontraban?

Pilar: No lo tenía. Cuando salió de Bogotá, sabía que viajaba con una comisión del Gobierno, la ONU y desmovilizados de las Farc hasta Miraflores y allí se enteró de que también irían a Barranquillita (a presentar el programa de sustitución de cultivos ilícitos), pero solo darían autorización a unos del grupo. No tuvieron permiso los desmovilizados, los periodistas. De la ONU, solo él fue y también acompañó el alcalde de Miraflores. Herledy llamó antes de salir y me dijo que iban por carretera en dos camionetas y que allá no había señal y solo volvería a marcar por la noche. Nadie podía llevar celulares ni cámaras.

¿Cómo se enteran del secuestro?

Pilar: El 3 de mayo en la noche, me llamó una persona que iba con él para comentar que cuando había terminado la reunión con la comunidad y estaban recogiendo las cosas, unos armados, con camuflado, llamaron a Herledy porque necesitaban hablar con la persona de la ONU y que al otro día lo regresaban a Miraflores. Uno de los compañeros le pasó un morral con cosas de aseo y una hamaca, y Herledy escribió en un papel mi nombre y el número de teléfono para que me avisara.

¿Qué hizo la ONU cuando se confirmó que era un secuestro?

Marcela: Nos llamaron de seguridad de la ONU y nos ofrecieron hablar con una psicóloga. Después nosotras tomamos la decisión de viajar al Guaviare y exigimos hablar con una persona diferente a la psicóloga, alguien que fuera a negociar porque no requeríamos una terapia.

¿Qué explicación les han dado de lo que está pasando?

Marcela: No nos la han dado. Los compañeros celebraron una misa hace ocho días y un señor de la ONU nos vino a decir que sería una ayuda si nos contactábamos nosotras con la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo. Pero lo que nos dolió fue escuchar al presidente Santos y al embajador uruguayo, presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, decir que no era secuestro, que era una retención. Y es un secuestro de un funcionario de la ONU que estaba en misión.

Todo el mundo piensa que la ONU tiene tanto poder que estaban negociando a la sombra la libertad de Herledy y sería un secuestro corto...

Marcela: La ONU siempre nos pide que no hablemos con los medios y lo hemos cumplido hasta ahora. Pero en las últimas reuniones, hemos pedido a la ONU una nueva exigencia pública de que libere a su funcionario porque la primera quedó opacada por el comunicado de la disidencia de las Farc, y no lo hacen. Entre sus mandatos y protocolos nos dicen que ellos no pueden negociar, no pueden presionar al Gobierno, no pueden gestionar mayor cosa. Y ante las exigencias que están haciendo los del frente primero, son ellos (ONU) los llamados a dar las respuestas. La ONU no puede traer a Simón Trinidad, es claro, pero puede hacer gestiones ante los gobiernos para resolver el problema.

Una de las exigencias es que suelten a Simón Trinidad, y eso es como para decir ‘quédense con él, póngale un camuflado y enséñenle a disparar porque de allá no sale’…

Marcela: Sigo convencida de que la ONU es la entidad que tiene que realizar las gestiones que sean necesarias para sacar a mi hermano de allá. Mi hermano fue secuestrado por ser de la ONU, no se lo llevaron por ser hijo de mi mamá, hermano mío, por ser ingeniero. No. A él lo secuestraron por ser funcionario de la ONU, por ninguna otra razón.

Otra exigencia es que cambien la situación social y económica de esa región, un imposible en el corto plazo...

La ONU no puede hacerle exigencias a la disidencia de las Farc, listo. Pero sí puede hacerlas al país y a la comunidad, a la opinión pública. ¿En qué sentido? En que ellos son unos garantes de paz, favoreciendo a las comunidades, a la población, a todo el mundo. Sencillamente no pueden secuestrar a un funcionario de la ONU y pretender que no pasó nada. Si el país donde realizo mis funciones no da garantías para llevarlas a cabo, pues tengo que retirarme porque yo no puedo exponer a mis funcionarios.

¿Les preocupa que esté en manos de la disidencia de las Farc, que no se conoce bien su comportamiento? ¿Estarían más tranquilos si fuese la propia guerrilla?

Marcela: Para nadie es un secreto que así se llamen disidencia, siguen siendo Farc-EP. El problema tiene que ser abordado desde todos los flancos. Si tenemos a toda la cúpula de las Farc sentada con el Gobierno y la ONU, no entiendo cómo no se puede tratar este tema, cómo pueden pretender todos tapar el sol con un dedo y decir que como son disidencia no podemos hablar con ellos. Tuvieron una lucha armada de 50 años y ahora no pueden salir con que no tenemos contacto con la disidencia.

¿Cree que su hermano estará sobrellevando bien el secuestro en el aspecto físico y en la parte psicológica?


Marcela: Me preocupa que todos estemos confiados en eso. Siempre lo hemos visto muy fuerte, muy enérgico, como la representación del hombre de la familia y nadie sabe cómo se soporta un secuestro hasta que lo vive. No podemos seguir confiados en que mi hermano es deportista, es un berraco, duerme donde sea. No podemos estar tranquilos. A mi hermano le debe estar angustiando cosas que ni siquiera sabemos y sobre todo mi mamá, su estado de salud, su estado emocional.

¿Les han dado alguna prueba de vida?

Marcela: EL CICR se ofreció a conseguirlas y en la ONU nos dijeron que es una decisión de la familia. De momento, se han enviado varios mensajes familiares, pero no tenemos ninguna prueba de vida.

Mamá: La pasividad con que ellos (ONU) nos contestan, la pasividad que les vi la primera vez, es como que no les interesa mi hijo.

Pilar: Sabemos que es el primer secuestro de un funcionario de la ONU en Colombia y vemos que están sometidos a su protocolo y están muy cerrados. No sé si el manejo que le están dando sea el que debe ser. No sé si están haciendo la gestión correctamente, siento que hemos hecho más gestión nosotras que ellos.

¿Se sienten abandonadas?

Doña Rosa Delia:
Yo sí, yo vivo de lo que él trabaja y estoy confiada en que la ONU es el ente obligado a traerlo.

Marcela: Nadie sabe lo que significa este sufrimiento hasta que le toca, son días y noches interminables.

Doña Rosa Delia, ¿qué le diría al frente primero si pudiera?

Yo le diría a los señores de la guerrilla: yo sé que ustedes tendrán su mamá, sus hijos hermanos, por favor, no dejen una madre tan enferma como yo sin su hijo. Que respeten su vida, que es un funcionario de la ONU, que no me lo dejen allá.

¿Aceptarían un rescate militar?

Todas:
No.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA
Especial para EL TIEMPO

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