'Estamos ante un problema que apenas se está reconociendo'

'Estamos ante un problema que apenas se está reconociendo'

Habla el obispo de Cúcuta, Víctor Ochoa, quien manifestó preocupación por la situación en frontera.

Flujo de personas cruzando la frontera entre Colombia y Venezuela

Con maletas y bolsas, los venezolanos y colombiano que pisan territorio nacional, buscan comprar comida, cosas de aseo y medicamentos.

Foto:

AFP

29 de julio 2017 , 03:20 p.m.

El paso inusitado de miles de personas cruzando los tres puentes internacionales entre Colombia y Venezuela, que están situados en Norte de Santander, desnudó esta semana una situación humanitaria en calles y parques de Cúcuta, que tiene preocupada a la Iglesia Católica.

Familias enteras pasando la noche en la intemperie y niños sin recibir la adecuada atención médica son algunas de las dolorosas imágenes que en diálogo con EL TIEMPO describe el obispo de Cúcuta, monseñor Víctor Ochoa, quien lidera una misión humanitaria de ofrecer casi 1.200 raciones de comida diaria en el sector fronterizo de La Parada.

¿Cuáles son sus impresiones del fenómeno migratorio que se presentó con el paso inusitado de casi 30.000 personas en un día, registrado el pasado lunes 24 de julio?

Esta es una situación humanitaria que no para de crecer. Creo que cada día vemos un fenómeno más grande de personas que pasan a Colombia repletos de maletas. Cada vez más son las personas que vienen a buscar medicinas y hay un fenómeno nuevo, que es la presencia de niños que vienen a Cúcuta a buscar vacunas. Tampoco podemos olvidar que muchos de los que pasan son colombianos retornando a su lugar de origen.

¿En qué situación económica llegan estos migrantes a Cúcuta?

Se percibe un clima de desesperación muy doloroso por la difícil situación económica que estas personas enfrentan. Pasan con un fajo de bolívares que, para obtenerlo, tienen que trabajar muchísimo, pero acá no tiene ningún valor.

¿Qué tipo de asistencia ofrece la Iglesia Católica para quienes están pasando la frontera?

La Diócesis está siendo varias cosas, en primer lugar ofrecemos una atención de primera mano. Les brindamos alimento, casi 60.000 raciones en un mes, preparada en el sector fronterizo de la Parada, junto a la parroquia. También tenemos varios comedores comunales, en los que los recibimos con varios alimentos. Estamos distribuyendo bonos que se pueden redimir con comida, en convenio con un programa mundial de alimentos, y diseñamos una ruta de atención para direccionar a esos colombianos que están retornando de Venezuela.

¿Cómo califica la respuesta por parte del Estado ante esta situación humanitaria?

Creo que hay una ausencia de instituciones del Estado colombiano, a excepción de la Policía y de Migración Colombia. Y esto se debe a que estamos ante un fenómeno muy grande que apenas lo estamos reconociendo. Sin embargo, las acciones no han sido suficientes. Lo que pasa en Venezuela es muy delicado, porque las muertes que se producen están próximas a la frontera. La respuesta del Estado no se ha focalizado, falta sintonizarse mucho más con lo que realmente está pasando.

¿Cuáles problemáticas sociales se podrían agravar por esta falta de atención al alto flujo migratorio en frontera?

Estamos viendo a personas con grandes necesidad en la ciudad. Hay mucha gente durmiendo en los parques y en las calles, en las afueras de las iglesias. También se está originando un fenómeno de grandes implicaciones sanitarias, porque tenemos niños sin vacunas y personas sin la atención médica suficiente. Esto es un problema que se puede salir de su cauce y afectarnos a todos. Asimismo, hemos percibido el incremento de niñas y jóvenes ejerciendo la prostitución, vienen a Cúcuta y son explotadas.

¿Qué estaría faltando para mejorar esta atención humanitaria en frontera?

Es necesario que las instituciones del Estado dialoguen y ofrezcan soluciones con caminos muy precisos para la atención del migrante. Necesitamos ofrecerle algo estable y ordenado, con información clara para orientar a la gente. Recordemos que hay un gran número de colombianos que pasan por la frontera, por tanto tienen derechos que deben ser restablecidos por medio de rutas mejor definidas.

GUSTAVO CASTILLO
Corresponsal EL TIEMPO
CÚCUTA

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